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El PP silenció a Bárbara Rey para que no hablase de su relación con Juan Carlos I

Karmele Marchante ha destapado algunas de las cloacas del Estado en lo que concierne a la relación entre el monarca y la vedette.

El PP silenció a Bárbara Rey para que no hablase de su relación con Juan Carlos I El PP silenció a Bárbara Rey para que no hablase de su relación con Juan Carlos I

Foto: Cordonpress

La vida secreta de la Familia Real ha sido algo muy protegido por todas las instituciones y medios de comunicación de España, que han ocultado durante años los deslices amorosos de Juan Carlos I. Pero la privacidad de la monarquía ha ido resquebrajándose con el paso de los años, y el rey emérito no iba a ser menos.

No solamente se ha desvelado su implicación en el caso Nóos, su viaje a Botsuana para cazar elefantes, su viaje permanente a Abu Dabi, su vacunación o la visita que le hicieron sus hijas para vacunarse allí, sino que también han aparecido nombres como Corinna, Raffaela Carrá o Bárbara Rey, la protagonista de esta historia.

Esta historia de amor, celos, chantaje, aventura, un poco de terror y, trágicamente, desamor, comienza en 1976, cuando Adolfo Suárez les presentó en pleno evento electoral de la UCD. A partir de ahí, el CNI vigilaba el piso de Boadilla del Monte en el que Rey y el rey gozaban de total intimidad. Así, su relación duró hasta que el emérito quiso terminarla en 1994. A Bárbara Rey no le pareció bien y comenzó la trama de extorsión y chantaje, según afirma 'Sálvame'.

La vedette le chantajea, amenazando con publicar unos vídeos íntimos con la ayuda de un familiar, y esto dura hasta 1996. Presuntamente, este año Bárbara Rey recibe una gran cantidad de dinero por parte del Estado para zanjar este asunto, porque era conocedora de grandes secretos oficiales que podrían tambalear la base del panorama sociopolítico español.

Karmele Marchante abre el melón

Aquí entra Karmele Marchante, periodista, activista feminista y gran persona que, durante los años de 'Tómbola', programa de corazón de la emisora valenciana Canal 9, es conocedora de algunos secretos del Estado para ocultar su relación con Bárbara Rey. En su canal de YouTube ha subido un vídeo donde explica que, el 17 de julio de 1997, la protagonista de esta historia acudió como invitada, pero el PP mandó órdenes de silenciar esta relación extramatrimonial.

Según Marchante, los entrevistadores recibieron instrucciones sobre algunos temas que no se podían tratar, sobre todo teniendo en cuenta que "Bárbara Rey hizo unas declaraciones esa semana en una radio muy a su estilo, enfadadísima, diciendo que habían entrado en su casa para robarle un material muy exclusivo que tenía guardado en su caja fuerte". Por otra parte, cuenta que Bárbara Rey y su hijo habían escuchado unas cintas de los servicios secretos. "Os podéis imaginar lo que era eso: secreto de Estado, amiga íntima del rey, material robado por los servicios secretos... Por primera vez se abría una especie de veda".

Canal 9 censuró a Bárbara Rey

El día de la entrevista, los colaboradores del programa fueron reunidos para hablar de la entrevista a Bárbara Rey, pero allí acudieron también dirigentes de Canal 9 y de la productora que jamás antes habían ido a ese tipo de reuniones. "Nos dicen que Bárbara Rey no va a ser entrevistada hoy y que la Familia Real no existe. No podéis hablar de la Familia Real".

Según cuenta el periodista Francesc Arabí, en su libro 'Ciudadano Zaplana: La construcción de un régimen corrupto', aquel día le llamó la vedette y le dijo "me han secuestrado en una habitación cerrada en la tele, no me dejan hablar con nadie ni participar en el programa, te llamo a escondidas". Añade que no le dejan salir en 'Tómbola' porque "lo voy a contar todo".

En aquella llamada, también dijo que estaba amenazada de muerte y que temía por su familia, que la orden viene por parte de Genoveva Reig, antigua directora general de medios de la Generalitat Valenciana. "Si sale un segundo en pantalla, cortamos la emisión", fue lo que dijo Bárbara Rey que escuchó. Según Arabí, había dos guardias de seguridad en la puerta para que la antigua amante del Borbón no irrumpiese en plató. De todas formas, le pagaron los 12.000 euros prometidos, aunque la censura no le permitiese ir a plató.

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