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Tom Kucharz: 'El TTIP también es una forma de poner una camisa de fuerza a los partidos emergentes'

Tom Kucharz es miembro de Ecologistas en Acción y activista contra el TTIP, el tratado entre EEUU y la Unión Europea que afectará a la ciudadanía en aspectos mucho más cotidianos de lo que se cree.

Las relaciones entre Europa y EEUU podrían cambiar radicalmente con el TTIP, el Tratado Transatlántico para el Comercio y la Inversión, y la gran mayoría de la sociedad apenas conoce la existencia de este posible acuerdo que afectaría a aspectos de nuestras vidas mucho más cotidianos de lo que creemos, como la sanidad o el medio ambiente, así como a la manera en que funcionan nuestros organismos de gobierno.

El problema es que EEUU y la UE están llevando a cabo las negociaciones del TTIP de la manera más secreta posible, a pesar de los grandes avances en transparencia que se han conseguido gracias a la presión de activistas como Tom Kucharz, miembro de Ecologistas en Acción que conoce de primera mano todo lo que ocurre en el Parlamento Europeo. En Los Replicantes hemos hablado con Kucharz para descubrir cómo nos afecta realmente el TTIP y qué se está haciendo para descubrir las demandas que EEUU está haciendo a la Unión Europea.

Tom Kucharz, miembro de Ecologistas en Acción
"Tom Kucharz, miembro de Ecologistas en Acción"

¿Por qué debería preocupar a la ciudadanía el TTIP?

Básicamente porque es uno de los mayores intentos por parte de los poderes económicos y políticos de atacar los derechos sociales, laborales y medioambientales que todavía están en pie. Es un ataque a la democracia que se ha ido preparando desde hace muchas décadas y que quiere reorientar las relaciones de Europa con EEUU frente al auge económico-militar de los países emergentes como China, India o Rusia. También es una forma de poner una camisa de fuerza a los partidos emergentes para hacer más difícil los cambios políticos antiliberales. Ya se ha intentado hacer antes con el CETA.

El TTIP es uno de los mayores intentos por parte de los poderes económicos y políticos de atacar los derechos sociales, laborales y medioambientales que todavía están en pie

¿Por qué se está buscando precisamente ahora establecer el TTIP?

La idea es blindar los beneficios económicos de las grandes multinacionales e industrias financieras porque están en una crisis desde los años 70. No han sabido resolver el problema de la sobreproducción y sobreoferta, así como de la sobreacumulación de capitales. Lo que están buscando, junto a los poderes de la UE, es expandir los beneficios de estas empresas para agilizar los negocios con EEUU y controlar terceros mercados.

¿Cómo lo quieren hacer?

Los aranceles entre EEUU y la UE ya son muy bajos para la mayoría de productos, por lo que pretenden eliminar o reajustar ahora las barreras no arancelarias, es decir, marcos legislativos. El TTIP conlleva cambios en las legislaciones que protegen el medio ambiente, la salud pública y los derechos laborales, así como modificar cómo son los procesos legislativos, aumentando el poder de tecnócratas y funcionarios de la UE que no son elegidos democráticamente y eliminando competencias y soberanía popular a parlamentos nacionales, autonómicos y municipales.

Al mismo tiempo, hay otra intención, que es iniciar una ola de privatizaciones de servicios públicos.

Algunos parlamentarios y grupos políticos han protestado por la opacidad en la elaboración del TTIP.

En varias ocasiones se ha violado el artículo 218 del Tratado de Funcionamiento de la UE que dice que se tiene que informar debidamente en todo el proceso de negociaciones a todos los miembros del Parlamento Europeo y a la sociedad en general. La política comercial y de protección de la inversión de la UE es, desde hace mucho tiempo, uno de los aspectos más opacos y más de espaldas a la población y a los parlamentos nacionales, con negociaciones cuyas actas son confidenciales. Recordemos que el Parlamento Europeo no está siendo partícipe de las negociaciones, solamente puede aprobarlo o no al final en una votación, pero no cambiar ni una sola coma.

El TTIP es un ataque a la democracia que se ha ido preparando desde hace décadas
"El TTIP es un ataque a la democracia que se ha ido preparando desde hace décadas"

Partiendo de esa base, es cierto que es la primera vez que hemos movilizado a la sociedad y a diferentes actores de manera masiva, lo que obligó a la Comisión Europea a dar una serie de pasos de mayor transparencia en la negociación del TTIP.

La política comercial y de protección de la inversión de la UE es, desde hace mucho tiempo, uno de los aspectos más opacos y más de espaldas a la población y a los parlamentos nacionales

¿Cómo se ha forzado que haya más transparencia?

El Movimiento Europeo contra el TTIP, desde el minuto cero, ha denunciado la opacidad de las negociaciones, ha conseguido filtrar documentos a través de medios de comunicación y ha levantado una gran presión social y política que se trasladó a los parlamentos. A partir de ahí la Comisión Europea tuvo que publicar en su web varios documentos, primero mostrando solo la 'cara bonita' y luego, por la presión, desvelando más y más sobre las negociaciones.

Cuando comenzaron las conversaciones en julio de 2013, solo los miembros de la Comisión de Comercio Internacional del Parlamento Europeo y los presidentes de los distintos grupos políticos tenían acceso a algunos de los documentos o podían acceder a una sala de lectura. Ahora mismo cualquier miembro del Parlamento Europeo puede solicitar acceso a esa sala de lectura y los estados miembros exigieron a la comisión europea abrir también salas de lectura en los diferentes estados miembro para sus funcionarios de economía y los parlamentarios nacionales, instaladas a partir de marzo de 2016. Los documentos que se filtraron el 2 mayo son justamente los que estaban en la sala de lectura del gobierno de País Bajos.

Entonces el proceso no ha sido tan opaco, ¿no?

Si lo comparamos con las negociaciones de otros tratados como el de Corea del Sur, el de Colombia y Perú o el de Canadá podríamos decir, sarcásticamente, que son las negociaciones más transparentes porque en las otras ni los parlamentos nacionales, ni el europeo, ni la sociedad había recibido información. Aún así insistimos en que no es suficiente y exigimos que se publiquen en la web de la Unión Europea todos los documentos, incluyendo las demandas por parte de EEUU, que solo se conocen gracias a una filtración.

Sala de lectura de las filtraciones del TTIP instalada en Berlín
"Sala de lectura de las filtraciones del TTIP instalada en Berlín"

¿En qué punto están ahora las negociaciones? ¿Se podría llegar a un acuerdo final en un momento próximo?

En la semana del 11 de julio tuvo lugar la 14ª ronda de negociaciones en Bruselas. El estado actual, más o menos, es que la mitad de los 25 capítulos tienen ya textos consolidados y pretenden que en otoño estén terminados el resto de capítulos. No obstante, creemos que las negociaciones pueden durar otros dos o tres años porque hay temas muy polémicos que son tabú, como abrir la contratación pública en EEUU a las grandes empresas europeas o eliminar en la UE las legislaciones de protección al medio ambiente y de seguridad alimentaria, así como los aranceles de alimentación y agricultura, la oferta de servicios o la protección de la inversión.

España, dentro de la UE, siempre ha sido uno de los países más neoliberales y favorables a la inversión de las multinacionales

En España solo Podemos se ha manifestado abiertamente en contra del tratado, mientras que PP, PSOE y Ciudadanos lo han presentado como una gran oportunidad económica y comercial.

Sí, no es una situación nueva. España, dentro de la UE, siempre ha sido uno de los países más neoliberales y favorables a la inversión de las multinacionales, tanto con el PP como con el PSOE. Los socialistas utilizaron los acuerdos de la Organización Mundial del Comercio en los años 90 para privatizar muchos servicios y empresas públicas. En el caso de las negociaciones del TTIP, el PP, PSOE y Cs, dentro de sus grupos parlamentarios europeos, han votado a favor tanto en la resolución que aprobaba las negociaciones del TTIP en junio de 2013 como en otra resolución de julio de 2015 por la que se continuaban las negociaciones.

¿Qué otros acuerdos de este tipo ha apoyado activamente España en la UE?

España planteó que se debía firmar cuanto antes el CETA con Canadá con una aplicación provisional, que significa que, una vez el Consejo Europeo haya dado su autorización, no tiene que esperar al Parlamento Europeo ni a los nacionales para que entre en vigor. Justo ahora estamos viendo que hay muchos parlamentos nacionales como el de Luxemburgo, Bélgica, Alemania o Francia que están exigiendo a sus gobiernos que no debe haber una aplicación provisional y que el Tratado con Canadá sea declarado de carácter mixto para que los parlamentos nacionales lo discutan y voten su ratificación. La Comisión Europea y Cecilia Malmström están temiendo porque eso podría retrasar la puesta en marcha del CETA pero sobre todo podría afectar a las negociaciones del TTIP. Desde la campaña tenemos la urgencia de impedir la firma del CETA, que es la primera gran prueba para detener el TTIP.

Si un gobierno progresista como el que podría ser el de Unidos Podemos con el PSOE se aliara con otros gobiernos como el griego de Syriza o el portugués, podría plantear en el Consejo un cambio de rumbo en estas políticas comerciales y el primer paso sería impedir la firma del Tratado con Canadá.

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