'Ese bebé ya es mayorcito' y otros mitos de lactancia materna prolongada

'Ese bebé ya es mayorcito' y otros mitos de lactancia materna prolongada

Puede parecernos extraño ver a un niño que ya va al cole todavía pegado al pecho de su mamá pero, ¿tiene esto algún tipo de riesgo para ellos o son solo mitos y creencias de nuestra sociedad?

Ciencia Ana Roca Montesa Ana Roca Montesa 04 Agosto 2016 10:47

Nos encontramos inmersos de lleno en la Semana Mundial de la Lactancia Materna, que se celebra del 1 al 7 de agosto en más de 170 países de todo el mundo. El objetivo de esta semana no es otro que el de promover la lactancia materna o natural y fomentar sus beneficios tanto para la madre como para los bebés -y los que no lo son tanto-. Esta iniciativa conmemora la Declaración de Innocenti, que nació de la mano de la OMS y UNICEF hace ya más de una década, en agosto de 1990. Una semana para recordar todos aquellos beneficios que puede tener el proceso de la lactancia materna para las mamás y sus pequeños, aunque hay ciertas cosas sobre la lactancia que quizá se traten todavía como un tema tabú.

Hablamos de la lactancia materna prolongada, o lo que es lo mismo, seguir amamantando a niños que superen los dos años de edad. La OMS recomienda que el bebé se alimente exclusivamente de leche materna durante los seis primeros meses de vida y, a partir de ese momento, se vaya complementando su alimentación con otro tipo de alimentos, pudiendo continuar con la lactancia hasta los dos años de edad. Lo que mucha gente desconoce es que esta barrera de los dos años es solo el mínimo de tiempo que recomienda la Organización de la Salud, ya que la lactancia puede continuar siempre que la madre y el niño así lo deseen.

La leche materna es el alimento que más nutrientes tiene para los pequeños y lo que más ayuda a su crecimiento y desarrollo

Del 1 al 7 de agosto se celebra la Semana Mundial de la Lactancia Materna "Del 1 al 7 de agosto se celebra la Semana Mundial de la Lactancia Materna"

Sin embargo, existe un halo de desinformación alrededor de la lactancia materna prolongada, por lo que muchas madres, y también personal sanitario -pediatras, psicólogos, enfermeras, educadores, farmacéuticos- piensan que mantener la lactancia durante un tiempo indeterminado puede acarrear problemas para el bebé y también para la madre. Pero, ¿hasta qué punto es esto real?

Si bien es cierto que la lactancia es una elección de la madre, que puede escoger no dar el pecho a su recién nacido por varias razones -motivos laborales e incluso por consideración hacia su propio cuerpo- lo que no se puede negar es que la leche materna es el alimento que más nutrientes tiene para los pequeños y lo que más ayuda a su crecimiento y desarrollo. Y aunque un bebé de la especie humana puede tolerar leche de otras especies -de vaca, lo más habitual- es la leche de su madre lo que mejor completa su desarrollo en los primeros meses de vida. ¿Hasta cuándo?

La principal barrera que encuentra una madre para dar el pecho a su hijo si este ya es lo suficientemente grande es la desaprobación social de su entorno

No hay ningún estudio que demuestre que la lactancia prolongada pueda acarrear algún tipo de trastorno para el niño, más bien todo lo contrario. Gracias a la gran cantidad de anticuerpos que posee, es una ayuda fundamental para el sistema inmunológico del niño, y no solo cuando es pequeño. Según un análisis realizado por la propia OMS, la lactancia materna prolongada tiene muchos otros beneficios, como la menor presión arterial, menor colesterol total, mejores resultados en las pruebas de inteligencia, menor riesgo de obesidad o menor posibilidad de sufrir diabetes de tipo 2. Según los estudios realizados, parece claro que para los niños son todo ventajas el alargar lo máximo posible el momento del destete, ¿y qué pasa con las madres?

La lactancia materna prolongada tiene muchos beneficios tanto para el bebé como para su madre "La lactancia materna prolongada tiene muchos beneficios tanto para el bebé como para su madre"

La lactancia materna prolongada es habitual en otras culturas pero no se da tanto en el mundo occidental. La principal barrera que encuentra una madre para dar el pecho a su hijo si este ya es lo suficientemente grande como para alimentarse como una personita es la desaprobación social de su entorno: especialistas, familia e incluso la vecina del quinto, que no ve con buenos ojos seguir manteniendo la lactancia y se cree con derecho a opinar.

A las críticas habituales del entorno por prolongar la lactancia materna ("el bebé ya es mayorcito", "el bebé debe aprender cuanto antes que no todo se puede tener en esta vida", "el bebé y debe comenzar su andanza en este mundo él solito cuanto antes", etc, etc, etc) hay otras facciones que critican que, socialmente, al dar a luz una mujer deje de ser lo que es para convertirse exclusivamente en madre. Y el hecho de dar el pecho se convierte casi en una práctica de esclavitud, por lo que defienden el destete lo más rápido posible. Se trata además de una tarea que compete exclusivamente a la madre, por lo que el padre puede escaquearse y seguir disfrutando de las actividades que ya tenía antes, mientras que la madre se encuentra recluida a expensas de las necesidades del pequeño.

Hay estudios que defienden que continuar dando el pecho más allá de los dos años reduce notablemente la posibilidad de sufrir cáncer de mama

Sin desmerecer estas críticas, lo que quizá desconozcan una y otra postura es que la lactancia prolongada también tiene beneficios para la madre, y no solo para el bebé. Hay estudios que defienden que continuar dando el pecho más allá de los dos años reduce notablemente la posibilidad de sufrir cáncer de mama. Además, también se relaciona con la menor incidencia del cáncer de ovario y reduce la posibilidad de sufrir osteoporosis.

Cuanto más dure el proceso de lactancia, más rica en nutrientes es la leche de la madre "Cuanto más dure el proceso de lactancia, más rica en nutrientes es la leche de la madre"

Puestos a decidir, balanza en mano, parece que la lactancia materna prolongada, pese a lo mal vista que está en el mundo occidental, solo aporta beneficios, ya que la leche materna no pierde los nutrientes con el paso de los meses, sino todo lo contrario. Está demostrado que cuanto mayor es el tiempo de amamantamiento -y hablamos de niños ya creciditos-, más rica es la leche de la madre en grasa, nutrientes y energía.

Como bien hemos dicho al principio, la lactancia es una elección perosnal que varía dependiendo de cada mamá y las necesidades de cada familia, aunque no está de más aprovechar esta Semana Mundial de la Lactancia Materna para conocer formas alternativas de crianza e intentar derribar un poquito más los prejuicios sociales, así como reclamar que, pese a la lactancia, una mujer no tiene por qué verse sola y esclavizada al capricho de su recién -o no- nacido.

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