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La menstruación durante el Ramadán, a debate: ¿impureza o normalidad?

La menstruación durante el Ramadán hace que las mujeres no puedan continuar con su rutina.

La menstruación durante el Ramadán, a debate: ¿impureza o normalidad?

El Ramadán es un mes sagrado para los musulmanes; coincide con el noveno mes del calendario lunar, y es por eso que no se marca un día establecido en nuestro calendario para que dé comienzo y final. Este año, por ejemplo, comenzó el 27 de mayo, mientras que otros años ha comenzado en días completamente diferentes. El Ramadán dura entre unos veintinueve y treinta días, y es obligatorio para todo musulmán que se encuentre sano desde el mismo momento en el que se encuentra en la pubertad. Durante este mes, los musulmanes no pueden mantener relaciones sexuales, comer o beber cuando el sol esté en el cielo; desde el anochecer hasta el amanecer sí que pueden continuar haciéndolo. No obstante, hay mujeres que se ven privadas de este mes tan importante para ellas únicamente por el hecho de tener la menstruación.

Para entender mejor la situación, debemos contextualizarlo, y no ver el Ramadán desde el punto de vista occidental. Debemos comprender que, para los practicantes, es un mes muy importante, un mes señalado en el calendario y que debe respetarse para así cumplir con su religión. Desde PlayGround han hablado con Masia Laghmari, una chica musulmana de veinte años que lleva desde los catorce practicando el Ramadán; no obstante, siempre hay una semana en la que se ve obligada a romper el ayuno. Hemos de tener en cuenta que el Ramadán dura unos treinta días aproximadamente, con lo cual es muy raro que no coincida con el periodo menstrual.

Las mujeres dejan de ayunar durante la menstruación "Las mujeres dejan de ayunar durante la menstruación"

"Recuerdo sentirme molesta cuando me viene, ya no porque tenga que devolver esos días después, sino porque rompe con tu planificación", explica Laghmari. Durante el Ramadán, ella, al igual que todos los musulmanes, debe acudir a la mezquita, leer el Corán y, en definitiva, dedicarle tiempo a su religión. Sin embargo, en el momento en el que le viene la regla, todo eso cambia, y su rutina se trastoca por completo, puesto que ya no puede seguir practicando el Ramadán. No solo eso, sino que además debe "devolver" los días de ayuno de Ramadán que ha perdido. Durante ese mismo año, deben ayunar los días que han "perdido" y, si no lo hacen, deben devolver esos días en forma de dinero para los menos favorecidos.

El hecho de que durante la menstruación no se pueda continuar practicando el Ramadán es algo bastante aceptado, sobre todo porque es una tradición, porque así se ha marcado siempre. Pero hay mujeres que están comenzando a alzar su voz, y a señalar que quizás podría hacerse de otro modo; que, tal vez, ellas podrían continuar con el ayuno pese a tener la regla. Para ellas, romper de forma obligatoria un ayuno es una molestia, puesto que prefieren continuar celebrando el Ramadán con sus familias, comiendo a la puesta del sol y orando junto a ellos.

En este sentido, Laure Quiroga, una conocida musulmana de la Red de Mujeres Musulmanas, cree que no hay nada negativo tras esta prohibición de romper con el ayuno: según ella, no se le prohíbe a las mujeres ayunar porque la menstruación las vuelva impuras, sino para protegerlas de la debilidad de su mismo cuerpo. Aquí habría que puntualizar algo, y es que si bien la menstruación puede llegar a afectar de forma negativa a algunas mujeres, haciendo que estas se encuentren mal físicamente, también puede no hacerlo.

¿Es la menstruación un impedimento por ser considerada "impura"?

El hecho de considerar la menstruación como algo "impuro" es algo que va mucho más allá de cualquier religión; es por eso que la sangre menstrual es tachada de "asquerosa" (mucho más incluso que cualquier otro tipo de sangre), o por lo que la regla es un tabú en tantos aspectos de la vida. Quiroga, al respecto, explica que el Islam en sí no ve la menstruación como algo impuro. "La impureza es un concepto ajeno a la cosmología islámica. Una mujer que menstrua no es impura, esas son ideas arraigadas a otras tradiciones pero no al Corán. Con la interrupción del ayuno simplemente se trata de hacer prevalecer la salud de las mujeres y descansar en un momento vital", comenta.

Pero, como ya hemos señalado, la menstruación no siempre es un impedimento, no afecta igual a todas las mujeres, y ni siquiera tiene los mismos síntomas en todas ellas. Hay mujeres que sufren dolores muy fuertes, mientras que hay otras que no sienten nada y otras que ni siquiera pueden continuar con su vida de las molestias. ¿Sería, entonces, una especie de "castigo" este parón del ayuno para todas aquellas mujeres musulmanas que quisieran continuar con el Ramadán?

Parón del ayuno: ¿beneficio, o perjuicio? "Parón del ayuno: ¿beneficio, o perjuicio?"

La otra cara de la moneda de Quiroga es Maite Carbajo, una mujer española que se convirtió al Islam y que escribe a las mujeres musulmanas para pedirles que hagan lo que quieran. Si quieren continuar con el ayuno, que lo hagan; si ven necesario una parada, también. "Hay normas saludables, pero nada es obligatorio. Ayunar, rezar u orar son actos de fe y es algo que solo tiene que ver entre el creyente y Dios", explica. Según ella, el problema es una mala comprensión del Corán, que en ningún momento explica que está prohibido ayunar, "ni siquiera mantener relaciones sexuales, ni tampoco rezar o tocar el Corán", señala Carbajo.

El Corán sí que insta a los hombres a que, durante los días de la menstruación, no busquen sexualmente a las mujeres, ni las molesten; no prohíbe, no obstante, que la mujer busque al hombre en ese sentido. El problema sería, pues, una mala interpretación del Corán, que da mucha más libertad de la que pudiera parecer en un primer momento.

La Junta Islámica no se ha querido pronunciar al respecto, señalando que es "un tema dudoso". Tradicionalmente, las mujeres no han ayunado ni rezado durante la menstruación, pero esto no implica que el tema no pueda llevarse a debate, puesto que en el Corán no queda claro. Ante cualquier atisbo de duda, explican, "debe prevalecer la voluntad de la mujer".

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