La nueva reforma laboral de François Hollande tiene a los franceses en pie de guerra

La nueva reforma laboral de François Hollande tiene a los franceses en pie de guerra

Un despido más barato, más flexibilidad en las empresas y jornadas laborales más largas con horas extras más baratas. Es lo que la izquierda de Hollande quiere hacer con el mercado laboral francés.

Economía 27 Febrero 2016 16:07

François Hollande accedió a la presidencia del Gobierno de la República francesa en mayo de 2012. Para mucho era el inicio de un frente de izquierdas que iba a cambiar europa y a la Unión Europea de las políticas de austeridad de la troika, abanderadas por el Gobierno alemán de Angela Merkel.

En aquel mayo de 2012, la tasa de paro en Francia era del 9,8%. Hoy, casi tres años después y pasado el ecuador de la legislatura de Hollande, la tasa de paro en Francia es del 10,5%, 7 décimas más que cuando llegó Hollande y en el récord histórico de la Francia moderna. Un dato especialmente preocupante si tenemos en cuenta que en la vecina Alemania, la tasa de paro durante estos últimos tres años ha pasado del 5,4% al 4,7%, 7 décimas menos.

Acorralado por una tasa de paro creciente, el cada vez más impopular Gobierno de François Hollande se ha visto obligado a plegarse a las exigencias de Europa y presentar hace unos días un proyecto de reforma laboral que modifica sustancialmente el sistema de contrataciones en Francia. Conocida como la "ley El Khomri" por el nombre de la nueva Ministra de Trabajo, la reforma laboral de Francia ha sido calificada de "liberal" y ha provocado una profunda división al seno de la izquierda, además de haber comenzado una serie de movilizaciones populares cuando aún es solo un anteproyecto de ley. Estas son las 6 claves de la nueva propuesta de ley laboral francesa.

1 Más horas de trabajo por menos dinero

Francia tiene instaurada una jornada laboral de 35 horas semanales, aunque en la práctica casi todos los empleados realizan jornadas extendidas. Algunos las compensan con más vacaciones, otros con horas extra.

Hasta ahora las empresas podían extender las jornadas laborales hasta 10 horas diarias si lo requerían y la semana laboral podía llegar hasta las 44 horas semanales durante 12 semanas al año. Las primeras 8 horas extra se pagaban un 25% más caro que la hora normal, mientras que a partir de la octava se cobraban con un sobrecargo del 50%.

Con la nueva reforma laboral las jornadas diarias pueden llegar a las 12 horas si lo decide la empresa en acuerdo colectivo "por motivos de organización", siendo el máximo jornadas semanales de 46 horas durante 16 semanas al año. Además, las horas extra se pagarán ahora sólo un 10% más caras que las normales.

2 Los becarios harán más horas por lo mismo

La ley laboral francesa tiene reglado cómo y cuánto deben trabajar los "aprendices" menores. Con jornadas laborales semanales de hasta 35 horas, no podían trabajar más de 8 horas diarias. Su salario, un 25% del salario mínimo durante su primer año en prácticas, un 37% durante el segundo y un 53% durante el tercer y último.

Con la nueva ley, los becarios menores podrán trabajar hasta 40 horas semanales con máximos de 10 horas por jornada. Cobrando lo mismo que hasta ahora.

3 Indemnizaciones por despido más bajas y acotadas

Actualmente, la ley laboral francesa era bastante ambigua en cuanto a los despidos improcedentes. Sólo obligaba a pagar un mínimo de seis meses de salario para aquellos trabajadores con al menos dos años de antigüedad en la empresa. Pero al final era un juez el que solía decidir estas indemnizaciones en función de las cargas familiares o ingresos del despedido, sin la existencia de ningún tope.

La nueva ley es mucho clara: seis meses de salario de indemnización para los empleados entre 2 y 5 años de antigüedad, 9 meses para los que lleven entre 5 y 10 años, 12 meses entre 10 y 20 años y 15 meses más allá de los 20 años de trabajo. A modo comparativo, la actual legislación laboral española establece el tope de indemnización en 24 mensualidades.

La nueva ley acota mucho más los motivos por los que un juez puede establecer una indemnización superior a caso excepcionales como "acoso sexual" o "despido discriminatorio" por raza o condición sexual.

4 Más facilidades para despidos por motivos económicos

Al igual que la ley española, la francesa ya contempla los despidos por "motivos económicos". En este caso, los despidos se indemnizan en Francia con 6 días de salario por año hasta los 10 años de antigüedad, añadiendo 4 días extra por año a partir del décimo año. Unas indemnizaciones mucho menores que los 20 días por año que estipula la ley española.

Aún así, la "Ley El Khomri" va a permitir que más empresas puedan acceder a este tipo de despidos por causas económicas flexibilizados las cláusulas, que van desde las actuales "pérdidas de explotación durante varios meses" hasta nuevas y ambiguas como "mutaciones tecnológicas" o "reorganización de la empresa necesaria para salvaguardar su competitividad".

5 La flexibilidad laboral ya no sólo será en caso de apuros

La actual ley laboral francesa establece la posibilidad de que empresa y sindicatos lleguen a acuerdos "defensivos" que puedan tocar salarios y jornadas de trabajo en caso se dificultades económicas o estructurales. Con la nueva ley, estos acuerdos también podrán forzarse con motivos "ofensivos" como por ejemplo si quieren expandir su negocio o conquistar un nuevo mercado. En este caso, los empleados que no acepten el acuerdo podrán ser despedidos por "motivos personales" con su correspondiente indemnización y derecho a paro.

6 Menos poder de los sindicatos

Hasta ahora dentro de una empresa los sindicatos podían imponer una decisión si era aprobada por un 30% de sus miembros en referendum. A partir de ahora los sindicatos necesitarán el apoyo del 50% de sus miembros. Además, si un acuerdo es refrendado por la mayoría de la plantilla, los sindicatos mayoritarios no tendrán derecho a oponerlo.

El objetivo de estos seis puntos no es otro que "flexibilizar" el tradicionalmente protector mercado laboral francés, en palabras del Primer Ministro Manuel Valls. Un anteproyecto de ley que ha dividido a la izquierda y puesto en pie de guerra tanto a sindicatos como ciudadanos pero que la Comisión Europea considera "necesario" ante la "frágil" situación de la economía francesa.

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