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Política

"Pablo, queremos que te vayas de España" y los ecos de la represión franquista: la peor cara de Rocío Monasterio

Espetar a un adversario político tu intención de expulsarle del país por razones ideológicas remite a los episodios más oscuros de nuestra historia.

"Pablo, queremos que te vayas de España" y los ecos de la represión franquista: la peor cara de Rocío Monasterio "Pablo, queremos que te vayas de España" y los ecos de la represión franquista: la peor cara de Rocío Monasterio

Foto: Cadena SER

La actitud que Rocío Monasterio ha protagonizado en la Cadena SER ha dinamitado por completo la campaña hacia las elecciones autonómicas en la Comunidad de Madrid. Era completamente evidente que la líder de la ultraderecha no tenía especial interés en condenar las amenazas recibidas por el líder de Unidas Podemos, un sobre con cuatro balas y una carta apelándole a él, a su mujer y sus padres a "la pena capital". Y una advertencia: "Tu tiempo se agota". Unas prácticas que recuerdan a los tiempos más oscuros de nuestro país, los de la violencia política.

No hay que olvidar que Iglesias no recibe la carta por haber cometido un crimen: la recibe por su ideología. Llama especialmente la atención un comentario que la propia Monasterio profirió durante su retahíla de "¡Lárguese!" que puede dejar los pelos de punta: "Que se levante y que se vaya ya de España, que es lo que están deseando ya muchos españoles de una vez" (puedes verlo en el 00:59).

A partir de aquí, es evidente que no puede haber ningún tipo de debate y que Iglesias está legitimado para abandonar la mesa. No se pueden equiparar ambos partidos: uno ha recibido una amenaza con balas y mensajes explícitos con asesinatos para él y su familia en un tiempo determinado. Frente a ello, la líder de una formación política le está invitando a abandonar los espacios de diálogo, la participación pública. No quieren representación ni voz para quienes no piensan como ellos. Todavía no gobiernan, pero en Murcia ya controlan la Consejería de Educación y todo indica que serán determinantes en el próximo Ejecutivo de Madrid.

Llama especial atención la campaña de VOX. Su combate contra los menores extranjeros no acompañados (269 en una comunidad de 7 millones de personas) es una de sus principales bazas políticas. Generar el miedo hacia determinados colectivos le permite llamar la atención y distanciarse del resto de partidos, que sí han gestionado de algún u otro modo y actúan con mayor responsabilidad en este tipo de cuestiones. A partir de esta premisa, el partido de ultraderecha aprovecha para poner etiquetas como "los débiles" o "la derechita cobarde" en un alarde de testosterona que encabeza Santiago Abascal cubriendo a una 'monjil' Rocío Monasterio que saca el colmillo con una sonrisa escalofriante en cuanto sube al atril. ¿Realmente los 269 menores forman parte de la campaña o esconden el verdadero combate de VOX? ¿O crean un enemigo para luego erigirse en 'salvadores'?

Desde luego, es lo que le permite ganar en ciertos barrios donde no conseguiría ni un solo voto con un discurso amenazando con expulsar de España a gente que haya votado en el pasado a Pablo Iglesias. Ese 'cinturón verde' del que alardean y que, en las últimas elecciones, cubría algunos municipios situados en el sur y más allá de la M-50, pero que también calaba en históricos de la izquierda como Parla, Fuenlabrada, Alcorcón o Getafe, donde han sido muy activos.

El debate polarizador con la izquierda sí se ha mostrado también en campaña. Pero nunca se había escuchado un mantra similar a expulsar a una persona de España por el simple hecho de sus ideas políticas, lo cual baja la política a un escenario especialmente infecto. Rocío Monasterio no confronta programas electorales con el resto de sus candidatos, exhibe odio personal hacia el resto, especialmente hacia Pablo Iglesias, al que considera que no debería vivir en España. Quizás, algunos pueden pensar que quiso cubrir el hueco de una Ayuso que no estaba presente en el debate y quiso llamar la atención O también que la expulsasen y luego victimizarse, fingiendo una censura en la 'roja' Cadena SER, una campaña que podrían haber movido en redes. Àngels Barceló no se lo concedió, aún cuando le costó una buena dosis de paciencia. Eso sí, las salidas de tono que mostró Rocío Monasterio muestran realidades que dejan perplejos a más de uno.

La evolución de VOX, que comenzó como un partido ultraliberal en lo económico, y que ha avanzado con el auge del trumpismo y las visitas de personalidades tan 'destacadas' como la sobrina de Marine le Pen, Marion Maréchal, cubriéndose poco a poco con los elementos más radicales, ha ido escorando al partido hacia la derecha más extrema. Algunos discursos pueden ser muy peligrosos.

"Extirpar un cáncer de nuestro cuerpo nacional"

Muy lejos de todo el contexto actual y con una diferencia evidente, los militares que dieron pie al franquismo y la Guerra Civil tenían, precisamente, una idea clara: concebir la radiografía de España como la de un paciente enfermo, que padecía una especie de cáncer que había que extirpar. El denominado "cáncer rojo" de comunistas. Precisamente, el régimen, tras la Guerra Civil, aplicó una fuerte represión en todos los sentidos para eliminar a cualquier disidente político que no se hubiera marchado de España ya.

Los juicios sumarísimos en los que la falta de garantías judiciales eran la norma, fueron una de las herramientas del régimen para acabar con ellos. Se estima que más de 150.000 personas fueron ejecutadas durante la dictadura. En este caso, se aplacó cualquier diferencia que saliera de los estándares del modelo nacionalcatolicista: ni socialistas, ni comunistas, ni personas que hablaran lenguas regionales, ni LGTBI...

Fascismo o libertad, es lo que se jugó en la Guerra Civil. No querían a nadie que no pensara como ellos en España. En cierta medida lo consiguieron, puesto que tan solo quedaron pequeños grupúsculos de resistencia en las montañas, los maquis, y en núcleos reducidos por todo el país. Los líderes y los partidos de la resistencia no pudieron volver a formarse y presentarse hasta la vuelta de la democracia.

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