El porno feminista, la revolución sexual del siglo XXI

El porno feminista, la revolución sexual del siglo XXI

Cada vez son más los adeptos y adeptas a una nueva manera de entender el porno y la sexualidad.

Cine Sara Menéndez Espina Sara Menéndez Espina 13 Noviembre 2015 10:42

Si la sexualidad es un tema tabú para las mujeres, no queráis imaginar el mundo del porno. Tanto es así que, sin saberlo, se está produciendo una gran revolución dentro de este tipo de ocio. Pero, reiterando su aspecto escondido, oscuro y pecaminoso, ¡no sé quién está al corriente de ello y quién no!

Se trata del porno feminista, un término que puede sonar extraño, pero conociendo en qué consiste, vemos que tiene todo el sentido del mundo y que hacía bastante falta este cambio de paradigma en el porno. Pero, ¿qué es y de dónde ha salido el porno feminista?

Hombres y mujeres pueden disfrutar de este tipo de cine porno "Hombres y mujeres pueden disfrutar de este tipo de cine porno"

1 ¿Qué es el porno feminista?

El porno feminista no es el porno en el que la mujer toma el control sobre el hombre, como muchos y muchas debéis pensar. Por un lado, esta tendencia lleva la pornografía al mundo real, las situaciones cotidianas de la vida, con personas con cuerpos normales y no el festival de la silicona y los penes descomunales que dominaron el porno clásico.

Por otro lado, en el porno feminista el placer se da y se recibe por igual, son situaciones de respeto entre las personas que protagonizan las escenas de sexo, y no el típico rol del hombretón dominando a su putilla vestida de enfermera.

Y, sobre todo, el porno feminista no es porno para mujeres. Son escenas de sexo en las que el hombre puede disfrutar tanto como cualquier mujer, independientemente de la orientación sexual del espectador.

Se acabaron los bukakes, el porno necesita respeto "Se acabaron los bukakes, el porno necesita respeto"

2 ¿Por qué surge el porno feminista?

Debemos de tener en cuenta esta premisa: las mujeres ven pornografía, aunque nunca sepáis quiénes lo hacen y quiénes no. No es ninguna opinión ni sorpresa, según un informe elaborado por el portal PornHub, el 24% de sus usuarios son mujeres, y en España un 26%. No son mayoría, pero sí una cifra bastante grande para lo que el porno es.

Está claro que hay un interés por parte del público femenino, pero, evidentemente, hace ya años que estas vieron que el porno tradicional ni les interesaba, ni les estimulaba y, ante todo, no les representaba. Surgió así la oleada de directoras que quisieron hacer las películas porno que ellas querían ver, y si bien es un movimiento donde la presencia femenina es muy fuerte en la realización, no implica que sea un mundo ni de mujeres ni para mujeres.

Uno de los elementos que también ha incorporado este tipo de cine erótico es el mayor desarrollo de un hilo argumental, y esto tiene una clara influencia femenina porque es bien sabido, y comentado por sus impulsoras, que nosotras tenemos más interés por el contexto, la historia y la situación que desencadena la escena de sexo. Diríamos que elaboramos la fantasía con mucho más detalle que los hombres.

El 24% de los usuarios de PornHub son mujeres "El 24% de los usuarios de PornHub son mujeres"

3 La figura pionera: Erika Lust

Es difícil encontrar textos dedicados a explicar esta nueva tendencia sin que se lea el nombre de la directora sueca Erika Lust. Una mujer que tras su paso por la universidad (estudió Ciencias Políticas y se especializó en Derechos Humanos y Feminismo), fusionó sus grandes pasiones: sexualidad, feminismo y cine; y comenzó a desarrollar su carrera como directora de cine porno. Un cine que, como decíamos antes, es el que ella, y otras muchas personas, querían ver, no el que había.

Hablábamos antes de las fantasías sexuales, y por una razón, en la actualidad Lust se dedica, entre otras cosas, a rodar cortometrajes a partir de las fantasías que sus seguidoras y seguidores le envían por escrito. Es un proyecto que retrata muy bien este movimiento, se se trata de una forma de representar esa sexualidad tan cotidiana, natural y normal en el mundo de la pornografía, y no son pocos los seguidores de este tipo de producciones.

Erika Lust es pionera en el porno feminista "Erika Lust es pionera en el porno feminista"

4 Un cine de todos para todos

La heterosexualidad no tiene la exclusividad en el porno feminista, sino que los gays, lesbianas, transexuales, transgénero y cualquier otra opción es viable. No solo en cuestiones de sexualidad o género, no hay exclusión de las personas por ningún aspecto de su físico (raza, peso, ser feo o guapo, o tener o no una discapacidad), y siempre se hace desde el respeto y la igualdad mutuo.

Además, y quizá este tema sea más desconocido para los que no nos dedicamos a ahondar en el funcionamiento de la industria del porno, el respeto traspasa las cámaras y también se aplica a los actores. Según Erika Lust, todos deben de estar de acuerdo con lo que se va a rodar en la escena, sin forzar ni incomodar a nadie, y los actores deben disfrutar haciéndolo. La directora dice en su libro 'Cómo rodar sexo' que en este cine "es esencial ser éticamente responsable".

Esto me recuerda también a cómo quedan tachados socialmente los actores porno, y dentro de ellos las mujeres, cómo no, se ven bastante más estigmatizadas. Recientemente leía en el periódico La Marea una entrevista al director de cine (no porno...) Nacho Vigalondo, en la que este contaba que se vio sorprendido porque el público criticó que la actriz porno Sasha Grey protagonizara su película 'Open Windows'. ¿Para qué va a valer una tía que se deja hacer de todo delante de una cámara más que para esconderse con su vergüenza en su habitación entre rodaje y rodaje?

Cualquier orientación y condición sexual entra en el porno feminista "Cualquier orientación y condición sexual entra en el porno feminista"

5 El porno feminista para enseñar igualdad

El hecho de que el mundo de la pornografía se encuentre enterrado bajo las ventanas ocultas de los navegadores, o en lo que antes era el fondo del armario lleno de cintas VHS, hace que nos olvidemos en muchas ocasiones de lo que se está aprendiendo con él.

La pornografía clásicamente ha sido fruto de frustraciones por su carácter irreal, pero no nos dábamos cuenta de que también enseñaba, además de penes muy grandes, una manera de entender la sexualidad muy dañina. Y sí, hablamos de la dominación del hombre sobre la mujer, miles y miles de imágenes que representaban una reafirmación del macho dominante, pero con final feliz.

Hablamos en pasado, pero el porno sigue teniendo ese carácter, aunque haya evolucionado en otros aspectos. Lo que las directoras de cine porno feminista hacen es toda una revolución sexual y, valga la redundancia, feminista. Reordenan los roles para que todas las personas disfruten del sexo con respeto y placer mutuo, tanto dentro como fuera de la pantalla.

No imponen, enseñan igualdad y diversidad sexual, nos ayudan a entender la sexualidad de una manera mucho más natural y sin complejos, reforzando así nuestra autoestima. Pero, y repito, rompen una tradición que se dedica a enseñar y perpetuar el rol dominante del hombre.

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