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Tras 10 días de lucha y numerosas complicaciones, por fin, el equipo de rescate ha empezado el encamisado del túnel vertical. Los tubos han llegado ya al metro 42, donde ayer surgieron los problemas. Cuando se termine el revestimiento, llega el turno de la brigada de Salvamento Minero de Asturias, los encargados de sacar a Julen del pozo.
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Ya se han revestido 42 metros de los 70 metros que tiene el túnel vertical por el que sacarán a Julen. Ayer se tuvo que volver a perforar con unas brocas más grandes porque los tubos a punto estuvieron de quedarse atascados. Durante la primera perforación se produjo una desviación que ha causado un retraso de al menos 24 horas.
Cuando el encamisado esté listo entrarán los mineros asturianos, un equipo de élite que excavará a mano los tres o cuatro metros que separan las dos perforaciones. Ellos son los encargados de llegar a Julen y sacarlo de allí. Para ello se van a jugar la vida. Aunque son los mejores del mundo, se enfrentarán a un terreno desconocido y a un polvo que les obliga a llevar un pesado equipo de ventilación.
Los mineros bajarán de dos en dos en turno de unos 40 minutos. Tendrán que trabajar tumbados o de rodilla. El acceso horizontal lo harán picando con martillo neumático de aire comprimido y con "una pala echando el material hacia atrás", ha explicado Santiago Suárez, exjefe de la Brigada de Salvamento Minero de Hunosa. A medida que los mineros avancen, sostendrán el techo y los laterales mediante el sistema de posteo típico de la minería de carbón. En el caso de que encuentren roca muy dura, tendrán que ir a "microvoladuras" llevadas a cabo con explosivos no rompedores. Tendrán que excavar un metro de alto por otro de ancho. Aunque nunca se sabe con qué dificultades podrán encontrarse, lo previsible es que tarden 24 horas.