¿Por qué es la foto del día?
Emotivo adiós. Esas dos palabras constituyen el resumen perfecto del emotivo concierto que se vivió en Estoril con motivo de la despedida forzada de Salvador Sobral del mundo de la música, acusado de graves problemas cardiacos.
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El ganador de 'Eurovisión 2017' enfrenta a sus 27 años un grave problema en el corazón que le ha llevado a vivir conectado a una máquina que esconde bajo sus anchas camisas, un desfibrilador. El médico le aseguró que viviría un año si no se encontraba un corazón compatible con el suyo. Han pasado ya nueve meses.
Ante la grave situación, los médicos le han recomendado abandonar temporalmente los escenarios mientras se programa una intervención con la que poder salvar su vida. Para Sobral, en palabras textuales "entregar mi cuerpo a la ciencia".
Ante una situación tan delicada, el intérprete estuvo acompañado en el escenario y en todo momento por su hermana Luisa, inseparable compañera con la que vio el éxito en un Eurovisión en el que demostró que el inglés y la música comercial no eran imprescindibles para lograr el primer puesto.
Ahora, ante un escenario abierto y abarrotado de gente que portaba corazones blancos, Sobral vive este punto y seguido en su carrera con el merecido apoyo del público: "Gracias por tanta sensibilidad", agradeció ante los presentes, visiblemente emocionado.
Un paréntesis, esperemos, en una carrera que se para en el punto más álgido para el intérprete portugués.