Por esto el cielo quiere a Prince para él

Por esto el cielo quiere a Prince para él

Prince fue, sin duda, el embajador de los años 80. El intérprete de 'Purple Rain' fue un símbolo del funk, Mesías del sonido Minneapolis o renovador de la música en su dimensión sonora y estética.

Música Paula Cantó Paula Cantó 22 Abril 2016 11:43

Prince era el extraterrestre del funk, el visionario extravagante y virtuoso, y uno de los representantes pop de la era de la imagen. El repentino fallecimiento a los 57 años del llamado "genio de Minneapolis" ha golpeado con fuerza al mundo de la música. Fue, sin duda, el mayor embajador de lo que representaron los años 80. Esta década, prodigiosa para unos y devastadora para otros, lo convirtió en el símbolo del funk y en la figura de gurú sexual con la que acompañaría para siempre su imagen. "Los 80 son suyos", llegó a decir en su día David Bowie. Entre las múltiples influencias de las que bebió, James Brown, Jimi Hendrix o The Beatles.

Productor, músico, compositor, renovador de lo que fueran las estructuras del dance y el funk y autor de una treintena de discos. Prince, con una carrera con altibajos y épocas doradas, nunca se estuvo quieto. Poseía un hambre voraz para la producción musical, capaz de tocar casi cualquier instrumento y casi de inventar un género en sí mismo. Una imagen fantasiosa, provocativa, casi andrógina, lo acompañó a lo largo de su carrera como renovador de la música negra, Mesías de lo que fue el llamado sonido de Minneapolis. El artífice de Purple Rain pasó una infancia con complicadas relaciones familiares, llegó a tener tan poco dinero que esperaba a la salida del McDonald's para oler la comida y fue objeto de burlas en el instituto por su baja estatura. Nada de esto le impidió comenzar una carrera que desde el principio, cuando a corta edad ya se interesaba por la música, se olía prometedora (compuso "Funk Machine" con 7 años). Prince influyó, transformó y renovó la música hasta que llegó convertida en lo que conocemos hoy. No es raro que nos lo hayan querido quitar.

1 Fue el Mesías del sonido Minneapolis

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El sonido Minneapolis fue una forma de funk que enlazaba con un mayor peso de los sintetizadores y, aún tímidamente, con el sonido rock. Un híbrido entre el funk, rock, pop o R&B y ramalazos de new wave que Prince definió a finales de los años 70. Plagado de sintetizadores, con influencia new wave o un ritmo mucho más rápido de lo que fuera el funk tradicional, fue un movimiento que pasaría a la historia gracias a la aportación de Prince y a algunos de sus trabajos.

2 Defendió su independencia musical

Prince en el estudio en los 70. "Prince en el estudio en los 70."

El combate en el ring entre discográficas y artistas no es nada nuevo y bien lo sabía Prince. Necesitaba libertad a la hora de la producción, independencia para grabar los álbumes y un trabajo propio en la grabación y composición de su música. Eso era algo que Prince siempre buscaba y defendía. Una auto-exigencia creativa voraz que en ocasiones reñía con la exigencia y las expectativas del sello. Fue una forma de trabajo que llevó a este inconformista a desafiar a las discográficas en varias ocasiones para defender su autonomía creativa. No fueron poco conocidos sus pleitos con el sello de Warner.

Pero no solo era importante la auto-producción de un trabajo musical. No es raro haber escuchado a alguien referirse al músico de Minneapolis como "el artista antes conocido como Prince". Durante una de las etapas más crudas con Warner, Prince renunció a su nombre comercial y se decidió a usar fórmulas como un signo impronunciable, TAFKAP (The Artist Formerly Known As Prince) o, simplemente, The Artist. Además, se fotografió con la palabra "slave" en la cara para denunciar la situación de opresión que, según él, vivía en la industria musical.

3 Desprendía lascivia y provocación

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Prince jugaba con la sexualidad, la ruptura o la provocación. Su trabajo Dirty Mind de 1980 es una prueba fehaciente de ello, en un álbum que aúna música disco, la ruptura del punk, la new wave, el funk o el rock and roll. Pero Dirty Minds no llama la atención solo por sus influencias musicales. Las canciones remiten a temas como el incesto o el sexo oral. A lo largo de los 80, otros de sus trabajos no se quedan atrás, como Controversy (1981) y su oda a la masturbación; o el 1999 (1982) y sus composiciones sobre el sadomasoquismo. Temáticas dudosas que, a veces con calzador, Prince supo desplegar a un público mayoritario sin sonrojarse en el intento.

4 Influyente hasta el final

Prince actuando con Beyoncé en 2004. "Prince actuando con Beyoncé en 2004."

Dirty Mind es el paradigma en la carrera de Prince que acabaría afectando al desarrollo de la música popular a partir del momento de su lanzamiento. Toda la tendencia imperante de los 80 y aquella que estaba por llegar se vio envuelta por una antesala de reinvención del R&B capitaneada por una estética andrógina y erótica. Prince fue la piedra angular de muchos de los artistas que copan las listas de éxitos hoy en día. Sin ir más lejos, no está de más recordar la polémica de la canción que da nombre a su disco 1999. Pocos años más tarde, Phil Collins, quien fuera vocalista y batería de Genesis, publicaría "Sussudio", un tema con una similitud al lanzado por Prince que levantó algunos debates. Collins, por su parte, nunca negó la influencia de Prince en esa canción. Actualmente, The Weeknd, Beyoncé, Usher o Justin Timberlake son algunos de los artistas que han expresado públicamente su admiración por la obra de Prince y admitido la influencia que ha tenido en su propia creación.

5 Apoyo a las mujeres

Prince con Shelia E. "Prince con Shelia E."

Prince sabía reconocer el talento cuando lo tenía delante y, como persona con sentido común, poco importaba si se trataba de hombre o mujer. Fue uno de los primeros artistas reconocidos en incluir a una mujer baterista, en este caso, Sheila E. Además, impulsó la carrera de ciertas bandas femeninas de la época que él mismo apadrinó, como fueron Apollonia o Vanity 6.

6 Imagen provocativa

Portada del Lovesexy de 1998. "Portada del Lovesexy de 1998."

Su tercer álbum de estudio supuso un salto importante con canciones retorcidas y de letras perversas, pero Prince acabaría marcado por la totalidad de su discurso: su imagen, su rebeldía o su ambigüedad sexual a la hora de vestir formaban parte de su propia revolución, más allá de las letras de un disco. Basta con contemplar la portada del Lovesexy (1998) para comprender su declaración de intenciones. Toda su persona había acentuado los perfiles más lascivos, convirtiéndolos en su propia marca. Prince jugueteaba con la fusión de géneros, usaba lencería, bisutería, cuero o pieles. El resultado: un efecto chocante y pura provocación.

7 Periodo dorado

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Prince fue casi incombustible durante todas las décadas, con sus altibajos y sus mejores periodos. Pero, fuera de cualquier duda, los 80 fueron su mejor época. Todo un legado de composiciones que hicieron mella en la historia de la música y marcaron una etapa representativa que acapararía la atención de los próximos en llegar. El 1999 podría ser perfectamente el inicio de su periodo más brillante, el disco que refleja un imaginario nocturno de clubes y luces de neón al ritmo de sintetizadores. Purple Rain (1984), claro, no podía faltar entre los más exquisitos de su repertorio. Esta obra del 84 fue la que lo popularizó hasta cuotas insospechadas, con perlas como "Lets Go Crazy" o la propia "Purple Rain". Around the Word in a Day (1985) o Parade (1986) son otros de sus trabajos imperdibles dentro de esta época dorada.

8 Hizo la banda sonora de Batman

Prince marcándose un Dos Caras con el Joker y Batman. "Prince marcándose un Dos Caras con el Joker y Batman."

Un detalle banal tras toda su contribución al mundo de la música, pero curiosamente destacable, al fin y al cabo. Mientras conseguía nuevas vestimentas andróginas y cambiaba el rumbo de la música, Prince tuvo tiempo para sacar un álbum como banda sonora original de la película de Batman del 89. Utilizó tres temas compuestos previamente ("Electric Chair", "Vicky Waiting" y "Scandalous") y, claramente, no es uno de sus mejores trabajos. Pero seamos sinceros. No cualquiera puede decir que le ha puesto banda sonora al hombre murciélago.

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