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¿Qué implica el resultado de las elecciones en Cataluña? Pactos, escenarios y fin de ciclo

El escenario de las elecciones en Cataluña dibuja diferentes incógnitas y ya ha provocado la dimisión del líder de ERC, Pere Aragonès.

¿Qué implica el resultado de las elecciones en Cataluña? Pactos, escenarios y fin de ciclo

El resultado de las elecciones en Cataluña, celebradas este 12 de mayo, resulta inédito. Es la primera ocasión en la que formaciones con horizontes independentistas no alcanzan la mayoría absoluta desde el inicio del procés en 2012.

El veredicto de las urnas ha arrojado una victoria del PSC de Salvador Illa, que depende ahora de lograr una mayoría absoluta tan solo disponible con la suma de ERC y Comuns, de modo que se reeditaría la alianza parlamentaria que gobernó Cataluña durante la segunda mitad de legislatura.

Junts recupera, por otro lado, el liderazgo del independentismo y 'sorpassa' a ERC, cuyo líder ha dimitido y que no ha consolidado su prolífico resultado de 2021, que le llevó a ostentar la Presidencia de la Generalitat. Otra nota importante de la noche se representa en la irrupción de Alianza Catalana, la extrema derecha independentista de Silvia Orriols, que entra con dos escaños.

  • PSC: 42
  • JUNTS: 35
  • ERC: 20
  • PP: 15
  • VOX: 11
  • COMUNS: 6

Fuera del Parlament queda Ciudadanos. La formación naranja se ha visto superada por la formación animalista PACMA y, de este modo, desaparece de su feudo histórico, precisamente la comunidad donde ganó las elecciones en 2017 con Inés Arrimadas como candidata.

Resultado histórico

El resultado de los últimos comicios en Cataluña supone un punto de inflexión. Esta es la primera ocasión desde 2012, inicio del procés, en que la suma de partidos abiertamente independentistas (Junts, ERC, CUP y también ahora Aliança Nacional) no alcanza la mayoría absoluta.

El resultado cierra un ciclo abierto durante más de una década
El resultado cierra un ciclo abierto durante más de una década CC

Se trata de 61 escaños de representación, en una cámara que sitúa la mayoría absoluta en 68. Esto implica que, en el caso de intentar lograr alguna mayoría, se precisase el apoyo de PSC, PP o VOX, puesto que la suma con los Comuns ni siquiera alcanzaría ese techo.

Esto se puede interpretar como un fin de ciclo abierto desde hace más de una década, cuando Artur Mas fijó en 2012 el horizonte de una consulta y, dos años después, en 2014, se instalaron urnas de cartón llamando a un referéndum que, finalmente, la Generalitat amparó en 2017 bajo el mandato de Carles Puigdemont.

Inestabilidad y gobierno débil

El cierre de ciclo, en todo caso, no aparenta la llegada de estabilidad política a Cataluña. El resultado obtenido en las urnas es muy ajustado entre bloques, además con la incertidumbre por conocer qué eje se podría imponer en estos comicios: derecha-izquierda o independentismo-constitucionalismo.

El resultado arroja nuevamente un Parlament muy fragmentado y bloques muy igualados
El resultado arroja nuevamente un Parlament muy fragmentado y bloques muy igualados Parlament

La única mayoría posible en estos momentos es PSC-ERC-Comuns, que llegarían a los 68 escaños. Se trata, por tanto, de una mayoría muy fragmentada y débil, que ya llevó al adelanto electoral durante la pasada legislatura después de que los Comuns se negasen a apoyar los presupuestos de la Generalitat por el complejo BlackRock.

El candidato de Junts, Carles Puigdemont, en todo caso ha expresado su voluntad de presentarse a la sesión de investidura. Aunque los números no le acompañasen, la realidad es que este movimiento puede suponer una presión extra para ERC, que se vería en la dicotomía de elegir entre eje ideológico o territorial y, además, escenificarlo durante una sesión de votación.

ERC ha vivido una situación endiablada, puesto que apuesta por una vía pragmática mediante la que prima una postura institucional buscando ampliar la base social independentista. Sin embargo, la formación no ha obtenido rédito en las urnas y puede llegarse a la conclusión de que el eje ideológico le lleva a un castigo en las urnas con fuga de voto hacia los socialistas. Sin embargo, también se abre la duda sobre el verdadero techo electoral de la formación en su contexto.

¿Repetición de elecciones? ¿A quién beneficia?

Quizá la postura más complicada tras los comicios se sitúa en ERC. La formación tiene ahora la puerta abierta a permitir la investidura de Salvador Illa y, con ello, la llave de gobierno a un partido no independentista que pondría fin definitivo al procés.

También puede escenificar su apoyo a la independencia sin matices con un apoyo explícito a Puigdemont en la investidura, que derivaría en un bloqueo institucional. Junts podría alcanzar la presidencia si logra mayoría simple en segunda votación, sin embargo, tendría el dilema sobre cómo afrontar la aprobación de presupuestos y buscar a un socio para alcanzar la mayoría absoluta, y solo se podría plantear un papel para el PSC como el mantenido previamente con Salvador Illa: primer partido de la Cámara, pero principal socio parlamentario.

En el otro lado, se encuentra un posible adelanto electoral. En este caso, los socialistas se han consolidado en estas urnas como el voto útil de la izquierda y Junts para el independentismo, por lo que se extiende la duda sobre si realmente podría beneficiar a partidos como ERC.

Debilitamiento de la mayoría de investidura: Puigdemont puede usar para forzar

El ex presidente catalán, Carles Puigdemont
El ex presidente catalán, Carles Puigdemont CC

Los resultados en Cataluña pueden implicar un nuevo escenario de incertidumbre en la política nacional. El Gobierno de Pedro Sánchez se sustenta en el Congreso de los Diputados con los apoyos tanto de Junts como de ERC y de ellos depende para su supervivencia.

Si no existe una repetición electoral, los socialistas tendrían el reto de alcanzar un nuevo pacto velado con ambos partidos en el Parlament, aunque con el papel de Puigdemont como líder del independentismo, podrían acarrear un importante coste electoral.

El espejo del País Vasco y el Plan Ibarretxe

Los resultados en Cataluña arrojan las teorías del péndulo. Cuando se intenta aplicar intensamente un determinado programa, surge una contrarreacción posteriormente que debilita de este modo la posible mayoría inicial.

El ex lehendakari Juan José Ibarretxe
El ex lehendakari Juan José Ibarretxe CC

El cierre del ciclo en Cataluña puede tener cierto paralelismo con el País Vasco. En 2003, el lehendakari Juan José Ibarretxe presentó el conocido como Plan Ibarretxe como un intento de reforma del Estatuto de Autonomía que abría la puerta a un referéndum.

Se concebía como un plan a largo plazo con el objetivo de alcanzar una posición de Estado Libre Asociado al estilo de Puerto Rico con Estados Unidos, que salió adelante en el Parlamento Vasco, pero finalmente fue tumbado en el Congreso de los Diputados en 2005. A pesar de todo, el lehendakari continuó intentado implementar su consecución.

A pesar de los choques entre la Lehendakaritza y el Gobierno central por esta cuestión, la realidad es que Ibarretxe finalmente perdió el Gobierno. Las elecciones de 2009 llevaron al primer gobierno no nacionalista en la comunidad, con Patxi López (PSE-EE) apoyado por el PP.

Desde entonces, el apoyo a la independencia ha ido descendiendo paulatinamente y a finales de 2023 era abiertamente rechazada por el 40% de la población y tan solo se contemplaba por el 23% de los encuestados, según el Euskobarómetro.

¿Qué horizonte queda en Cataluña?

Es pronto para conocer si Cataluña seguirá la misma vía que el País Vasco tras la primera victoria no nacionalista desde el inicio del procés, pero la realidad es que en el contexto actual se abren varias incógnitas sobre el horizonte de la política en la comunidad.

Entre ellas, destaca especialmente el futuro de la derecha catalana. CiU era un partido conservador, liberal y con tesis más autonomistas. Se trata de un espacio que ha quedado huérfano desde el procés y que se ha intentado recuperar en varias ocasiones sin éxito.

La desaparición de Ciudadanos no contempla a esta lista como posible alternativa y, por el momento, parece que este espacio se ha repartido entre los grandes partidos, incluidos el PSC y, ahora, el PP, después de su última subida.

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