Se aprueba en África la prohibición de la mutilación genital femenina

Se aprueba en África la prohibición de la mutilación genital femenina

La Unión Africana ha aprobado en el Parlamento Panafricano la prohibición de la ablación del clítoris en las niñas, aunque ahora cada país debe poner en marcha las estrategias necesarias para conseguirlo.

Vida Sara Menéndez Espina Sara Menéndez Espina 29 Septiembre 2016 14:27

La mutilación genital femenina, consistente en la ablación del clítoris de las niñas, y en ocasiones también de los labios menores y mayores, es una de las prácticas más dañinas y complicadas de erradicar en África. Durante años, diversas ONGs, organismos internacionales y las propias mujeres que han sufrido este rito han luchado para que se vaya erradicando una práctica muy arraigada culturalmente en un porcentaje alto de comunidades africanas. Por fin, estas peticiones han empezado a dar frutos y África ya camina en el rumbo, esperemos que corto, hacia convertir la mutilación genital en una cosa del pasado.

El Parlamento Panafricano, órgano legislativo de la Unión Africana, a la que pertenecen todos los estados del continente menos Marruecos, dictaminó el pasado mes de agosto que se prohíba la ablación en todos los territorios. Este órgano no posee un poder legislativo real, sino que asesora y marca el rumbo para que cada uno de los estados ponga en marcha las leyes necesarias que lleven a la consecución de un objetivo. 250 diputados han firmado el documento que aprueba la prohibición de esta práctica y su trabajo actual consiste en impulsar estrategias y planes en cada uno de los países con las autoridades nacionales pertinentes que tengan poder para llevarlo a cabo. Naciones Unidas marcaba este tema como prioritario este año 2016 y marcó como objetivo que en 2030 la ablación esté totalmente erradicada.

1 ¿Por qué es tan difícil acabar con la ablación genital femenina?

Niñas preparándose para su rito de mutilación "Niñas preparándose para su rito de mutilación"

Pero no va a ser un camino sencillo. Aunque algunos estados ya hubieran prohibido la mutilación genital femenina en el pasado, como es el caso de Senegal, se sigue llevando a cabo de manera clandestina. Incluso hay familias que, tras emigrar a países donde no se practica este rito, como España, también lo hacen de manera clandestina, o incluso viajan a su país de origen para hacerlo allí. Pero, ¿por qué es tan complicado luchar contra la ablación genital? ¿Por qué esos esfuerzos para saltarse la ley por una intervención que el resto del mundo, u otras zonas del mismo país, condenan? Y lo que genera más preguntas, ¿por qué son las mujeres que lo sufren las que lo perpetúan?

Bien, pues, por mucho que nos cueste aceptarlo, la mutilación genital en niñas tiene un fuerte componente cultural. Es una especie de rito de iniciación a la vida adulta, que no está asociado a ninguna creencia religiosa concreta, ya que es practicado por comunidades con diferentes religiones, incluida la cristiana. Aunque es cruel, doloroso, puede llevar a la muerte y es tremendamente machista, está muy arraigado en la cultura, la tradición y la identidad de las comunidades. Este tipo de hábitos culturales son muy difíciles de extirpar, no solo este caso concreto, sino que ocurre en todo el mundo. Pensemos en alguna tradición de nuestro país o provincia que no estemos dispuestos o dispuestas a sacrificar por nada. Pues sí, lo siento mucho, pero la mutilación y nuestras costumbres se perpetúan por los mismos mecanismos.

2 Las consecuencias de esta tradición

En Somalia se practica la mutilación genital al 98% de las niñas "En Somalia se practica la mutilación genital al 98% de las niñas"

Sin un origen claro, lo que subyace a la llamada circuncisión femenina es que la mujer mantenga relaciones sexuales solamente con fines reproductivos y no sienta nada de placer. Ahí estriba el aspecto más injusto, por el cual se le niega a la mujer obtener cualquier tipo de placer, no se le permite elegir cómo y para qué utiliza sus genitales, y se está obrando en contra de su voluntad.

Por la parte más física y peligrosa para la salud, según la Organización Mundial de la Salud, esta práctica ha provocado, a lo largo de años y años, la muerte de niñas por hemorragias y/o infecciones. Además, al llevarse a cabo sin las condiciones higiénicas necesarias, es una vía de contagio del VIH, así como una acción totalmente dolorosa al no emplearse anestesia. Como la abertura de la vagina también se une, dejando un ligero espacio para dejar pasar la orina y el flujo menstrual, a la hora de mantener relaciones sexuales y parir también conlleva dolor y riesgos, llegando a causar la muerte durante el alumbramiento. Todo esto acarrea, además, un daño psicológico y emocional importante en las niñas.

3 Los ritos alternativos a la mutilación genial: así se hace el cambio

Algunos masái ya han sustituido la ablación por el corte de pelo "Algunos masái ya han sustituido la ablación por el corte de pelo"

Por mucho que las leyes prohíban o no, el componente cultural de una conducta es más complicado de eliminar, pero nunca imposible. Por eso, es en las áreas en las que más se ha trabajado y estado en contacto con las comunidades y los pueblos donde antes está desapareciendo la ablación del clítoris. Es ese el camino que tienen que ir tomando en los diferentes países africanos, tanto desde los gobiernos como desde las asociaciones y ONGs, y ya se ha probado su eficacia.

En el condado de Kajiado (Kenia), la comunidad masái que vive cerca del monte Kilimanjaro es uno de los ejemplos. La ONG Amref Salud África ha conseguido, con la implicación de los habitantes, que se cambie el rito de la ablación por el del corte de pelo en niñas. Para que esto funcione, los miembros más influyentes en la comunidad, los ancianos, han participado en la decisión de este cambio. En la primera celebración ya 363 niñas hicieron su transición a la adultez sin ser mutiladas. Se les cortó el pelo y se les derramó leche encima como parte de la ceremonia. Después se las animó a seguir estudiando y no casarse demasiado jóvenes para poder prepararse mejor. Incluso otro centenar de niños las acompañaron como 'embajadores' de este nuevo rito alternativo.

Como podemos observar en este ejemplo, y en otros muchos de índole similar que no revisaremos aquí, el cambio social llega. Llega con la lucha, la pelea, el no rendirse, el participar todos, el dar alternativas, el no estigmatizar, el educar, el no querer imponer nuestras costumbres, sino ayudar a los afectados a elegir cómo varían la suya, etc. Una ley es necesaria, pero no suficiente para acabar con una tradición, en este caso tan dañina e injusta para las mujeres.

Comentarios