Una chica le arranca la nariz a la exnovia de su pareja de un mordisco

Una chica le arranca la nariz a la exnovia de su pareja de un mordisco

La joven agredida ha tenido que ser operada para poder recuperar su nariz.

Noticias Maribel Baena Maribel Baena 13 Diciembre 2016 11:31

Cuando pensábamos que lo habíamos visto todo, y que el ser humano no podría dar más de sí, aparece una nueva noticia capaz de ponernos la piel de gallina de un escalofrío. Según ha informado el ABC de Sevilla, una joven ha agredido a otra, arrancándole de un mordisco la punta de la nariz. Esto sucedió en una discoteca de la capital andaluza, llamada Urkupiña, muy conocida para todos aquellos que son del barrio de San Jerónimo.

Al parecer, este suceso no es algo que se haya dado sin más, sino que proviene de un conflicto mucho más largo. La agresora llevaba meses acosando a la agredida, tan solo porque esta era la exnovia de su actual pareja. Un encontronazo desafortunado en una discoteca ha propiciado que el acoso y las amenazas finalicen de esta forma tan trágica. Y todo debido a lo que muchos jóvenes aún continúan denominando una "demostración de amor": los celos, esos sentimientos tan tóxicos que, en situaciones de descontrol, pueden acabar así.

Al parecer, la agredida terminó hace meses su relación con un chico que, actualmente, es pareja de la agresora. No obstante, él no quiso romper los vínculos con su ex, porque, pese a no ser ya pareja, quería continuar teniéndola como amiga, algo totalmente lógico y que cualquiera debería comprender. Todo esto mientras establecía una nueva relación con B. P., iniciales de la agresora; fue B. P. la que no pudo soportar la situación, y comenzó a acosar a la ex de su pareja.

Imagen de la agredida "Imagen de la agredida"

Por increíble que parezca, nadie le paró los pies a B. P. en su acoso, ni siquiera su novio. La agredida, que responde a las iniciales de O. G., bloqueó a su ex novio en WhatsApp para, de este modo, tratar de parar el acoso. Pero no hubo manera, y, según los amigos de la agredida, la novia de su exnovio llegó hasta el extremo de "amenazar de muerte" a la chica. Por suerte, esta amenaza no consiguió llevarla cabo; no obstante, sí que consiguió agredirla gravemente. La joven ha perdido la punta de la nariz, y ha tenido que ser operada de urgencia para poder subsanar este daño.

Los celos no son una prueba de amor

Desde el diario ABC han conseguido ponerse en contacto con la agresora, que ha negado en todo momento que los hechos se dieran de esta forma. Según ella, la pelea la comenzó la otra joven; no obstante, no ha querido decir nada más, y ha señalado que todo está en manos de su abogado.

Si algo se puede sacar en claro de esta situación es que los celos continúan siendo un grave problema entre la juventud, que llega incluso a verlos como una forma de demostrar su amor. Pese a lo mucho que se está hablando en algunos sectores del amor libre, y de todas las ventajas que este tiene frente al amor tradicional, amparado por un sistema patriarcal donde los celos y la posesión son la base de toda pareja, los adolescentes continúan idealizando el amor romántico, y viendo este como única alternativa posible. Y, por desgracia, las consecuencias pueden ser tan desastrosas como las que han tenido lugar en Sevilla.

El amor no implica posesión "El amor no implica posesión"

Son muchas las preguntas que pueden surgir a raíz de esta noticia. Por ejemplo, ¿por qué el chico consintió que su actual novia acosara a su ex? ¿Lo sabía? Y, de saberlo, ¿por qué no le paró los pies? ¿Lo veía como una muestra de "amor"? Aunque las preguntas podrían enfocarse de otro modo. ¿Por qué la agresora llegó hasta ese punto? En este sentido, la respuesta es fácil: los celos propiciaron que actuara de esta manera.

Hay que hacer mucho hincapié, y educar a los jóvenes para que comprendan que los celos no son una expresión de amor, ni mucho menos. Los celos lo que muestran es una necesidad de poseer a la otra persona, de tenerla, de ser su dueño, y no hay nada más tóxico dentro de una relación. No es tu novio o tu novia (los celos pueden venir de cualquier sexo, y son aplicables tanto a relaciones heterosexuales como a relaciones homosexuales), puesto que no es nada tuyo. La posesión no es amor, y la posesión siempre acaba mal

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