Una culturista iraní ha sido arrestada por sus fotos de Instagram

Una culturista iraní ha sido arrestada por sus fotos de Instagram

En las fotografías que han provocado su arresto, la chica aparecía con una camiseta de tirantes.

Noticias Maribel Baena Maribel Baena 02 Febrero 2017 12:34

Si entráis en Instagram y buscáis en el perfil de cualquier chica (o chico) que se dedique al fitness y al deporte, encontraréis fotografías donde muestran su cuerpo. Hay quien critica esto ampliamente, y llegan a hablar de exhibicionismo; no obstante, si se analiza fríamente la situación, tiene sentido que alguien que se dedique profesionalmente al fitness o al culturismo muestren sus cuerpos. A fin de cuentas, sus cuerpos son sus herramientas de trabajo, y los que prueban que todo ese entrenamiento no es en balde.

Por hacer esto, por subir fotografías mostrando su cuerpo, una culturista ha sido detenida en Irán. En un primer momento, todo apunta a que la joven detenida es la famosa Shirin Nobahari, que cuenta con casi setenta mil seguidores en su cuenta de Instagram. No obstante, aún no se ha confirmado la identidad de la mujer detenida, puesto que la Policía iraní no ha querido declarar nada al respecto. Nobahari es famosa en las redes sociales precisamente por dedicarse a cultivar su cuerpo, y por los resultados que obtiene con todo ese ejercicio físico. 

Pero a la Policía iraní no le parece tan lógico, y es por eso que la han arrestado. Según la Sharia, es decir, según la ley islámica, las mujeres deben ir siempre totalmente vestidas, de la cabeza a los pies. Ni siquiera la cabeza debe quedar libre, puesto que deben portar un pañuelo que la cubra. Esta ley debe respetarse en todo momento, incluso aunque la mujer se encuentre compitiendo en cualquier acontecimiento deportivo. Es por eso que el año pasado, durante los Juegos Olímpicos, hubo mujeres que compitieron portando trajes de cuerpo entero y velo en la cabeza. Este hecho despertó mucha polémica en su momento, llevando incluso el debate a la prensa de todos los países. Se puso en tela de juicio la libertad de estas mujeres, aduciendo que llevaban el velo de forma obligatoria; muchas mujeres musulmanas alzaron la voz para defender su derecho a llevar el velo si ellas lo creían conveniente.

No obstante, por sucesos como el de la deportista Nobahari se pone en tela de juicio que realmente estas mujeres lleven el velo por convicción propia. La culturista decidió no ponerse el velo, así como no llevar un traje integral, y ha acabado siendo detenida por esto. Las fotos que compartía en Instagram poco tiene que ver con lo que aquí podríamos considerar atrevido, puesto que lo máximo que mostraba era los brazos y los hombros, y únicamente cuando se encontraba entrenando. También en su Instagram tiene otras fotos en las que aparece con velo y completamente cubierta.

La libertad de llevar el pañuelo

Según la agencia de noticias Mizan, de Irán, la culturista ha sido arrestada porque no quiso pagar la fianza de dos millones de rials, es decir, de cincuenta y ocho euros. No es la primera vez que esta culturista tiene que enfrentarse a las autoridades por el contenido de su cuenta en Instagram, sino que tuvo que hacerlo hace tiempo por el mismo motivo. Es una mujer muy conocida dentro del mundo del culturismo; en septiembre del año pasado, fue una de las dos seleccionadas para representar a su país en una competición internacional. Fue ahí donde las autoridades comenzaron a escamarse por las fotografías que subía a su cuenta de Instagram. De nuevo: no se ha confirmado que Nobahari sea la arrestada, pero todo apunta a que sí.

Nadie debería discutir que una mujer debe tener la libertad suficiente como para poder prescindir del pañuelo o de la ropa de manga larga sin ser juzgada por ello, y es por eso que este caso se considera tan injusto. Lo único que la culturista estaba haciendo era ejercer su derecho a la libre elección, pero, en su país, este derecho parece no existir. Poco tiene que ver con la religión islámica en sí, sino que tiene más relación con una religión llevada hasta su extremo más tóxico. Los casos como estos no deben servir como precedente para criticar al grueso de una religión, aunque sí que deben servir para criticar unas normas que coartan la libertad de la mujer.

El hecho de llevar pañuelo no es, por sí mismo, algo machista o perjudicial para la mujer, siempre que sea esta la que decida libremente, y con conocimiento de causa, que quiere llevarlo. En caso contrario, si la mujer se ve presionada por alguien de su entorno o, incluso, por las propias autoridades (como es el caso), sí que estaríamos hablando de un atentado contra su libertad.

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