Por qué Pablo Casado ahora puede remontar y formar gobierno con VOX y Cs, a diferencia del 28-A

Por qué Pablo Casado ahora puede remontar y formar gobierno con VOX y Cs, a diferencia del 28-A

El líder del Partido Popular tiene posibilidades reales de abandonar el descalabro del 28-A y formar un gobierno con un pacto 'a la andaluza'.

El resultado de las elecciones del 28-A fue todo un fracaso para el bloque de derechas, pero en especial para el Partido Popular. A pesar de que PP, Ciudadanos y VOX empataron con el espectro progresista en votos, la fuerte fragmentación que provocó la ultraderecha (en parte alimentada por una estrategia errónea para frenar el tapón de votos) debilitó especialmente el bloque.

Aquella jornada, el principal perjudicado fue Pablo Casado. El líder popular vio cómo su liderazgo de ponía en entredicho y dentro del partido ya había quienes movían ficha para plantear una sucesión menos de un año después de su llegada.

Sin embargo, con la repetición electoral, todo ha cambiado. Las elecciones autonómicas y municipales del 26 de mayo supusieron todo un revulsivo para Casado, que conservó plazas históricas como Castilla y León, Murcia, la Comunidad de Madrid e, incluso, recuperó el Ayuntamiento arrebatado por Manuela Carmena en 2015. Y, sobre todo, evitó el 'sorpasso' naranja.

Aquel día, Casado vivió una especie de renacer, pero todo apunta a que esa tendencia alcista se consolidará con el resultado de los comicios que se celebrarán el próximo 10 de noviembre. ¿Por qué hay posibilidades de que Pablo Casado consolide su liderazgo y consiga formar un ejecutivo de derechas?

1 Giro al centro

La foto de Colón tuvo efectos nefastos para los partidos conservadores "La foto de Colón tuvo efectos nefastos para los partidos conservadores"

El principal impulso que está viviendo Pablo Casado viene como consecuencia del giro al centro que está experimentando en su discurso, tono e incluso formas. El cambio ha llegado hasta el punto de dejarse barba, toda una forma de significar madurez tras la conquista de la Comunidad de Madrid y escenificar un cambio que se había pedido desde la mayor parte de baronías regionales.

Guste o no Pablo Casado, el líder popular ha mostrado una habilidad para reconocer y atribuirse errores que no se reconoce en otros líderes actuales, véase Rivera o Iglesias, que sufren la falta grandes referentes históricos dentro del partido y el agravante de verse a sí mismo como los líderes absolutos que llevaron a sus formaciones al estrellato desde la nada absoluta.

Casado ha sabido alejarse públicamente de Aznar (aunque Génova esté llena de sus seguidores), ha abrazado el centrismo más marianista y ha recuperado al expresidente Rajoy, que recientemente se ha reconciliado con Casado hasta el punto de prometer su aparición en campaña.

El PP ha aprendido que la "derechita valiente" tiene un techo electoral muy bajo y que la "derechita cobarde" permite hacer una formación transversal capaz de arañar el centro político.

Habrá que ver hasta qué punto resulta creíble y eficaz ese cambio de imagen. Pero sí que hay constancia de que Casado dedicará esta campaña a repetir con mayor frecuencia las palabras "estabilidad" o "milagro económico" que "Cataluña" o "Sánchez". La idea es presentarse nuevamente como un partido de Estado y fundamental para garantizar el normal funcionamiento político e institucional del país.

2 El cambio de imagen y la estrategia 'poli bueno, poli malo' emprendida con Cayetana Álvarez de Toledo

Álvarez de Toledo y Casado han iniciado una estrategia de 'poli bueno, poli malo' especialmente prometedora "Álvarez de Toledo y Casado han iniciado una estrategia de 'poli bueno, poli malo' especialmente prometedora"

El lado más rebelde de Casado no se abandonará en plena era de Twitter, donde hay que brindar alimento a los sectores más movilizados en la militancia y, de paso, intentar mantener cerrado el tapón hacia la derecha.

Sin embargo, Casado dejará de presentarse como el artífice de ese tapón: lo hará Cayetana Álvarez de Toledo. A la postre, el presidente del PP quiere jugar la estrategia del 'poli bueno, poli malo' en el que Cayetana termine haciendo bueno a su líder de cara al votante moderado y, de paso, la portavoz pueda erigirse como referente ante el votante más conservador. Mención aparte merece la capacidad de Álvarez de Toledo para eclipsar completamente a Inés Arrimadas (Cs), cuyo viaje a Madrid no está obteniendo los resultados esperados.

Sin embargo, hay una piedra en el zapato de Cayetana: su intención de ir por libre. La política madrileña (aunque ha vivido gran parte de su vida en Argentina) no se somete a las disciplinas del partido algo que, siendo diputada rasa, se podría tolerar, pero no sentándose como portavoz del PP en el Congreso. Cayetana es la imagen del partido, no un verso suelto y nadie comprendió cómo pudo iniciar un enfrentamiento dialéctico con su formación en el País Vasco de manera pública y sin filtros.

Pablo Casado se vio obligado a desautorizarla públicamente mostrando su apoyo a Alfonso Alonso, una foto que no refleja la realidad (la enemistad entre ambos es pública y notoria) pero en el PP, a diferencia de otros partidos, los trapos sucios se limpian en casa. Y este tipo de gestos mostrados por Cayetana Álvarez de Toledo han gustado muy poco en la calle Génova.

3 El espejo de los pactos en las autonomías

El PP agitará el espejo de los pactos firmados en sus autonomías como un modelo extrapolable al resto de España "El PP agitará el espejo de los pactos firmados en sus autonomías como un modelo extrapolable al resto de España"

En una época de hartazgo e incertidumbre económica, Casado quiere agitar (al igual que Ciudadanos y en menor medida VOX) los pactos alcanzados en gran parte de autonomías o ayuntamientos, donde ha conseguido armar gobiernos de coalición con los partidos situados a su izquierda y derecha.

El PP quiere presentarse como el gran partido del bloque, aquel capaz de formar gobierno con rapidez y ofreciéndose como garante a la hora de evitar una repetición electoral.

A pesar de todo, este punto tiene serias discrepancias. En el caso de que PP, Ciudadanos y VOX alcanzasen la mayoría, es altamente probable que necesitasen el concurso de algún partido nacionalista como los conservadores del PNV, con quien pactan frecuentemente en el País Vasco y quienes ya han sostenido sus ejecutivos en el pasado.

Pero hay un problema. Primero, cómo se casaría un acuerdo firmado con PNV y VOX cuando el primero exhibe un nacionalismo periférico y el segundo quiere eliminar fueros y autonomías. Segundo, qué grado de confianza despertaría en Casado, obligado a mirar de reojo a un partido que tumbó a Rajoy poco después de apoyar el presupuesto que le garantizaba el sillón en Moncloa hasta 2020.

Las cosas no serían, ni de lejos, tan fáciles como querrán pintar desde Génova, puesto que la fragmentación y la fuerte presencia de nacionalismos en virtud de la Ley d'Hondt pesan. Sin embargo, el relato ahora mismo está ganado y puede arañar votos, incluso, al propio PSOE.

4 El cisma en Ciudadanos y su debacle electoral

Las crisis en Ciudadanos fortalecen a un PP que temió realmente la posibilidad de un 'sorpasso' "Las crisis en Ciudadanos fortalecen a un PP que temió realmente la posibilidad de un 'sorpasso'"

La pelea fraticida que experimentó la derecha durante las pasadas elecciones del 28 de abril fue un auténtico problema para sus perspectivas electorales. Rivera quiso jugar entonces (y aún lo hace) a ejercer un sorpasso al PP que finalmente no se consumó.

Parece difícil que la formación naranja vaya a conseguir ese deseo cuando, actualmente, la mayoría de sondeos auguran una fuerte bajada de 25 escaños, según la última encuesta elaborada por GAD3 (el instituto que ha acertado con mayor fidelidad en los últimos comicios).

El citado sondeo, no solo no plantea un sorpasso de Ciudadanos al PP, sino que directamente afirma que Unidas Podemos puede superar nuevamente a los de Rivera a pesar de que la formación de Iglesias también pierde ocho escaños (Errejón obtiene aquí nueve). Es decir, Rivera pasaría de soñar con la primera fuerza política a sobrevivir en una cuarta posición.

Los bandazos del líder naranja han llevado a que su partido abandone el centro e impulse a sus votantes a apoyar un discurso que ya abandera el Partido Popular desde hace décadas. Como siempre, los electores finalmente apuestan por escoger al original frente a la fotocopia y, más aún, cuando el partido ha roto por completo el discurso contra "rojos y azules" que le llevó a erigirse con un papel de estabilidad en tiempos convulsos para la política.

5 Los efectos impredecibles de la fragmentación en la izquierda y cómo abrazará la abstención al Más País de Errejón

Las incógnitas que presenta la lista de Errejón convierten su efecto en impredecible "Las incógnitas que presenta la lista de Errejón convierten su efecto en impredecible"

Otro aliciente para la campaña de Pablo Casado se encuentra en que, a diferencia de lo sucedido en los comicios del 28-A, la derecha y la izquierda van a jugar en condiciones similares: bloques fragmentados en tres partidos (con la nueva apuesta de Errejón, Más País), aunque la izquierda cuenta, a priori, con el visto bueno de los nacionalistas (lo que fortalece su papel en el Congreso de los Diputados).

Esto, a priori, podría igualar la balanza, pero la apuesta de Íñigo Errejón cuenta con una serie de particularidades que no se encuentran en VOX. Primero, que la formación no tiene intenciones de presentarse en todas las provincias, sino que quiere hacerlo en aquellas donde la fragmentación de voto no afecta a la representación. Segundo, que su partido se está llevando, literalmente, a algunas de las candidaturas de Podemos en bloque: la última, en Murcia, cuyos dirigentes han dimitido para integrarse en las listas del exnúmero dos de la formación morada. Igual sucede con las confluencias de Compromís (Valencia) o En Marea (Galicia).

Falta comprobar si Iglesias elaborará una lista exprés en estos territorios, como ya hizo con Isa Serra en la Comunidad de Madrid (donde quedó al borde de la representación y fue barrida por Errejón). Pero, sin duda, la izquierda tiene una oportunidad de organizarse y evitar los efectos de la fragmentación o, por el contrario, suicidarse con batallas personales. Este punto de incertidumbre también puede suponer un aliciente para Pablo Casado.

6 La normalización de VOX en el tablero político

La normalización de VOX desactiva su 'efecto novedad' y resta miedo a votar a las derechas "La normalización de VOX desactiva su 'efecto novedad' y resta miedo a votar a las derechas"

La normalización de VOX en el tablero político es una buena noticia para Casado. Primero, porque se pierde el efecto novedad y el votante puede regresar al PP tras expresar su cabreo. Segundo, porque el partido de Abascal no consigue colocar en la conversación pública muchas de sus reivindicaciones, todo lo contrario a lo que sucede en Europa (España tiene una serie de particularidades en este sentido que bien darían para escribir varios artículos). Y tercero, porque muchos votantes pueden perder el miedo a votar por la derecha que ya se evidenció tras la foto de familia en Colón y cuyo efecto devastador ya explicamos en este artículo.

De hecho, la formación de Santiago Abascal baja levemente su representación en el Congreso de los Diputados, según las encuestas. Un voto que se va fundamentalmente al PP.

7 La reactivación del voto conservador y el abrazo a la fuerza más votada del centroderecha

El resultado del 28-A y la repetición electoral pueden reactivar fuertemente al votante conservador "El resultado del 28-A y la repetición electoral pueden reactivar fuertemente al votante conservador"

El contundente resultado del 28-A puede reactivar ahora, sin duda, al votante conservador. Así se evidenció durante las elecciones del 26-M en muchas comunidades y ayuntamientos como Madrid, donde la derecha subió proporcionalmente hasta el punto de conseguir un poder que daban por perdido.

El votante de derechas, a diferencia del progresista, es poco proclive a la abstención, pero aún lo será menos tras la repetición electoral. En este sentido, la estrategia del 'poli bueno, poli malo' con Cayetana Álvarez de Toledo puede ayudar mucho a despertar todos los flancos que el PP quiere reconquistar.

Con esa reactivación del voto conservador, parece evidente que muchos optarán por el partido más fuerte del bloque, como ya experimentó el PSOE de Pedro Sánchez en las pasadas elecciones.

¿Supondrá este 10 de noviembre el fracaso del marianismo de Pedro Sánchez? Lo cierto es que el líder socialista debería recordar que no se dirige al mismo votante que su predecesor...

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