¿Por qué es la foto del día?
El 9 de marzo de 1959 salía a la venta la primera Barbie del mercado, en Nueva York. Quién pensaría en esa época que ahora, 57 años después, la muñeca seguiría siendo un referente a muchos niveles: como juguete, como objeto de decoración, como belleza femenina y como estilo de vestir. O incluso que íbamos a tener que esperar más de cincuenta años para ver la muñeca en versión talla grande, o de diferente raza a la caucásica.
Nolasco: "El instinto es fundamental en la música"
Carmen Lemos: "Mi mayor renacimiento ha sido aprender a soltar"
Roi: "Suelo crear mis canciones dependiendo del momento vital en el que me encuentre"
Daniel Da Silva comenta su tema 'Bailando en la Luna' y habla del artista que lleva dentro
Pikete trae su single con Maisak 'Periódico de ayer' y habla sobre trap
Alfred García presenta 'T'estimo es te quiero y opina sobre Melody en Eurovisión 2025
Desde el 10 de marzo y hasta el 16 de septiembre de este año 2016, se inaugura en el Museo de las Artes Decorativas de París una exposición única dedicada a la muñeca de Mattel. Más de 700 muñecas serán exhibidas en la capital de la moda, y no es de extrañar, Barbie viste y ha vestido con obras de algunos de los mejores diseñadores del mundo, como Jean Paul Gaultier. Esta pequeña muestra de la exposición, que vemos en nuestra foto del día, refleja muy bien el estilo de Barbie, y su entorno de glamour y la supuesta perfección que hoy se nos manda alcanzar.
La muñeca Barbie es parte de nuestra historia, varias generaciones hemos jugado con ella, y lo seguirán haciendo las venideras. Sin embarg, no ha estado exenta de la crítica, evidentemente, por sus dimensiones imposibles y el fomento de una mujer irreal. Claro que la culpa no es de Barbie, ella no es más que un producto, sino de la forma en la que se nos ha vendido y se ha seguido fabricando a lo largo de los años. Como decíamos, hoy Barbie empieza a parecrse a las mujeres de verdad, y esperemos que con el tiempo se vaya asemejando cada vez más. Porque todas somos tan perfectas que no tenemos nada que envidiarle.