Los inmigrantes son los que más delitos cometen en Estados Unidos y otros mitos a desmontar en la era Trump

Los inmigrantes son los que más delitos cometen en Estados Unidos y otros mitos a desmontar en la era Trump

La realidad alternativa en la que vive el presidente de Estados Unidos se contradice con los datos oficiales

Política Adrián Parrondo Adrián Parrondo 21 Marzo 2017 18:15

Si por algo se ha caracterizado la campaña de Donald Trump en su deseo de alcanzar la Casa Blanca, ha sido en el rechazo a la inmigración y en su vinculación con el crimen e inseguridad que, supuestamente, azota al país norteamericano.

Sin embargo, lejos de las palabras y el discurso del nuevo presidente estadounidense, parece ser que los datos le alejan bastante -y mucho- de la realidad. Es decir, más o menos, cuatro de cada cinco palabras que suelta Donald Trump no tienen ningún sustento real. Te lo demostramos.

1 Muchos inmigrantes han colaborado en la seguridad del país

Hameed Khalis Darweesh huyó de Irak tras ser amenazado por colaborar con EE.UU. Ahora el país al que defendió le defenestra "Hameed Khalis Darweesh huyó de Irak tras ser amenazado por colaborar con EE.UU. Ahora el país al que defendió le defenestra"

Hameed Khalis Darweesh tuvo que ver cómo la policía le esposaba, interrogaba y retenía a su llegada al aeropuerto John F. Kennedy. El presidente Trump le había vetado por ser ciudadano iraquí, al igual que a los ciudadanos de otros seis países.

El presidente aseguraba que quería evitar a toda costa la entrada de terroristas en su país y garantizar así la seguridad de su nación. ¿Quién era Hameed? Un hombre de 53 años que había trabajado en Irak durante 10  a favor de los intereses de la nación norteamericana. De hecho, esta situación le llevó a abandonar su propio país entre acusaciones de "traición".

Ayudar a Estados Unidos le valió la expulsión. Ahora, el país al que ayudó le da la espalda. ¿Una situación injusta? Valga este apunte como una primera pincelada para mostrar la importancia de los inmigrantes en la sociedad norteamericana y veamos ahora cómo los datos niegan las afirmaciones de Trump.

2 Sí hay inseguridad en las calles -o al menos, más que antes-

Estados Unidos mantiene los índices de criminalidad más bajos desde 1970 "Estados Unidos mantiene los índices de criminalidad más bajos desde 1970"

La campaña del magnate ha intentado atemorizar a la población sobre la gran inseguridad que reina en las calles. Sin embargo, el Departamento de Seguridad de Estados Unidos afirma que los índices de violencia y criminalidad son los más bajos desde la década de 1970, tal y como recoge PlayGround. Es decir, es la propia Administración la que contradice a su propio presidente. Y con datos objetivos.

Esta supuesta inseguridad que se vive en las calles debería materializarse en una tasa de homocidios especialmente escalofriante. El magnate llegó a afirmar, sin citar a ninguna fuente, que los datos afirman que hace 47 años no se registraba una cifra de asesinatos tan alta como la actual.

¿Qué dice la realidad? Según estadísticas oficiales, en 2015 la tasa de homocidios fue de 4,9 por cada 100.000 personas, algo que siquiera ha variado en los últimos años. Además, la tendencia ha ido bajando en los últimos años, algo que va en contra de los "hechos alternativos" del presidente, una frase muy concurrida en su entorno.

3 La llegada de inmigrantes irregulares únicamente ha descendido las tasas de delitos

La tasa de delincuencia ha descendido en un 48% pese a que el número de inmigrantes irregulares se ha triplicado durante los últimos 23 años "La tasa de delincuencia ha descendido en un 48% pese a que el número de inmigrantes irregulares se ha triplicado durante los últimos 23 años"

Entre los años 1990 y 2013, el país ha visto cómo el número de inmigrantes irregulares se ha triplicado, pasando de 3,5 millones a 11,2 millones. Sin embargo, la tasa de delitos violentos se ha reducido durante esta etapa hasta en un 48% y la de delitos contra la propiedad, un 41%. Es decir, la llegada masiva de inmigrantes indocumentados, en todo caso, ha contribuido a reducir las tasas de delincuencia en el país americano.

Todo ello, choca contra una población acostumbrada a achacar a los inmigrantes los grandes males de su país. Sin embargo, la American Inmigration Council ha asegurado que no hay evidencia empírica que sustente dicha afirmación. Los datos lo corroboran.

4 El problema radica en la pobreza, no en la inmigración

Detroit mantiene una de las tasas de criminalidad más altas de los Estados Unidos. También, una de las más altas de desigualdad y pobreza "Detroit mantiene una de las tasas de criminalidad más altas de los Estados Unidos. También, una de las más altas de desigualdad y pobreza"

El polémico presidente de Estados Unidos ha empleado como reclamo la inseguridad que viven algunas ciudades como Chicago o Detroit para demonizar a la inmigración. Según mantiene, que dichas ciudades superen la media estadounidense se debe a las altas tasas de inmigración.

Sin embargo, nunca ha mostrado prueba alguna que apoye esta afirmación, algo que sí ha hecho, por ejemplo, la Universidad de Chicago. La institución ha probado que el repunte de la violencia, que ha provocado que se pasen de 485 homicidios en 2015 a 764 en 2016-, evidencia que no hay ninguna relación entre el origen de la población y la criminalidad.

¿La consecuencia? Las altas tasas de pobreza y desigualdad social, así como la fuerte presencia que el crimen organizado mantiene en la ciudad. Y no, la presencia de crimen organizado no se debe tampoco a la inmigración. También hay personas nacidas en los Estados Unidos y que son criminales.

5 En realidad, Donald Trump miente

Las manifestaciones contra el discurso xenófobo del presidente han sido constantes "Las manifestaciones contra el discurso xenófobo del presidente han sido constantes"

Los datos evidencian que la inmigración no es la principal causante de la criminalidad. Algo que, como hemos visto, ha ido en proporción inversa: la llegada de nuevos inmigrantes ha provocado que las tasas de criminalidad bajen.

Evidentemente, ellos tampoco son los responsables de solucionar la seguridad en las calles, pero hay que tener en cuenta una cosa: la mayoría de ellos huyen de conflictos armados, del hambre o de las nesesidades económicas. Enfrentar una expulsión de Estados Unidos -o de cualquier país receptor de inmigración- supondría volver a una situación de la que muchas han tenido que huir sacrificando mucho. Y eso sí tiene una base real. Solo hay que sentarse y conocer un poco a la gente que vive con nosotros. Aprenderíamos y nos quitaríamos muchos complejos. Merece la pena.

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