¿España es de izquierdas o derechas?: PP, C's, PSOE y Podemos ganan sondeos en cuatro años

¿España es de izquierdas o derechas?: PP, C's, PSOE y Podemos ganan sondeos en cuatro años

La sucesión de los cuatro grandes partidos en la cúspide de las encuestas muestra un cambio completo en el panorama político.

Política Adrián Parrondo Adrián Parrondo 12 Agosto 2018 12:07

La 'italianización' de la política, con un Parlamento cada vez más fragmentado y, por ende, gobiernos con menor solidez, es una realidad. Todo lo acontecido durante la práctica totalidad de la última década y el terremoto surgido con la aparición de Podemos en las europeas de 2014, ha abierto un contexto volátil inédito en el último período democrático.

¿Qué sucede en España? ¿Somos de izquierdas o de derechas? Pues, a priori, cuesta llegar a una conclusión. Al menos, si comprobamos los sondeos que, periodicamente, se han sucedido durante los últimos años: los cuatro grandes partidos han ido ocupando la cúspide del poder en esta legislatura, en tan solo cuatro años.

¿Dónde nos encontramos?

Para comenzar con este análisis, es fundamental que nos centremos en el panorama político actual. La clave nos la proporciona el último sondeo publicado por el CIS, una de las fuentes más fiables en esta materia.

Según la encuesta, el Partido Socialista de Pedro Sánchez consigue una situación inédita desde la caída del gobierno de Zapatero en 2011: arrasar en hasta 40 provincias, teñir el mapa de rojo y convertirse en la primera fuerza política.

La llegada de Sánchez a La Moncloa ha sido determinante para que el PSOE lidere todas las encuestas "La llegada de Sánchez a La Moncloa ha sido determinante para que el PSOE lidere todas las encuestas"

Si se cumpliera este pronóstico, el actual líder socialista conseguiría un resultado histórico y terminaría con la postura de la vieja guardia del partido en el último año: pactar con nacionalistas no hunde a la formación. El partido ganó en 2004 y 2008 en 20 provincias. Habría que remontarse al techo de 202 escaños que consiguió Felipe González en 1982, aunque los apoyos bajan del 48% al 30% por la fragmentación del voto.

El 'efecto retorno y llegada a La Moncloa' que ha protagonizado Sánchez, además, consigue otros datos impensables en otras épocas. Entre ellos teñir de rojo, por primera vez, plazas como Burgos, Soria, Segovia, Lugo y Ourense. Es más, una de las comunidades autónomas más conservadoras como Castilla y León expulsa al PP, que solo se mantiene en Salamanca y Ávila. En ellas ganaría la formación de Pablo Casado que, junto a Murcia, representarían los últimos resquicios para Génova. Y perderían la joya de la corona popular, Madrid, que pasaría a las manos de Albert Rivera.

¿Qué ha pasado en los últimos años?

Esta es la principal situación que puede desconcertar, al menos a priori. Si nos remitimos al 9 de junio de 2016, a menos de 20 días de las elecciones generales, el PP ganaba en 26 provincias y el PSOE en solo dos. La entonces formación de Mariano Rajoy enfrentaba el bloqueo político de los comicios de 2015 y sobrevivía con holgura a la listas de escándalos que deberían haber carbonizado su candidatura.

Pero la victoria de Rajoy también era llamativa: el 2 de noviembre de 2014, Podemos lideraba las encuestas y superaba al PSOE y al PP. Precisamente, con un discurso sin fisuras contra la corrupción y avalado por el resultado de las europeas que le había llevado al estrellato.

Los acontecimientos durante los últimos años han sido muy intensos "Los acontecimientos durante los últimos años han sido muy intensos"

Ese sorpasso no se cumplió y Podemos quedó en tercera posición. Algunas sospechas sobre la intención de fragmentar a la izquierda sobrevolaron, pero lo cierto es que la polémica negativa a apoyar el Gobierno de Pedro Sánchez en la fallida legislatura fue el inicio de su declive.

Ahora, nos situamos en 2017. El PP lidera de nuevo las encuestas, en toda una carambola del destino y Ciudadanos se conforma con la cuarta plaza y se descuelga de los tres grandes. Pero, llega el referéndum del 1 de octubre... y, de repente, la formación de Rivera despunta.

Su ascenso comienza a materializarse con un triple empate entre la formación naranja, un PSOE estancado y un PP en declive en enero de 2018. A partir de ahí sube, gana en prácticamente todos las comunidades y grandes ayuntamientos y despunta. Podemos se hunde y ocupa la antigua posición de Ciudadanos. Todo termina con un giro dramático y la victoria del PSOE y el hundimiento de la formación de Rivera en tan solo seis meses.

Pero... ¿España es de izquierdas o derechas?

Nos hemos mareado, ¿verdad? Lo cierto es que estos últimos cuatro años cuentan con unos giros de guión que darían para escribir cientos y cientos de páginas. Y solo hablamos de cuatro años.

En una pregunta con gran interés ideológico y con un cambio del eje conservador-progresista tan vertiginoso, surge la cuestión: ¿somos de izquierdas o de derechas? 

La respuesta la hallamos, nuevamente, en el CIS. En un país que aún vive mentalmente una dictadura pasada de derechas, la población en general se situa en el ala progresista. Según una encuesta también publicada por el Centro de Investigaciones Sociológicas publicada en mayo de 2016, el porcentaje de españoles que se vinculan al ala progresista del espectro político representa un 44,2%. Los que se vinculan públicamente a la derecha se reducen al 29,5%.

España continúa siendo un país mayoritariamente de izquierdas "España continúa siendo un país mayoritariamente de izquierdas"

En cuanto a la percepción de los partidos, la mayoría sitúa en el centro a PSOE y Ciudadanos, aunque dirigen levemente al primero hacia la izquierda y al segundo hacia la derecha. Con Podemos y PP, las dudas descienden.

Quizás, aún, hay cierta controversia en mostrarse públicamente como una persona de derechas. Sin embargo, la realidad de que España es un país de izquierdas no es inédita. La población, en general, se ha situado tradicionalmente alrededor del 4,5 (en una escala en la que 0 es extrema izquierda y 10 extrema derecha).

Nos alejamos de países tradicionalmente conservadores como Francia o Alemania, aunque la explicación es sencilla: al igual que los países del antiguo bloque del Este se han convertido en sociedades profundamente de derechas; España vive también ese efecto rebote que podría terminar con la actual sociedad heredera de la época de la Transición.

¿Entonces qué sucede?

Con un perfil ideológico más o menos claro.... ¿Por qué hay tantos movimientos entre el ala conservador y el progresista? Es muy sencillo: la intensidad de los últimos acontecimientos ha dinamitado el eje izquierda-derecha.

Atrás queda la época en la que el votante decidía en función de su tradición o vinculación a una ideología. En una sociedad profundamente interconectada, la población tiene un conocimiento mayúsculo de la actuación de los políticos.

El PSOE vivió el camino del desierto desde que cayó un Zapatero vinculado a los "brotes verdes". El PP subió en pleno inicio del procés y crisis económica. Podemos subió en plena sucesión de escándalos. Ciudadanos lideró las encuestas tras la desastrosa gestión del referéndum ilegal del 1-O. Y el PSOE se alza ahora con la victoria tras desalojar a un PP condenado como partícipe a título lucrativo, la caída de la otrora 'esperanza' Cristina Cifuentes y con un líder, Pablo Casado, sobre el que planea la sombra de la sospecha en tan solo un par de meses.

El desarrollo del Caso Máster podría cambiarlo todo "El desarrollo del Caso Máster podría cambiarlo todo"

La operación de marketing de Sánchez tras su llegada a La Moncloa trae grandes beneficios y descoloca a la oposición. Y, de paso, calla a los díscolos internos que siempre detestaron la llegada al Gobierno vía pacto con los nacionalistas.

Esto es precisamente lo que ahora genera tanta incertidumbre. El arsenal que Puigdemont podría desplegar este otoño o la posible imputación de Pablo Casado en el Caso Master podrían suponer un soplo de aire fresco para Ciudadanos y Podemos. Y no es una cuestión baladí: las elecciones autonómicas y municipales de la primavera de 2019 se acercan y todos necesitan llegar en la mejor posición posible. Es el test para las próximas generales en las que, nuevamente, todo podría cambiar.

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