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La policía trata a golpes a los inmigrantes en Ceuta y miente sobre la lesión de un agente

España incumple acuerdos en materia de acogida a refugiados, mientras que recibe a golpes a todos aquellos que quieren entrar en la frontera.

La entrada masiva de inmigrantes registrada el pasado lunes 7 de agosto dejó en evidencia la falta de seguridad en la valla y, sobre todo, las duras condiciones a las que se enfrentan aquellas personas que abandonan su país a causa de duros conflictos armados o miseria.

Nuestro país tan sólo ha acogido a menos del 10% de personas comprometidas en los acuerdos en materia de Derechos Humanos, un dato que se aleja enormemente de otros países con mayores necesidades como Uganda, un ejemplo en materia de acogida.

Ahora, las imágenes demuestran la brutalidad policial con la que actuaron nuestros agentes a la hora de recibir la entrada de aquellas personas a través de la frontera del Tarajal entre España y Marruecos.

En el vídeo captado por las cámaras de seguridad se puede comprobar cómo los agentes son alertados de la entrada masiva. Cuando los inmigrantes comienzan a entrar, algunos de ellos empiezan a repartir a porrazos, golpes y patadas a siniestro contra ellos.

Uno de los agentes que propina una patada, termina en el suelo debido a que la persona estaba corriendo en ese preciso momento. Ello no impidió que el delegado achacase toda la culpabilidad a los inmigrantes y asegurase que fueron ellos los que arrollaron a la Policía. Las imágenes descartan esa versión.

El Delegado del Gobierno en la ciudad, Nicolás Fernández Curucull, achacó lo sucedido a un "fallo de seguridad" y asegura que todos los hechos se derivaron de la "violencia de los inmigrantes". 187 personas consiguieron sobrepasar la frontera en búsqueda de una vida mejor, aunque serán derivados a un CETI, donde serán retenidos hasta que el Gobierno español, si lo consigue, pueda repatriarlos.

No es un hecho aislado

Los casos de brutalidad policial en las vallas fronterizas de Ceuta y Melilla no son casos aislados, ni mucho menos. España es el único país de la Unión Europea con territorio y frontera terrestre en el norte de África.

Marruecos, por su parte, aprovecha esta situación para abrir o cerrar la frontera en virtud de sus necesidades y del desarrollo de ciertas negociaciones. Una posición de privilegio que también aprovecha con la pesca en la zona del Sáhara.

Sin embargo, la Policía española no ha tenido una actitud ejemplar en este tipo de situaciones. El 1 de mayo de 2014, en medio de un salto masivo a la valla, los agentes comenzaron a propinar todo tipo de golpes y a rociar en la cara con spray a todos los inmigrantes que se habían encaramado en la valla de Melilla.

El 30 de diciembre de 2015, se registró otro incidente cuando los agentes cerraron la valla y retuvieron a los porteadores que se ganan la vida pasando sacos con alimentos o ropa desde España hacia Marruecos (y viceversa). En muchos casos, las personas retenidas fueron mujeres de edad avanzada que cargaban a su espalda con sacos de más de 100 kilos. La tensión en la zona fue palpable y la actitud de la Policía, cuanto menos, cuestionable.

Mientras tanto, la tensión continúa en las dos fronteras terrestres entre España y Marruecos, todo un abismo, que se ha convertido en la frontera con mayores desigualdades en términos económicos de toda la Unión Europea y la OCDE.

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