La OMS deja de considerar como trastornadas a las personas transexuales... a medias

La OMS deja de considerar como trastornadas a las personas transexuales... a medias

La Organización Mundial de la Salud renueva su definición sobre la transexualidad tras 17 años, aunque no rectifica del todo

Vida Adrián Parrondo Adrián Parrondo 01 Febrero 2017 16:52

"Incongruencia de género". Está será la definición que la OMS brinde a partir de 2018 a las personas trans -término que engloba a aquellas personas cuya identidad de género, en principio, no concuerda con la expresión de género impuesta-. Este anuncio llega tras la inclusión de los menores trans en los 'Boy Scouts' de Estados Unidos.

Con este movimiento, la transexualidad pasa de estar enmarcada en el capítulo "trastornos de la personalidad y el comportamiento", en el subcapítulo "trastornos de la identidad de género". Ahora, se trata de una "condición relativa a la salud sexual"

La diputada madrileña Carla Antonelli ha criticado a aún se hable de 'diágnostico' para reconocer a las personas trans "La diputada madrileña Carla Antonelli ha criticado a aún se hable de 'diágnostico' para reconocer a las personas trans"

Este movimiento supone una renovación tras más de 17 años -la última revisión se había realizado a principios de 1990- y, en cierta medida, una forma de oír a los colectivos trans, que constantemente habían solicitado despatologizar su condición. A pesar de todo, el movimiento no ha terminado de ser bien recibido entre el colectivo, que reprocha que aún se sigue "situando a las personas trans en inferioridad desde la comparativa de lo que es congruente y lo que no", tal y como ha afirmado Mar Cambrollé, presidenta de la Plataforma Por los Derechos Trans en declaraciones a El Diario.

Se reconoce la necesidad de cirugía, pero muchas personas recurren a la reasignación de género porque se les impone un rol físico binario excluyente, basado en la clásica apariencia de hombre-mujer. Al final pesa más la discriminación que la voluntad individual

La OMS se defiende y asegura que, aunque "se barajó eliminarlo", "muchos países solo cubren en sus políticas públicas lo que está recogido en la clasificación". Es decir, aseguran que el movimiento intenta ofrecer una solución más digna para el colectivo, a la vez que intenta defender sus intereses.

La diputada socialista en la Asamblea de Madrid, Carla Antonelli, reconoce el paso de la OMS como "importante", pero asegura que se podría haber recogido la realidad trans "como una manifestación más de la diversidad del ser humano y reconciera el derecho a la autodeterminación de género".

Un "problema de salud sexual"

La OMS considera a las personas trans como 'incongruentes' "La OMS considera a las personas trans como 'incongruentes'"

Los colectivos han reprochado que se mantenga la transexualidad como algo más relacionado con el sexo que con la identidad de género. Precisamente, entra en el mismo grupo que las "disfunciones sexuales" o los "trastornos relacionados con dolencias sexuales". Este cambio, aunque entrará en vigor en 2018, no se hará efectivo hasta uno o dos años después, según han asegurado.

Cambio de definición

Los colectivos trans consideran que la nueva definición les sitúa en una situación de inferioridad "Los colectivos trans consideran que la nueva definición les sitúa en una situación de inferioridad"

Con este movimiento, la transexualidad será "una incongruencia marcada y persistente entre el género experimentado del individuo y el sexo asignado" y reconoce el deseo a la "transición" y a "ser aceptado", así como la necesidad de "cirugía y otras prestaciones sanitarias". Uno de los cambios más importantes está en el paso de "género preferido" a "género experimentado", lo que podría reconocer definitivamente la realidad de estas personas. Sin embargo, entre otras críticas, los colectivos lamentan que, aún, "se siga hablando de diágnostico", tal y como ha asegurado Carla Antonelli.

Sobre la necesidad de cirugía, también se ha criticado la falta de reconocimiento a aquellas personas cuyos cuerpo no tiene por qué encajar dentro de los roles binarios "hombre-mujer". Aseguran que la discriminación, en muchos casos, pesa más que la voluntad individual a la hora de aplicar una operación de reasignación de género.

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