Todos los personajes más esperpénticos y 'random' del acto más multitudinario de VOX

Todos los personajes más esperpénticos y 'random' del acto más multitudinario de VOX

El multitudinario acto de VOX pasará a la historia por la gran cantidad de personas 'random' que congregó.

Política 09 Octubre 2018 12:37

La extrema derecha irrumpe en España para reivindicar, por fin, las bondades del heteropatriarcado y los hombres blancos ricos. Sí, VOX viene dispuesta a solucionar los males del país. ¿Por ejemplo? Expulsar a inmigrantes para que no haya personas en edad de trabajar que paguen nuestras pensiones. ¿Por ejemplo? Demonizar a los árabes olvidando que un tercio de los españoles son descendientes de árabes.

Pero lo cierto es que ayer estábamos admirando las fotografías de aquel encuentro y nos quedamos perplejos al observar a 'nuestro querido' Jaime Alonso, presidente de la Fundación Franco y autor de frases como que el dictador "solo fusiló a 13.000 personas". Allí le encontramos haciendo acto de presencia en primera fila y con la cara completamente tuneada:

Jaime Alonso, hasta las narices de la exhumación de Franco "Jaime Alonso, hasta las narices de la exhumación de Franco"

No sabemos si el pobre Jaime Alonso está haciendo excursiones peligrosas por el Valle de los Caídos en busca de la exhumación perdida, pero cuidado, Jaime, que eso duele. Ve rápido al médico, que si VOX gana, te cierran el ambulatorio en un 'pis pas'.

Un acto de 10.000 personas con una puesta en escena bien calculada (¿quién la habrá pagado?) necesitaba la visita de la créme de la créme de nuestro país. Entre ellos, pudimos disfrutar de la chavalería más adorada por los millenials . Mirad que pelazo luce Morante de la Puebla y el actor porno (no lo decimos nosotros) Fernando Sánchez Dragó:

Morante de la Puebla y su pelazo a lo Betty Mármol de los 'Picapiedra' "Morante de la Puebla y su pelazo a lo Betty Mármol de los 'Picapiedra'"

En el acto pudimos ver a personajes de toda clase. Y lo cierto es que la bandera de España estaba hasta la sopa. Si no, que se lo digan a esta joven que bien podría ser la sobrina secreta de Pilar Gutiérrez, la señora franquista que nos ha animado todo el verano. 

Cuando vas a jugar al Polo con las amigas y te pierdes con cinco banderas pegadas al cuerpo "Cuando vas a jugar al Polo con las amigas y te pierdes con cinco banderas pegadas al cuerpo"

Pero, en un recinto tan grande y con tanta capacidad, era evidente que tenía que haber sorpresas. Aquí tenemos a dos mujeres con evidente falta estilística de imagen de señora franquista.

Cuando bajas a comprar yogures y te encuentras el fiestorro del siglo | Kike Para (El País) "Cuando bajas a comprar yogures y te encuentras el fiestorro del siglo | Kike Para (El País)"

Dejando de lado que la señora de la derecha tiene un aire a Paloma Cuesta, no podríamos decir que son dos infiltradas de Cuba-Venezuela-Podemos. Quizás, con el híper que se encuentra bajo la zona en la que se celebró el evento (verídico), Concha y Pilar oyeron la marcha, decidieron acercarse a ver la fiesta y terminaron uniéndose a lo grande. Vamos, que lo demás se la traía al pairo.

Las señoras del híper no son únicas. Después de tanto ambiente festivo, necesitábamos volver a nuestra colección preferida de señoras franquistas. La pasión a la hora de ondear la bandera nacional, la sonrisa forzada a lo Esperanza Aguirre, el peinado y el cuello vuelto engalanado de azul (como la camisa azul que tanto gustaba en el sector de Franco), deja algo claro: estamos ante una señora franquista de pro:

Si Franco levantara la cabeza... "Si Franco levantara la cabeza..."

Ahora os recomendamos que os fijéis en la fotografía que incorporamos debajo de estas líneas, las tres mujeres que se encuentran junto al objetivo de la cámara:

Es todo tan working class "Es todo tan working class"

Empezamos por la izquierda. Como podéis ver, tenemos a una tal Pitita con una pose y rostro de lo más estirados. No, no está aguantándose la risa: ayer fue a visitar la clínica que regenta el Ken Humanopara inyectarse bótox y ha llegado como ha podido al evento, que no es poco.

Si miramos a la que está a su derecha (qué buena palabra en este caso), tenemos a la típica que está allí por estar, que no sabe ni que pinta, pero tampoco se queja. Seguramente, su madre es la culpable, aunque en tal estado de rigidez le debería dar igual. Por último, nos fijaremos en la de la derecha. El estilo gafapasta y las manos entrelazadas dejan entrever su deseo de interpretar el acto como una crítica postmoderna al capitalismo imperante en el modelo globalizado con aires de Alfred Hitchcock. Algo de razón tiene...

La siguiente foto representa al típico hombre que no quiere acabar la fiesta, a pesar de que todo el mundo va zombie y ya piensa en la hamburguesa grasienta que se va a meter "entre pecho y espalda" antes de dormir. Nuestro amigo, aferrado al micrófono, grita "¡la última, la última!". Pero nadie le hace caso. Vayan desalojando...

¡Qué la fiesta no pare! "¡Qué la fiesta no pare!"

Todos sabemos que a VOX le va el rollo 'vintage' que, en español, podríamos traducir como 'viejuno'. La máxima exponente de ello es la señora del centro de la siguiente fotografía, que ha llegado recién salida de la ruta del bakalao:

¡Viva el hardcore! | Kike Para (El País) "¡Viva el hardcore! | Kike Para (El País)"

A su derecha tenemos al típico señor amante del puro, carajillo, la gitanilla encima de la tele y el torito colgando del retrovisor del coche. A poder ser, un Fiat 600. Pero nos llega la duda si leyó bien el cartel de la entrada o si, por el contrario, no sabía dónde se encontraba.

La mujer de la izquierda, la que grita, es la más indignada de este cuadro. La bandera está tan alta que no le permite observar el jolgorio que hay delante. Y, por ello, intenta ponerse de puntillas como puede. Un duro trabajo.

Y terminaremos con la estrella, Santiago Abascal:

Santiago Abascal, en su despedida brazo en alto "Santiago Abascal, en su despedida brazo en alto"

El líder de VOX se despidió efusivamente de los acólitos, aunque un error técnico le impidió levantar el brazo como merecía la jornada. Una pena.

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