Sí, pero no: Así cede Ciudadanos ante Rajoy una y otra vez

Sí, pero no: Así cede Ciudadanos ante Rajoy una y otra vez

La camaleónica formación de Albert Rivera se dice y se desdice siempre que las circunstancias lo requieran, o no.

Política Xose Llosa Xose Llosa 28 Noviembre 2016 10:05

Hay una base incuestionable para el prestigio de una persona, de una organización, que radica en el hecho de que los méritos tienen que ser enaltecidos por terceros y no por uno mismo, y por ahora pocos agentes externos han reconocido el mérito de Ciudadanos en el escenario político español, donde han tendido más a jugar un papel irrelevante. Por eso, cuando Albert Rivera se desgañita con vehemencia en los medios repitiendo 'por activa y por pasiva' que Ciudadanos es el motor de cambio, siempre queda ese rastro de duda entre el autoconvencimiento y la verdadera confirmación.

Aquí Albert a pleno rendimiento "Aquí Albert a pleno rendimiento"

El hecho es que C's ha buscado ser relevante en ambas intentonas de investidura, primero con el acuerdo con Pedro Sánchez donde fracasaron por dejar fuera a Podemos -el propio Pedro se confesó ante el "páter" Évole- y luego, triunfales, con el acuerdo junto al PP, en el que juntos pasaron sobre la magullada formación socialista. Sin embargo, las alianzas con Mariano Rajoy son desagradecidas como dar de comer a un perro de presa, y los sueños liberales de Ciudadanos no tardaron en chocar con el mastodóntico e inmóvil aparato del Partido Popular. Los acuerdos con los populares comenzaron en la formación de investidura donde Rajoy planteó el ultimatum muy pronto con ese "o lo toman o lo dejan" a C's, marcando el ritmo que cualquier negociación con los populares iba a tomar en ese momento o en el futuro. Así, este artículo es un repaso a los sueños rotos de la formación naranja, un recorrido a algunos temas estratégicos en los que Ciudadanos ha cedido ante el PP, o en los que juntos han ido de la mano como freno para aquel "cambio" del que todo el mundo habla y nadie termina de concretar. Quién sabe, el sueño de Esperanza Aguirre es ver una fusión entre los suyos y los naranjas, como cuando las grandes empresas se fagocitan para medrar un poco más. Quién sabe...

Rajoy no, Rajoy sí

¡YESSSS! "¡YESSSS!"

Hay que comenzar por la piedra angular de toda la relación hasta la fecha entre Ciudadanos y el Partido Popular. Rivera fue muy tajante afirmando que querían otro candidato desde las filas populares. Rajoy, lejos de tenderse en la cuerda floja, tras las segundas elecciones vio su posición reforzada entre los suyos, y aquí Ciudadanos cedió de la manera más clara y rotunda. El discurso de Albert pasó del la investidura de Ray como "inviable" un 2 de septiembre, por poner un ejemplo, a un sí a mariano en la investidura del 29 de octubre. Además, el rechazo a Rajoy por parte de Ciudadanos se sujetaba a otra de las bases del partido naranja: la guerra abierta contra la corrupción, protagonizada por casos de algunos muy cercanos de Mariano.

Corruptos no, corruptos sí

Ceder en materia anticorrupción es el menoscabo más importante para Ciudadanos a raíz de su relación con los Populares. Aceptar a Rajoy como candidato impone una renovación muy tibia de las fuerzas políticas que protagonizaron los principales casos de corrupción en España a lo largo de la última década.

Ciudadanos se había desvelado como garante de la lucha contra la corrupción política, tomando el testigo de UPyD en esta labor. Sin embargo, la formación magenta, con mucho menos poder político que C's, tuvo acciones mucho más determinantes en casos de corruptela en España. El discurso anticorrupción de Ciudadanos se fue tornando hueco sobre el papel, y hueco también en los hechos. Mantener a Rajoy al frente del Gobierno implica que las viejas prácticas no cambien, y Fernández Díaz, investigado nada menos que por utilizar la Oficina Antifraude catalana con fines partidistas, fue apartado de la cartera ministerial pero se trató de mantener en la Comisión de Exteriores. El veto a última hora de todos los opositores dio muestra de esperanza al ver que algo sí podía cambiar en el escenario, pero la realidad nos golpeó de nuevo al ver cómo Fernández Díaz ocupa la Comisión de Peticiones, que no requiere aprobación. Claro que este desenlace no tiene una relación directa con Ciudadanos, pero sí marcadamente indirecta: no hay posibilidad de aliarse con el PP de Mariano Rajoy y desvelarse a la vez azote anticorrupto. Es incompatible.

Bárcenas no, Bárcenas sí

Luis, sé fuerte "Luis, sé fuerte"

Seguimos con la corrupción, porque es el punto determinante de estos pasos atrás de Ciudadanos. Con Sánchez, Rivera firmó medidas anticorrupción bastante férreas y muy necesarias en el escenario político español. Sin embargo, cuando el de Ciudadanos se vio obligado a cambiar de bando tras las segundas elecciones, el acuerdo político con el PP comenzó apartando nombres como el de Bárcenas del papel. Rivera cedió, generando titulares muy duros y poniendo su credulidad en suspensión de manera automática y hasta hoy.

En el acuerdo PP-Ciudadanos la concepción de corrupción política se circunscribe a "enriquecimiento personal" y la "financiación ilegal" del partido, lo que deja fuera casos históricos previamente condenados por Ciudadanos, como el de José Antonio Griñán o Manuel Chaves, de los que la formación naranja exigió la dimisión en Andalucía para llegar a pacto con los socialistas. El punto 1 del nuevo acuerdo anticorrupción expone: "separación inmediata de cualquier cargo público que haya sido imputado formalmente por delitos de corrupción política hasta la resolución completa del procedimiento judicial".

Hace unos días Pepa Bueno entrevistó en La Ser a Rivera a colación del caso de Fernández Díaz. Sorprendió ver a la de 'Hoy por hoy' especialmente inquisitiva en torno a la credulidad de la formación naranja, ya que la periodista una y otra vez vuelve sobre el "ustedes dicen uno y luego hacen otro" que con Ciudadanos es un sentir global ahora mismo. Creo que estos minutos de conversación resultan muy gráficos de esa percepción que se ha extendido con la formación de Rivera, abocada a ceder por sistema.

Contrato único si, contrato único no

Venía a comerse el mundo "Venía a comerse el mundo"

En materia laboral, uno de los principales puntos programáticos de Ciudadanos siempre ha sido aquello tan recurrente y desafortunado del contrato único. Sin embargo, y sin que nadie se sorprenda en realidad, en el acuerdo de Ciudadanos y el PP el contrato único desaparece. Rivera habló del contrato único en cada intervención de contexto electoral, mientras que en el proceso de investidura cada vez se mostró más reacio con el tema, para ahora que ya están todas las sillas del parlamento ocupadas mandar el discurso del contrato único a mejor vida.

La reforma del sistema electoral... pero la que le interesa a Rajoy

Las opciones de pluralidad más allá del bipartidismo serán muy complicadas en la política española sin un cambio electoral profundo de por medio, y partidos como Izquierda Unida llevan décadas padeciendo. La reforma de la ley electoral es algo en la que todos los partidos, excepto PP y el PSOE coinciden sin grandes matices. Sin embargo, ni en el acuerdo con el PSOE, ni en el acuerdo con el PP, Albert Rivera consiguió sacar algo en claro en relación a este punto tan determinante para su formación. Una promesa vaga, cargada de buenas intenciones de flexibilidad política, pero diluida entre generalidad. Mientras tanto, Rajoy sí se molesta en concretar la necesidad y posibilidad de reforma electoral municipal que acerque los ayuntamientos al caciquismo del XIX a través de la designación directa de alcaldes por medio de las listas más votadas. Ciudadanos se iba a quedar con pocos, en este caso.

El discurso reformista de Ciudadanos ha sido aquel tan recurrente de intentar cambiar las cosas una vez dentro del sistema. Ahora Ciudadanos está dentro del sistema en una posición de privilegio, pero, hasta la fecha, lejos de ser fuerza de cambio, se ha autoimpuesto ceder una y otra vez a las posiciones conservadoras de Rajoy tirando tierra, mucha tierra, sobre sus principios básicos. Siempre ha resultado complicado para el electorado identificar a Ciudadanos como una política sustancialmente diferente al PP o al PSOE, pero ahora es casi misión imposible.

Comentarios