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La sorprendente vida de Edward Mordrake, el hombre con una cabeza compuesta por dos caras

Edward Mordrake nació con una rara enfermedad congénita que le llevó a desarrollar dos caras, ambas con movimiento.

La sorprendente vida de Edward Mordrake, el hombre con una cabeza compuesta por dos caras

Internet se ha convertido en todo un repositorio de leyendas, medias verdades e historias falsas. Pero la vida de Edward Mordrake, un hombre que nació y vivió con una cabeza compuesta por dos rostros diferentes, es completamente real, a pesar de lo sorprendente de toda su vida.

Comencemos por sus orígenes. Edward Mordrake nació en 1887 en una familia de origen burgués. Su madre, condesa de Darlington, era condesa y terrateniente en el condado de Postmouth, en Reino Unido, lo que había generado un clima, a priori, lleno de privilegios.

Sin embargo, su enfermedad le llevó a generar todo tipo de odios, atención pública y burlas; que terminó con la falsa leyenda sobre que era una especie de ogro tocado por una fuerza sobrenatural. Todo mentira: la respuesta a su origen estaba en la ciencia.

Mordake realmente sufría un síndrome congénito conocido como Diprosia o duplicación craneofacial. Esto sucede cuando hay una duplicación congénita del notocorda, una estructura embrionaria común en todos los vertebrados y que provoca dos crestas nerviosas de las que, posteriormente, surgen dos estructuras faciales distintas.

Su origen, por tanto, no se encontraba en dos siameses unidos o un hermano gemelo que no se desarrolló: su cuerpo había surgido como una estructura que doblaba sus características, toda una cabeza al completo.

Edward Mordrake desarrolló dos caras en su cabeza debido a una enfermedad congénita "Edward Mordrake desarrolló dos caras en su cabeza debido a una enfermedad congénita"

En el caso de Edward, su cuerpo tenía la capacidad de controlar la cara delantera con total normalidad, mientras que en el caso de la trasera, podía realizar una serie de gestos limitados porque los músculos y nervios, mal desarrollados, estaban en cierta medida atrofiados.

Esta realidad, por tanto, aleja la posibilidad del gemelo sin desarrollar, ya que en ese caso no se puede controlar el otro elemento porque permanece ajeno al sistema nervioso.

Según recogen los escritos de la época, sin verificar, la segunda cara de Mordrake se dedicaba a sonreír y mover los labios burlándose de su alter ego hasta sumirle en una depresión que terminó con su suicidio. También se recoge que su segundo rostro nunca cerraba los ojos, pero podía llorar y seguir la mirada de todo aquel que se fijaba en él.

Un supuesto testimonio de Edward Mordrake recogido en 1900 en el escrito médico 'Anomalías y curiosidades de la medicina', de George M. Gould, indica: "La imaginación no puede concebir las tentaciones espantosas en las que me envuelve. Por alguna imperdonable maldad de mis antepasados estoy cosido a este demonio, porque estoy seguro que es un demonio. Yo ruego y suplico para que lo eliminen del mundo, aunque yo muera".

Completamente aislado

Lo cierto es que toda la información de la época revela conjeturas sobre una segunda persona que hablaría a Edward, pero lo cierto es que esa cara podía mostrar algunos movimientos y eso pudo haber llevado a este paciente a terminar completamente aislado de la sociedad.

Su aspecto, las habladurías y las envidias por su condición social terminaron por costarle la vida, cuando se suicidó víctima de una depresión en 1910. Desde entonces, el caso ha alimentado todo tipo de habladurías que cogen todo tipo de fuerza en internet cada cierto tiempo.

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