¡Alerta!: El agua nos vuelve homosexuales, según esta política británica

¡Alerta!: El agua nos vuelve homosexuales, según esta política británica

La diputada considera que el agua contiene sustancias tóxicas que producen hormonas femeninas

¡Alerta, alerta! El consumo de agua nos está convirtiendo en homosexuales. Podríamos llegar a pensar que los chanchullos de Ignacio González en el Canal de Isabel II tiene algo que ver. Tranquilos: la parida del día la afirmación la ha soltado una política del partido Liberal Demócrata (liberal, ese término con el que también se identificaba nuestra querida Esperanza Aguirre).

Todo este payasario llegó cuando la diputada Susan King tuvo la mala idea de realizar un encuentro online con los votantes en el diario Shropshire Star. Y salió el gordo. Te damos un adelanto: mira estas palabras de esta modelo colombiana y te harás una idea de por dónde van los tiros.

Sí, King ha conseguido crear un Spin Off de 'el pollo vuelve homosexuales a los niños', pero en una versión mucho más bizarra: es el agua la que tiene hormonas femeninas y está convirtiéndonos a todos en maricones. Tal cual (¿las lesbianas se convierten en lesbianas por lo mismo?)

Partiendo de la premisa de que Susan quizás no beba agua o que quizás por ello está planteándose ciertas cosas en su vida, vayamos al asunto. Escuchad literatura de la buena: 

"Creo que las influencias ambientales están afectando a la reproducción. Toda la polución está teniendo un efecto en nuestro ADN y nuestra población está cambiando y evolucionando. Hay muchas hormonas feminizadoras en el ambiente y eso es algo a tener en cuenta. Está afectando básicamente a la sexualidad de las personas. las personas tienen la libertad de interpretar cómo quieren vivir". Ya sabéis, si vivís en ciudades con boinas contaminantes como Madrid o Barcelona, estáis todos condenados a ser unos gays. Nos imaginamos a Susan así:

Susan, evitando la homosexualidad

Sin embargo, la dosis de literatura continúa y nos recuerda mucho a uno de los géneros de uno de los grandes de la escritura, Valle-Inclán y su 'esperpento': "Los ftlataos, productos químicos que se usan para hacer plásticos, los juguetes los niños están afectados. Todo lo que llega al medio ambiente está interrumpiendo la forma en que la industrialización ha cambiado nuestras condiciones de vida. Hay residuos de todo tipo de hormonas feminizadoras en el suministro de agua que provienen de las farmacéuticas, etc. Y están afectando al género del pescado fresco". Podemos concluir que Susan es toda una mina.

Después de oír toda esta serie de lindezas, hubo un usuario que tuvo las narices que preguntó si acaso estaba llegando a afirmar si el agua realmente estaba afectando o no a la sexualidad de la gente. Ella dijo: "Sí, lo creo. He hecho muchas investigaciones sobre la calidad del agua, y ahí es donde adquirí mi experiencia política y mediática", ha declarado esta mujer.

Susan llegó a ser directora de la National Pure Water Association, lo que nos hace preguntarnos qué tipo de cosas haría desde su cargo para evitar que el agua fuera 'homosexualizadora'.

Susan ha entrado en todas las quinielas para convertirse en la próxima homófoba en salir del armario "Susan ha entrado en todas las quinielas para convertirse en la próxima homófoba en salir del armario"

Mientras tanto, los partidos de la oposición se han mostrado muy críticos y estupefactos con las palabras de la diputada. El candidato laborista, Kuldip Sahota, ha criticado que sugiera "que el suministro de agua está afectando a la sexualidad de las personas" y ha calificado su postura de "inaceptable".

La formación a la que pertenece Susan ya se ha desmarcado de las declaraciones y ha afirmado que se están planteando que repita como candidata a liderar a las elecciones. Su partido ya había sido señalado porque su líder, Tim Farron, creó polémica por vincular la homosexualidad con el pecado (unas palabras de las que después se retractó). Sin embargo, Susan King ha aprovechado para afirmar que ella no tiene nada contra los gays y que su partido tampoco. Unas palabras que, fíjate, nos recuerdan a Javier Maroto. ¡Si al final los españoles y los británicos no vamos a ser tan distintos!

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