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Ana Julia, ahora, se preocupa por el estado del padre del pequeño Gabriel

Las funcionarias de la cárcel han tenido que llamar la atención a la asesina confesa del pequeño Gabriel por su manera de dirigirse a ellas.

Fue el pasado jueves 15 de marzo cuando Ana Julia Quezada, la asesina confesa del pequeño Gabriel Cruz ingresó en la prisión almeriense de El Acebuche, pocos días después de que la Guardia Civil encontrara el cuerpo del niño en el maletero de su coche. Desde entonces se ha manteniendo aislada en su celda acompañada de una presa de confianza.

Sus días transcurren con normalidad, a pesar de que ha recibido algún ataque verbal de alguna de las reclusas. Según ha informado 'El programa de Ana Rosa', una arrepentida Quezada no ha parado de preguntar por Ángel Cruz, el que fuera su pareja y padre de su víctima. Se ha "preocupado" por su estado de salud y por cómo se encuentra. Durante sus primeras semanas en prisión, la mujer también ha tenido oportunidad de llamar a su madre a República Dominicana para hablar con ella y pedirle dinero. 

Ana Julia come y cena en su celda, donde dispone de televisión, por lo que está informada de todo lo que se dice de ella y sobre el caso. Se comporta con demasiada normalidad, algo que ha sorprendido a las funcionarias de la cárcel, a las que se dirige con términos como "cariño mío" o "amor mío", lo que ha provocado que tengan que llamarle la atención.

Los padres del pequeño Gabriel durando los días que se mantuvo desaparecido "Los padres del pequeño Gabriel durando los días que se mantuvo desaparecido"

Pide mayor protección

Desde su ingreso en prisión se temió que pudiese darse un clima de tensión con el resto de presas, algo que ha acabado sucediendo pues Quezada ha recibido varios ataques verbales por varias internas en las pocas ocasiones que ha coincidido con ellas en los días que lleva encarcelada.

Apenas ha visto a sus compañeras de prisión ya que se encuentra en un módulo especial pero las escasas veces que se ha cruzado con alguna han sido para ella motivo de tensión. Ha recibido amenazas e insultos cuando ha tenido que guardar cola para las duchas y algunas reclusas, incluso, han pintado 'pescaitos' en las paredes recordando así a su víctima, el pequeño Gabriel. Esto ha aumentado su estado de nervios por lo que ha llegado a solicitar a Instituciones Penitenciarias aumentar su protección para evitar esas amenazas.

Por si fuera poco, su 'presa sombra'acabó renunciando a su función por miedo a que se la relacione con la asesina del Gabriel después de que trascendieran algunos detalles de su perfil a la prensa. Se ha establecido un turno rotatorio, por lo que Quezada deberá pasará los días y las noches con una persona distinta que velará por su seguridad.

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