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Condenada en Sevilla a nueve meses por asfixiar a su perra y tirarla al contenedor

Ha sido declarada culpable por maltrato animal después de asfixiar a su perra con una gasa y tirarla a un contenedor dentro de una bolsa de basura.

Condenada en Sevilla a nueve meses por asfixiar a su perra y tirarla al contenedor Condenada en Sevilla a nueve meses por asfixiar a su perra y tirarla al contenedor

Foto: Freepik

Un juzgado de Sevilla ha condenado a nueve meses de prisión a una mujer de 53 años por un delito de maltrato animal que, finalmente, terminó en su muerte. La culpable asfixió a su perra con una gasa y, después de meterla en una bolsa de basura, la arrojó a un contenedor. Los hechos sucedieron en el pueblo sevillano de Lora del Río, el 13 de octubre de 2015.

El animal era una perra de agua llamada Coco, de tan solo un año, según se explica en la sentencia. En palabras de la condenada, Coco se había convertido para ella en "una incómoda presencia". Por otra parte, tal y como explica una de sus amigas, días antes ya la había abandonado en la calle porque a su nueva pareja no le gustaba la perra.

La condenada asfixió a Coco, que era una perra de agua "La condenada asfixió a Coco, que era una perra de agua"

Fue poco después cuando decidió asfixiar al animal atándola con una gasa alrededor del cuello, hecho que la sentencia recoge incidiendo en la "crueldad" de la mujer con la perra, además de la "muerte innecesariamente lenta". Después de eso, fue hacia el contenedor con el animal en la bolsa, desviándose con el objetivo de que una de sus amigas, que trabajaba en un local cercano, no la viese.

Fue descubierta por sus propias amigas

A pesar de ello, la amiga de la condenada junto con otra persona la siguieron y vieron cómo tiraba la bolsa a un contenedor. Tras los antecedentes previos, ya que ya le habían recriminado el abandono que sucedió días antes, sus alertas se dispararon y fueron a comprobar qué había en la bolsa. Una vez abierta la bolsa, comprobaron que ahí estaba Coco. Las testigos reconocen que aún tenía el cuerpo "caliente" y con el chip identificativo.

La condenada negó los hechos en el juicio, alegando que no había matado a la perra, sino que se la había regalado a un vecino "por un virus canino que padecía". No hay constancia de ello, según confirmaba la jueza, por lo que la sentencia que ha dictado es firme: nueve meses de prisión y la prohibición de tener un animal durante cuatro años.

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