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Teresa Romero, la enfermera que sobrevivió al ébola, vuelve a su puesto de trabajo

El pasado miércoles 16 de marzo Teresa Romero volvió al Juzgado de Instrucción número 21 de Madrid para declarar, siendo la primera testificación que se recoge del caso. El 17 de marzo retomó su vida con aparente normalidad.

Este jueves 17 de marzo Teresa Romero retoma su vida con aparente normalidad. A pesar de los litigios que tiene pendientes tras el caso de la nefasta gestión de la crisis del ébola, Romero vuelve a su puesto de trabajo como auxiliar de enfermería en el Hospital Carlos III de Madrid. Su médico de cabecera le ha concedido el alta médica tras 17 meses de baja.

Teresa Romero se especializó en hepatitis, tuberculosis, infecciones de VIH y otras dolencias que pudieran transmitirse a través del contagio. Fue una de las auxiliares que atendió al misionero Manuel García Viejo, que se contagió de ébola en África Occidental y fue repatriado a España para tratar la enfermedad, una puerta abierta de par en par a un virus muy difícil de tratar y contagioso en extremo.

Teresa Romero posa recuperada con el equipo de profesionales que la atendió
"Teresa Romero posa recuperada con el equipo de profesionales que la atendió"

A mediados de 2014, la alarma social por el virus del ébola a nivel mundial y el miedo a una pandemia provocó un estado de histeria y se extremaron las precauciones higiénicas, al igual que los medios de comunicación informaron de qué hacer para prevenir el contagio. A pesar de conocer la fatalidad y el riesgo, la ejecutiva de Ana Mato, por aquel entonces al frente del Ministerio de Sanidad, ordenó tratar al misionero, ya en suelo español. El Hospital Carlos III no contaba con ninguna infraestructura capaz de aislar el virus en caso de contagio, por lo que cerraron de mala manera una de las plantas con un aviso y unas cortinas improvisadas. 

La decisión de Mato fue tan inminente como drástica, sin tener en cuenta que los profesionales que estaban tratando a García Viejo no tenían nociones de cómo enfrentarse al virus. Eso es lo que le ocurrió a Teresa Romero, primera infectada fuera del continente africano. La auxiliar se ofreció de manera voluntaria a cuidar a los misioneros y comenzó a presentar síntomas sospechosos. Durante 30 días de aislamiento que mantuvieron en tensión a todo el país, finalmente, Romero consiguió vencer las secuelas provocadas por el ébola.

Así entró el ébola en España

Durante su estado convaleciente, una comisión decidió acabar con la vida de Excalibur, el perro de la familia de la auxiliar, por si el animal también estaba contaminado por el virus. Cuando Romero salió del hospital, declaró lo ocurrido y agradeció el apoyo: "No sé si ni siquiera falló algo, pero no guardo rencor ni reproches". Debido al huracán mediático, Teresa se retiró al pueblo de su familia natal en Lugo y volvió a Madrid cuando las cosas se calmaron.

Nos vemos en los tribunales

La polémica no quedó ahí. Teresa Romero aseguraba que, cuando fue al médico porque se encontraba mal, le comunicó que había tenido contactos con pacientes de ébola. Tras un cruce de acusaciones y varias amenazas de demanda, Teresa reconoció finalmente que no informó a su facultativa.

Aún así, durante los meses siguientes a su recuperación, Teresa Romero y su marido Javier Limón recurrieron a la justicia contra el exconsejero de Sanidad de la Comunidad de Madrid, Javier Rodríguez, por "calumniar e injuriar" a la demandante al insinuar que pudo haber mentido cuando se infectó del virus. Finalmente, la causa se archivó. En la ruta de los tribunales, el matrimonio presentó una reclamación por el sacrificio de su mascota Excalibur, al que se ejecutó sin un estudio previo del estado del perro, como aseguró Limón.

Javier Rodríguez, exconsejero de Sanidad de la Comunidad de Madrid
"Javier Rodríguez, exconsejero de Sanidad de la Comunidad de Madrid"

El pasado miércoles 16 de marzo Teresa volvió al Juzgado de Instrucción número 21 de Madrid para declarar, siendo la primera testificación que se recoge del caso. El juez que lleva el caso investiga las negligencias por no haber adoptado las medidas necesarias para evitar el virus. Durante su declaración, Romero confesó que la formación específica se redujo a unas charlas informativas y a un taller de una hora de duración sobre cómo vestirse con el traje especial. 

La denuncia fue presentada de manera conjunta por 15 médicos del Servicio de Medicina Intensiva del Hospital Carlos III de Madrid y, a lo largo del procedimiento, se han ido sumando otras reclamaciones como la del CSIF y el Sindicato de Auxiliares de Enfermería. 

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