La 'presa sombra' de Ana Julia renuncia a seguir vigilándola

La 'presa sombra' de Ana Julia renuncia a seguir vigilándola

Se establece un turno rotatorio entre las reclusas ya que la 'presa sombra' de Quezada ha dimitido de su función.

Aunque alejada del resto de presas, Ana Julia Quezada no está pasando sola sus días en la cárcel almeriense de El Acebuche, sino que ha estado acompañada de una 'presa sombra' que incluso ha dormido a su lado para mantenerla vigilada y evitar autolesiones o suicidio. Se trataba de una mujer argentina de 45 años condenada por haber matado a su marido que, por buen comportamiento dentro de la prisión, se convirtió en una presa de confianza para desempeñar esta función a la que finalmente ha renunciado.

Su renuncia se debe a que ha trascendido su perfil en los medios de comunicación por lo que, por miedo a que se se le pueda llegar a identificar y relacionar con Ana Julia, ha preferido dimitir del cargo de 'presa sombra' de laasesina confesa del pequeño Gabriel. A partir de ahora, Quezada deberá pasará los días y las noches con una persona distinta que velará por su seguridad.

Han sido las propias reclusas las que se han organizado para covertirse en la 'presa sombra' de Ana Julia en un turno rotatorio hasta que se estabilice su situación y pase al módulo normal con las demás internas. "Una vez entra es una reclusa más con una interna de prevención de suicidios. Una vez se estabilice, seguirá una vida normal con las demás internas", apunta el delegado de la Asociación Profesional de Funcionarios de Prisiones (APFP) en el centro penitenciario El Acebuche de Almería, César Salmerón.

Ana Julia Quezada ocultó el asesinato de Gabriel durante doce días "Ana Julia Quezada ocultó el asesinato de Gabriel durante doce días"

Tensión en la cárcel con Ana Julia

Ana Julia Quezada ha exigido mayor protección a los funcionarios de la prisión en la que ingresó el pasado 15 de marzo. Esta petición tiene lugar tras varios ataques verbales por varias internas en las pocas ocasiones que ha coincidido con ellas en los días que lleva encarcelada.

Apenas ha visto a sus compañeras de prisión ya que se encuentra en un módulo especial pero las escasas veces que se ha cruzado con alguna han sido para ella motivo de tensión. Ha recibido amenazas e insultos cuando ha tenido que guardar cola para las duchas y algunas reclusas, incluso, han pintado 'pescaitos' en las paredes recordando así a su víctima, el pequeño Gabriel. Esto ha aumentado su estado de nervios por lo que ha llegado a solicitar a los funcionarios de Prisiones aumentar su protección para evitar esas amenazas.

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