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Turkmenistán detiene a quienes mencionan el coronavirus o utilizan mascarillas en la calle

El país asiático vive gobernado con un régimen tan totalitario como el norcoreano: sus autoridades se proponen el reto de silenciar el coronavirus.

Turkmenistán detiene a quienes mencionan el coronavirus o utilizan mascarillas en la calle

Se trata de una de las dictaduras más ferreas del mundo. Que nada tiene que envidiar a Corea del Norte. Donde su presidente, Gurbanguly Berdimuhamedow, se permite crear todo tipo de prohibiciones absurdas como la de salir a la calle sin afeitar, bajo pena de multa para todos sus ciudadanos.

Sin duda, la actual pandemia del coronavirus no se iba a mantener ajena a esta circunstancia. El país asiático ha optado por cerrarse nuevamente ante la pandemia, precisamente cuando comparte frontera con uno de los países más afectados por el Covid-19, Irán.

La versión oficial es que, por el momento, no hay ningún caso registrado de coronavirus dentro de sus fronteras. Como siempre, los datos hay que cogerlos con pinzas, aunque dado el régimen de fuerte aislamiento impuesto por el tirano, tampoco sería difícil de creer.

Gurbanguly Berdimuhamedow mantiene un régimen similar al de Corea del Norte
"Gurbanguly Berdimuhamedow mantiene un régimen similar al de Corea del Norte"

La lista de prohibiciones en torno al virus vuelve a rozar el absurdo, como es costumbre en este país de Asia Central. Por ejemplo, el término 'coronavirus' está totalmente vetado, por lo que no se puede emplear bajo ningún concepto en medios de comunicación, en la calle, hospitales, colegios, oficinas o parques. Si la Policía sorprende a alguien citando la palabra o hablando sobre esta pandemia, se enfrenta a una detención inmediata y un proceso castigado con penas de cárcel.

Ni hablar del uso de mascarillas, por cierto. Cualquier policía que sorprenda a un ciudadanos portando esta medida de protección tiene derecho a multar y detener al 'culpable'. Y sí, nuevamente se enfrenta a penas de cárcel.

El objetivo del Gobierno es borrar por completo cualquier tipo de rastro del coronavirus que pueda debilitar al régimen por una teórica mala praxis. De hecho, no hay ningún tipo de rastro de la existencia del patógeno. Los funcionarios del país ya se han dedicado a eliminar todos los folletos explicativos que se imprimieron en el momento inicial para prevenir sobre el coronavirus.

Peticiones de intermediación internacional

La fuerte censura que se expone sobre el coronavirus es solo el enésimo caso que se vive en este régimen dictatorial, pero este caso preocupa especialmente porque puede azotar a la población más vulnerable en el caso de que el coronavirus se expanda con el país sin nadie actuando.

Por ello, las ONG como Reporteros Sin Fronteras han pedido la intermediación de la comunidad internacional para garantizar que, al menos, la población de Turkmenistán es capaz de recibir un mínimo de información sobre el coronavirus.

El presidente quiere construir su particular Dubái en mármol blanco mientras su población sufre pobreza
"El presidente quiere construir su particular Dubái en mármol blanco mientras su población sufre pobreza"

La situación parece similar a Corea del Norte en este caso, compartiendo frontera con un país fuertemente sacudido por el Covid-19. Y la perspectiva de que la comunidad internacional vaya a actuar, también es muy baja. El régimen de Gurbanguly Berdimuhamedow es aliado de la Rusia de Vladimir Putin, a quien le permite acceder a la cuarta reserva de gas natural más grande del planeta, tras la independencia de la URSS.

Los recursos naturales, su posición geográfica y las amistades peligrosas son los principales sustentos del régimen que gobierna Turkmenistán con puño de hierro. Mientras su población vive en la miseria, el presidente continua construyendo una capital con edifcios de mármol, Asjabad, con la que quiere emular a Dubái. Otra salida de tono más en un país en el que los equilibrios de poder nunca cambian.

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