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El presidente de la Generalitat de Cataluña, Quim Torra, ha acudido a la vista celebrada en el Tribunal Supremo donde se baraja su inhabilitación por incumplir las sentencias de la Junta Electoral, en concreto mantener una pancarta por los presos del procés en la sede del Govern en plena campaña electoral.
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"He ido a Madrid a mirarles a la cara", ha asegurado Torra, que se ha visto arropado por el conseller Pere Aragonés (ERC) y la portavoz de su Ejecutivo, Meritxell Budó. El independentismo, fuertemente fraccionado ante las diferencias sobre el futuro de sus reivindicaciones, ha aparcado sus diferencias para arropar al presidente catalán.
En Madrid y ante la prensa, Torra ha cargado con vehemencia ante la "represión" del Estado y ha puesto en duda la calidad democrática del Estado ante los micrófonos que se agolpaban frente al Supremo. Además ha descartado un posible adelanto electoral, como se había publicado en algunos medios durante las últimas semanas: "No llevaré a Cataluña a una carrera electoral irresponsable", ha expresado.
Torra también ha dedicado unas palabras a la Justicia española con la siguiente afirmación: "Si el Estado español llega al punto de la irresponsabilidad más absoluta inhabilitándome, solo habrá un culpable: él mismo. No seré yo quien en este momento tan crítico del país lo aboque a una carrera electoral irresponsable que paralizaría la administración catalana", ha afirmado.