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Sin cambios en el Valle de los Caídos: así se exalta el franquismo en el "lugar de paz"

La exhumación no ha impedido todo tipo de exaltaciones a la dictadura y llenar el hueco de la tumba con rosas.

Sin cambios en el Valle de los Caídos: así se exalta el franquismo en el "lugar de paz"

La exhumación de los restos de Francisco Franco se ha plantado como una vía para garantizar el final de la exaltación de la dictadura de Francisco Franco. El Gobierno de Pedro Sánchez planea ahora prohibir la exaltación del franquismo de manera clara en la ley, así como reconvertir el Valle de los Caídos en un lugar donde se respete a todas las víctimas y se pueda comprender qué supuso esta etapa.

Sin embargo, la paralización del Gobierno, la cercanía de las elecciones y la incertidumbre política impiden comenzar las reformas de calado que pretende el Ejecutivo. Por lo que, con la reapertura, el Valle de los Caídos continua igual con una única excepción: donde antes descansaba el tirano, ahora se encuentran varias losetas de mármol precintadas y sobre las que la gente está vertiendo flores rojas y amarillas.

La reapertura realizada este 30 de octubre ha retornado la misa diaria a las once de la mañana, con el prior Santiago Cantera como protagonista. Este monje benedictino, excandidato de Falange Española, se opuso firmemente a la salida de los restos del dictador y actualmente es quien dirige todo lo que sucede en un centro sufragado por el Estado y propiedad de Patrimonio Nacional.

En la última misa que ha pronunciado ante los fieles, Santiago Cantera ha dejado en un segundo plano la religión para centrarse en consignas políticas y exaltar la dictadura de Francisco Franco.

"Purificar" la Basílica

El prior del Valle, Santiago Cantera, ha protagonizado la primera misa tras la reapertura del conjunto "El prior del Valle, Santiago Cantera, ha protagonizado la primera misa tras la reapertura del conjunto"

Antes del comienzo de la eucaristía, el prior se ha dedicado a purificar la Basílica ante los fieles. Se trata de un rito de "casi sacralización", según han confesado algunos testigos, para restaurar la "pureza" del conjunto que habría sido violada por los representantes de un Estado democrático.

Cantera ha cargado en contra de lo que ha denominado como "instrusos" y ha calificado la exhumación como "un acto de desagravio". Y ha continuado: "Te pedimos que tu misericordia nos proteja y por la intercesión de los mártires que reposan aquí alejes las insidias del enemigo de este lugar sagrado".

Esos "intrusos" tienen nombres y apellidos: la ministra de Justicia en funciones, Dolores Delgado, el secretario de Presidencia, Félix Bolaño y el subsecretario, Antonio Hidalgo. Ante todos ellos, se encaró la considerada como 'nieta preferida del dictador, María del Mar Martínez-Bordiú, a la que hicieron caso omiso ante las constantes afrentas.

Ante medio centenar de asistentes, Santiago Cantera ha asegurado que lo sucedido es una "insidia del enemigo", ha rogado por la inviolabilidad del centro y ha pedido perdón a Dios por la exhumación de Franco: "Te suplicamos por intercesión de los mártires que aquí reposan que en los lugares sagrado en los que se venera tu santo nombnre, que permanezca inviolable tu bendición en este lugar".

El lugar donde se encontraba la tumba, cubierto de flores, pero sin poder hacer fotos

La fotografía enviada por Moncloa no recoge el precinto de la tumba,e n cuyo interior se han vertido las flores "La fotografía enviada por Moncloa no recoge el precinto de la tumba,e n cuyo interior se han vertido las flores"

La salida de la tumba del dictador no ha impedido que el medio centenar de simpatizantes que acudieron a la misa rindieran homenaje al dictador como si sus restos permaneciesen bajo aquellas losas.

Tanto el prior como los asistentes se dedicaron tras la misa a localizar el hueco que ocupaba Franco. No fue difícil: está precintado presumiblemente hasta que se asienten las placas de mármol.

Los presentes se dedicaron a lanzar rosas sobre este hueco, mientras que algunos periodistas intentaban fotografiar la escena sin éxito: el personal contratado por Patrimonio Nacional impedía tomar instantáneas y tuvo que llamar a la Guardia Civil para garantizar que la escena no salía de aquellos muros. Al final, el lugar donde se encontraba la tumba ha quedado cubierto de flores rojas y amarillas, en alusión a la bandera de España.

El control de los medios de comunicación es escrupuloso. En el acceso se controla con escáner todo lo que se introduce en el conjunto y los vigilantes advierten reiteradamente sobre la prohibición de grabar o fotografiar cualquier cosa que sucede en el interior. Quizás, las fotos sean más ilustrativas, pero lo cierto es que el Valle de los Caídos continúa siendo un lugar de exaltación del régimen de Francisco Franco, a pesar de que el tirano ya no duerma entre sus fríos y húmedos muros.

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