El porqué del declive de Podemos

El porqué del declive de Podemos

Claves para entender el descenso de la formación en las encuestas de cara a las elecciones generales del 20-D.

Política Jorge Rubio Sánchez Jorge Rubio Sánchez 30 Octubre 2015 11:18

Tras las elecciones europeas, un nuevo partido entró con fuerza en el panorama político nacional: Podemos, "el partido de la gente de abajo". A día de hoy, esta formación y su líder por antonomasia Pablo Iglesias no necesitan presentación. Raro será encontrar algún español que no haya oído hablar de Coleta Morada. Podemos, de forma paulatina pero constante, protagonizó una espectacular escalada en intención de voto en diferentes encuestas y sondeos de opinión desde el año pasado hasta mediados de 2015. Llegaron incluso a posicionarse como el partido con mayor intención de voto en nuestro país.

El 24 de mayo, en las elecciones autonómicas y municipales, a pesar de no ganar en ninguna Comunidad Autónoma, consiguieron buenos resultados. Pero no nos llevemos a engaño. Cuando la formación acudía únicamente con sus siglas a los comicios, los resultados fueron peores que cuando confluyeron en plataformas ciudadanas como Barcelona en Comù o Ahora Madrid. Mientras tanto, Grecia se enfrentaba a la troika y daba su brazo a torcer. Más cerca, en Cataluña, Ciudadanos se hacía fuerte frente al independentismo consiguiendo ser la segunda fuerza política en el Parlament el 27-S, lo que ha impulsado a la formación de Albert Rivera a mayores cuotas de intención de voto en los últimos barómetros. Tendencia radicalmente opuesta a la que sigue Podemos.

 Evolución del barómetro de Metroscopia (El País) " Evolución del barómetro de Metroscopia (El País)"

¿Qué factores pueden explicar este hundimiento en los sondeos? ¿Es reversible a escasos dos meses del 20-D?

1 Sobreexposición

¿Se ha quemado Podemos en los medios? La estrategia de comunicación de esta formación tras las elecciones europeas fue una constante exposición mañana, tarde y noche. En la radio, la prensa y la televisión, Pablo Iglesias y compañía se convirtieron en habituales. Lo que en un primer momento ayudó a expandir y visibilizar las medidas y propuestas concretas de Podemos así como su marca, podría haberse tornado en contra por una sobreexposición de esta.

Estar bajo el foco conlleva, entre otras cosas, estar más expuesto. Así, diferentes periodistas y partidos políticos indagaron con lupa las costuras de esta nueva formación. El caso Monedero, las acusaciones sobre posibles conexiones con Venezuela, la relación de Pablo Iglesias con la formación terrorista ETA. Con más o menos atino y profesionalidad, los ataques fueron llegando y dejaron un poso de dudas en la opinión pública sobre el partido que no pertenecía a la casta.

Íñigo Errejón en 'laSexta Noche' "Íñigo Errejón en 'laSexta Noche'"

2 El desenlace griego

¿Le ha pasado factura a Podemos la actuación de Syriza -partido en el Gobierno- en Grecia? Parece que sí. En estos términos se expresaba el exministro de Finanzas heleno Yanis Varufakis. "Alexis Tsipras se dio por vencido, y eso ha hecho mucho daño a Podemos". Las palabras de Varufakis hacen referencia al tercer memorándum firmado por Grecia con la troika tras haber consultado a sus ciudadanos en referéndum el pasado mes de julio y haber obtenido un claro no por respuesta.

El partido aliado de Podemos y principal referente europeo del cambio, tras criticar duramente las medidas de austeridad impuestas por Bruselas, decidió finalmente dar su brazo a torcer. ¿Pragmatismo o derrota? Sea como fuere, el mensaje que llega de Grecia es que las políticas de austeridad parecen no ser negociables. Al menos, tal y como está configurado hoy el tablero de la política comunitaria. No es de extrañar entonces que la esperanza y la ilusión que generaba el cambio real en el sur de Europa y que dio alas a la formación morada se haya tornado en frustración y desesperanza, cortando estas de raíz y las de sus posibles votantes.

Pablo Iglesias y Alexis Tsipras en un acto de Syriza "Pablo Iglesias y Alexis Tsipras en un acto de Syriza"

3 Ambigüedad y arrinconamiento a la izquierda

Los españoles sitúan a Podemos en la izquierda, así lo ha manifestado el CIS. Sin embargo, sus dirigentes se negaban en un primer momento a fomentar el debate clásico izquierda-derecha y se configuraron como un partido político "anti-establishment". Un partido inmerso en el sistema pero que lo criticaba desde dentro. El uso de la palabra "casta" no fue casual. Esta denominación negativa de la clase dirigente recogía el hartazgo y la indignación de los ciudadanos de a pie con su clase política. Cualquiera podía sentirse identificado con ello.

En esta línea, las propuestas de Podemos se establecieron de tal forma que no generasen confrontación entre la ciudadanía. La lucha contra la corrupción, el fomento de la transparencia y la participación ciudadana, acabar con la lacra del paro en nuestro país, garantizar unas condiciones de vida dignas para todos los españoles... Estas son, en principio, propuestas en las que todos podemos estar de acuerdo. Propuestas, en ciertas ocasiones, con poco grado de concreción.

Podemos era el equilibrista del circo que avanzaba de forma espectacular a lo largo de una fina cuerda hacia las elecciones generales. Sin embargo, sus rivales no iban a permitir que la travesía fuese ni mucho menos fácil. Fomentaron el arrinconamiento de la nueva formación a la izquierda, sabedores de que las elecciones se ganan en el centro. Además, los pactos post 24-M, donde Podemos apoyó en diversas comunidades al Partido Socialista para hacer posible el cambio, han confirmado a los electores aquello que ya sospechaban: votar Podemos es votar izquierda. De esta forma, quienes al principio podían comulgar con ciertas ideas de esta formación, en especial aquellos que no se sitúan a la izquierda del eje ideológico, han podido verse seducidos en los últimos meses por Ciudadanos.

Portada de El Jueves, abril de 2015 "Portada de El Jueves, abril de 2015"

4 La no confluencia

Si algo caracteriza al lado izquierdo del ring de la política española es que hay más actores que a la derecha. Muchos más. El fraccionamiento político del electorado de izquierdas ha sido nota habitual de la democracia española. A escasos dos meses de las elecciones generales, es raro el día que no amanecemos con un nuevo partido/formación en este espectro ideológico. A saber: Podemos, Ahora en Común, Izquierda Unida, Equo, La Izquierda, Izquierda Anticapitalista, Unidad Popular, Convergencia de la Izquierda... y así podíamos seguir hasta completar una lista más extensa que la de los Reyes Godos.

Si en los comicios municipales la formación morada accedió a confluir con distintos movimientos sociales de izquierda, partidos y formaciones municipalistas con los que obtuvieron resultados espectaculares en Barcelona, Madrid, Cádiz, Santiago, Zaragoza o La Coruña, no será así de cara al 20 de diciembre. Las siglas de Podemos irán en la papeleta. Tan solo Equo se ha sumado a la lista encabezada por Pablo Iglesias a escala nacional, diluyendo sus siglas y obteniendo la cabeza de lista en la provincia de Álava para López de Uralde.

Muchos no entienden cómo, tras la grata experiencia en ciudades tan importantes como la capital de España, no se opte esta vez por sumar en vez de dividir. Si algo está claro es que unos y otros saldrán perjudicados del futuro fraccionamiento del voto de la izquierda.

Marcha del cambio, 31 de enero de 2015 "Marcha del cambio, 31 de enero de 2015"

5 Ilusión vs. Enfrentamiento

¿Qué mueve a los votantes? Sin duda este es un aspecto muy discutido y discutible, con múltiples aristas y especialidades. Sin embargo, un aspecto clave es la ilusión. Nadie puede negar que un votante ilusionado acudirá con mayor seguridad a las urnas. Una sinergia positiva hacia una formación o candidato se traduce en mayores cuotas de voto. El discurso del miedo vende menos que un discurso ilusionante.

En esta línea explica el periodista Roberto Bécares en su libro 'El efecto Carmena'cómo la campaña alrededor de la exjueza se movió entre bocanadas de aire fresco, optimismo e ilusión (y mucho, mucho trabajo previo). El 31 de enero, Podemos llenó la Puerta del Sol como no se había hecho desde las convocatorias del 15-M. En el transcurso del año 2015, el ambiente que rodea a militantes y simpatizantes de esta formación no es el mismo que el de entonces. Hemos pasado de la ilusión al enfrentamiento. Un enfrentamiento sostenido en el tiempo, alimentado por los medios de comunicación y que desgasta poco a poco a la formación. Pablo Iglesias planta cara. A Rajoy, a Sánchez, a Rivera e incluso a tertulianos y periodistas de toda clase. Bajarse al barro es una opción, aunque quizá no la más efectiva.

Podemos y la ilusión "Podemos y la ilusión"

Si Podemos quiere recuperar al electorado que le ha ido dando la espalda estos últimos meses, debe ilusionarlo. Recuperar el espíritu del 15-M, aprender de Carmena. A dos meses de las elecciones más importantes de la historia democrática de España, aún no está nada escrito. Tampoco hay tiempo que perder. Tic tac, tic tac.

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