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El secreto de la felicidad: dejar las redes sociales por una semana

Con este breve descanso se reducen considerablemente los síntomas de depresión y ansiedad, tan expandidos hoy en día entre la población.

El secreto de la felicidad: dejar las redes sociales por una semana El secreto de la felicidad: dejar las redes sociales por una semana

Foto: Pixabay

Estar conectado te desconecta. Las redes sociales han cambiado radicalmente nuestra forma de vida. Un 80% de los españoles admite usarlas a diario, pasando una media de dos horas al día viendo lo que comparten otras personas. Es extraño encontrar una persona que no tenga cuenta de Facebook, Instagram. Twitter o TikTok.

Es cierto que esta nueva forma de comunicación ha hecho que nuestro conocimiento no tenga límite, pudiendo comprar cualquier producto con un solo click o dándonos tips sobre muchas formas de mejorar nuestra vida. Pero no es oro todo lo que reluce. Esta forma de entretenimiento acaba afectando a nuestra salud mental. La dependencia que tenemos día tras día a las redes sociales y las imágenes que consumimos suelen derivar en trastornos como la ansiedad o la depresión.

Por ello, una investigación de la Universidad de Bath, en Reino Unido, ha concluido que desconectar una semana de las redes sociales genera increíbles efectos positivos en la salud mental. Este estudio denominado 'Cyberpsychology, Behaviour and Social Networking', ha determinado que con este breve descanso la salud mental mejora extremadamente.

Una mejora abismal en el estado de ánimo

Para el estudio de la Universidad de Bath, los investigadores dividieron a 154 personas en dos grupos. Todos ellos tenían edades comprendidas entre los 18 y los 72 años. A los del primer grupo se les pidió que dejaran las redes sociales durante una semana y al otro que continuaran como hasta entonces. Posteriormente, se compararon los registros de bienestar entre el antes y el después de ambos grupos.

Los investigadores dictaminaron que, tras una semana, el grupo que no había hecho uso de las redes sociales había disminuido significativamente sus índices de bienestar, depresión y ansiedad. Se registró una mejora de 4,9 puntos en el estado de ánimo, un descenso de 2,2 en los síntomas de depresión y de 1,7 en los de ansiedad.

Una pareja con su móvil, sin mirarse Una pareja con su móvil, sin mirarse, imagen de sustitución
Una pareja con su móvil, sin mirarse Envato

"Sabemos que el uso de las redes sociales es enorme y que cada vez hay más preocupaciones sobre sus efectos en la salud mental, por lo que queríamos ver si simplemente pedirle a la gente que se tomara un descanso de una semana podría generar beneficios para la salud mental", explica el investigador Jeff Lambert. Y tanto que lo fue. En tan solo una semana, los pacientes que dejaron las redes sociales mejoraron su estado de ánimo notablemente.

"Esto sugiere que incluso un pequeño descanso puede tener un impacto", sugiere Lambert. Y es que el uso que se dé de las redes sociales es un factor fundamental. No deben convertirse en algo rutinario que nos acabe eclipsando de lo que sucede en nuestra realidad. La depresión y ansiedad son solo dos de las consecuencias más inmediatas, pero otras como la falta de autoestima, pueden llegar a requerir un tratamiento psicológico especializado.

Los jóvenes, los más afectados

"El uso que le dan los nativos digitales puede ser desmesurado, por lo que pueden ser más proclives a hacer un uso poco responsable", sugiere el psicólogo Sergio García Soriano al diario El Confidencial. Si bien las generaciones más jóvenes cuentan con más herramientas para entender y defenderse del mundo digital son, a su vez, las más vulnerables ante la adicción que estas causan.

Sin embargo, esto no quiere decir que las personas mayores no puedan vese afectadas, al contrario. "Para ellos las redes son una cosa tan importante que las manejan con una serie de cánones muy estrictos y cuando las descubren tienen más adrenalina", explica Soriano.

Las redes sociales ya forman parte de nuestra vida. La forma de relacionarnos con el mundo es distinta a como era antes y esto no implica necesariamente que sea algo malo. El idealismo y alimento del ego han hecho que, en muchos casos, dependamos de ellas para poder decir quiénes somos. Para ser vistos. Y aunque algunos no quieran admitirlo, esta necesidad hace que nos volvamos adictos a las redes sociales. Con pequeños cambios como los que propone este estudio podremos mejorar notablemente nuestra forma de ver el mundo.

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