Así son las heroínas anónimas que plantan cara al Daesh y al patriarcado

Así son las heroínas anónimas que plantan cara al Daesh y al patriarcado

Las mujeres no solo sufren las consecuencias de la guerra, sino que se convierten en mercancía sexual durante los conflictos.

La guerra civil siria lleva sin resolución casi ocho años, superando límites de crueldad inhumanos. Sin embargo, este país completamente destrozado, no solo física sino moralmente, alberga testimonios de resistencia impactantes. La mujeres en especial, a parte de soportar la miseria, son brutalmente silenciadas y castigadas. Un equipo de TV3 ha viajado a Irak y Siria para conocer de primera mano a las supervivientes del Daesh y el patriarcado en sus regiones.

Hiyam fue secuestrada por el grupo terrorista cuando apenas contaba con 16 años y posteriormente vendida como esclava sexual en tres ocasiones. Sufría violaciones y maltrato cada día e incluso se quedó embarazada de uno de los yihadistas que la compró. Sin embargo, después de escapar, la vida le dio un nuevo revés cuando su propia comunidad no aceptaba a su retoño por ser fruto de aquellos que quieren eliminar a su gente.

Pertenece a la minoría yazidí, históricamente perseguida por no ser musulmana "Pertenece a la minoría yazidí, históricamente perseguida por no ser musulmana"

Muchas mujeres acaban con su vida

Sus vecinos terminaron criticándola a su vuelta y la culpaban de lo ocurrido, a pesar de haber vivido brutalmente la barbarie del grupo. Actualmente vive en un campo de refugiados porque su pueblo corre el riesgo de ser invadido. Hay muchas mujeres como Hiyam que no pueden soportar su situación y terminan por acabar con su vida.

Perteneciente a la minoría yazidí de Irak, históricamente perseguida, el Daesh los considera infieles y cuando este régimen del terror estalla, las mujeres se convierten en mercancía de guerra, compradas y violadas de manera sistemática. Durante la entrevista, Hiyam rompe a llorar precisamente en el momento más feliz de su relato, cuando fue liberada de aquel campamento del Kurdistán Iraquí.

Le duele recordar las acusaciones de sus vecinos que aseguraban que se había dejado robar el alma por los extremistas, que la habían convertido en musulmana y su hijo era parte de los monstruos que los querían exterminar. Sabe que entregar a su hijo a una ONG fue la mejor decisión para todos, pero admite que siente como si le hubieran amputado una parte del cuerpo.

Hiyam, junto a su padre en el campo de refugiados que les ofrece cobijo "Hiyam, junto a su padre en el campo de refugiados que les ofrece cobijo"

El dolor que acumula, sumado al estigma social que mancha su imagen, es tan demoledor que algunas mujeres como Hiyam no encuentran salida y se acaban suicidando. El olvido por parte de la comunidad internacional está haciendo que los yihadistas consigan en parte, hacer realidad el genocidio, el primero del siglo XXI, como reconoce la ONU.

Un proyecto que no discrimina entre etnias y religiones

En el Kurdistán Sirio, otro grupo de mujeres escapan de una forma de violencia que sufren en su comunidad día a día: el patriarcado y el machismo. Juntas, han construido un pueblo pionero en Oriente Próximo. Se llama Jinwar, que en kurdo significa "espacio para mujeres libres". Se trata de un proyecto comunal de Rojava que no discrimina entre etnias y religiones.

Zeinab con el pan que venden para mantenerse económicamente "Zeinab con el pan que venden para mantenerse económicamente"

Es una alternativa para aquellas que rechazan la opción de casarse para irse de casa de sus padres, aquellas que se han quedado viudas o que han huido de infiernos domésticos socialmente aceptables. Es el caso de Zeinab que con 15 años fue obligada a casarse con un hombre 20 años mayor que ella. Violada y embarazada de algunos meses, huyó de casa para no regresar.

Actualmente con 28 años y un hijo ya criado, argumenta que vivir en Jinwar le ha dado la oportunidad de emanciparse y crecer sin tener que obedecer o ser esclava de nadie. En este lugar no está permitido que los hombres pasen la noche y si una de sus residentes decide casarse, debe abandonar la comunidad.

Muestra orgullosa su casa "Muestra orgullosa su casa"

La idea de que es un modelo de convivencia retrógrado que aísla y discrimina (y que en ningún caso libera, como algunos critican) se difumina al conocer los testimonios de estas mujeres, eligiendo vivir solas y libres antes que encadenadas a su propio y esclavizante hogar. Es un movimiento de supervivencia, defienden muchas de ellas.

Existe una pequeña revolución dentro de la propia revolución de Oriente Próximo y por primera vez, la mujer la abandera. No muchas, pero las suficientes, rehúsan resignarse al papel de víctima y se erigen como supervivientes, liderando su autogestión y escogiendo a través de qué caminos reivindicarse. La revolución tiene nombres como Hiyam o Zeinab.

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