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El problema detrás del acoso sufrido por las periodistas en el Mundial de Rusia 2018

Varias mujeres han sido acosadas únicamente por ejercer su trabajo, por ser periodistas.

Julieth González, una reportera colombiana, fue la primera en sufrir acoso durante este Mundial de fútbol. Mientras se encontraba en Rusia, haciendo su trabajo, un hombre trató de besarla y tocarle un pecho sin que ella pudiera hacer nada más que apartarse. La escena sobrecogió al público, e hizo que la sociedad al completo se replanteara la educación que reciben los hombres en cuanto a respeto hacia las mujeres.

No estamos hablando solo de un asalto a una mujer, sino además de un abuso en un entorno laboral: ella se encontraba trabajando en el preciso momento en el que sucedió, con el agravante de que su trabajo exigía una emisión en directo, con lo cual la situación en la que se vio involucrada fue incluso más desagradable.

Por si esto no fuera poco, Julia Guimaraes, una enviada especial brasileña, se ha visto en una situación parecida. Un hombre entró rápidamente en el plano en el que ella se encontraba grabando y trató de besarla; ella no solo se retiró rápidamente, sino que además no dudó ni un momento a la hora de sermonear al hombre, por lo cual fue aplaudida.  "'¡No hagas eso! No vuelvas a hacerlo, ¿vale? No te he dado permiso para hacer eso. Eso no es educado y no está bien. ¡Nunca hagas esto a una mujer! ¡Respeta!", le increpó. 

Una de las periodistas acosadas "Una de las periodistas acosadas "

A estos dos casos hay que sumarle uno más. La reportera de Aftonbladet TV, Malin Wahlberg, también tuvo que soportar un beso no deseado en una conexión en directo. No solo eso, sino que fue agarrada por los hombros, zarandeada y despeinada; la mujer ni siquiera encontró palabras para describir la situación, y prefirió mantenerse en silencio.

Si en el primer caso hubiéramos podido pensar que no es más que una casualidad, un hombre que no tiene educación ninguna y que simplemente pasaba por allí, con esta segunda y tercera ocasión vemos que estamos hablando de algo que, por desgracia, es mucho más grave. De una situación que refleja claramente el machismo en el que aún continuamos inmersos, y que nos habla de la poca educación que se recibe en materia de igualdad de sexos. 

Las periodistas ni siquiera pueden trabajar

Ser periodista deportiva es, por sí mismo, lo suficientemente complicado como para que muchas mujeres se lo planteen dos veces y acaben desistiendo, porque saben a la perfección que serán tratadas con inferioridad. Al considerarse el deporte algo masculino, serán muchos los que las tachen de incultas y crean que están ahí sencillamente por tener un rostro bonito, y no por hacer bien su trabajo y conocer el ámbito que tratan. Si a esto le sumamos trabajar en el panorama futbolístico, que es uno de los más masculinizados de todo el deporte en general, la problemática es incluso mayor. 

Dedicarse a esto es, de por sí, demasiado difícil como para encima tener que soportar constantemente estas vejaciones y estas situaciones. No hablamos de casos aislados, sino de tres periodistas acosadas en directo por hombres mientras ellas trabajaban. No hay excusas posibles: ni el alcohol, ni el jolgorio, ni el ambiente festivo. Cuando se comete una falta de respeto de este estilo, no hay ninguna excusa que realmente sirva. Porque es curioso que, encontrándose en el mismo ambiente, con la misma cantidad de alcohol y la misma fiesta, los acosos solo los hayan sufrido mujeres y siempre por parte de hombres; no ha habido ninguna mujer que acose a un periodista masculino, ni un hombre que haga otro tanto de lo mismo. Esto es, en sí mismo, lo suficientemente representativo como para que sobren las palabras.

Por desgracia, las palabras sí que son necesarias. Para hacer ver una situación que no solo se da en el periodismo deportivo, sino en todos los ámbitos laborales, escolares e incluso personales de las mujeres. ¿Serán las últimas periodistas que sufran acoso durante este Mundial de fútbol?

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