La maldición de los referéndums: ¿por qué son tan impredecibles?

La maldición de los referéndums: ¿por qué son tan impredecibles?

Después de un año de sorpresas en las consultas populares, parémonos a pensar en por qué las encuestas pocas veces aciertan en los resultados de un referéndum

Política Susana Fernández-Galiano Susana Fernández-Galiano 10 Noviembre 2016 16:46

El Brexit ha sido el acontecimiento de mayor calado decidido en un referéndum en el presente año, y no por su importancia (que la tiene, y mucha) sino porque a todo el mundo le pilló por sorpresa. Nadie se creía realmente que el Reino Unido fuera a salir de la Unión Europea de verdad y tampoco había razón para creerlo hasta los últimos momentos del recuento. Estas son las encuestas que se publicaron el mismo día del referéndum:

La opción de quedarse llevaba ventaja "La opción de quedarse llevaba ventaja"

Otro caso interesante es el de Colombia, en el que el gobierno puso a disposición popular la decisión de firmar un acuerdo de paz con las FARC. En este caso, las encuestas indicaban a que la mayoría de la población estaba de acuerdo con este pacto, pero el 'no' ganó por un 50,22% de los votos. La participación tan solo fue de un 37%.

También hay otros casos en los que sale el resultado previsto en las encuestas, pero la baja participación hace que se cuestione la posición real de toda la población. En Hungría, el pasado 2 de octubre se llamó a los ciudadanos a las urnas para que votaran a favor o en contra de las cuotas de refugiados impuestas por la UE. Con una agresiva campaña con fuertes tintes xenófobos, el gobierno húngaro esperaba que la población votara 'no' a las obligaciones que impone la Unión. Las encuestas apuntaban a que un 68% de los ciudadanos estaban de acuerdo con las propuestas del gobierno húngaro, incluso el 51% de los votantes de la oposición apoyaban estas medidas. Y esta gente es la que fue a votar: el rechazo a las propuestas europeas ganó con un 98,3% de los votos, pero este resultado tenía trampa: tan solo acudieron a votar algo más del 40% de los húngaros, por lo que la consulta se considera inválida. 

Algo parecido ha pasado en nuestro país: las encuestas afirmaban que la independencia de Cataluña era apoyada por la mayoría de la población y, en efecto, un 80,76% de los votantes en la consulta popular del 9N votaron 'sí' a la escisión con España. Sin embargo, tan solo participó un 38% del censo previsto.

¿Por qué pasa esto?

Los catalanes opinaron sobre el futuro de su Comunidad el 9 de noviembre de 2014 "Los catalanes opinaron sobre el futuro de su Comunidad el 9 de noviembre de 2014"

Estas consultas tienen un elemento común: la baja participación. En temas muy controvertidos que cambiarían el futuro o incluso la percepción de los valores de un país está demostrado que, desgraciadamente, muchas veces solo votan los que quieren que ese cambio se produzca. Cientos de personas salieron al día siguiente de que se produjera el 'Brexit' (pese a que es la consulta con la participación más alta) diciendo que no habían ido a votar porque no pensaban que fuera a salir ese resultado.

En Hungría, la participación fue tan baja que realmente el resultado no se considera válido. En Cataluña, la participación también fue demasiado baja, y además la consulta era no referendaria. 

En definitiva, mucha gente no se molesta en votar. Y tenemos que darnos cuenta de que nuestro voto sí sirve para algo, y aunque creamos que lo contrario a lo que pensamos no va a triunfar porque es demasiado radical o demasiado absurdo, hay que recordar que hay gran cantidad de población que no lo ve así, y ellos sí que irán a votar. Porque es la primera vez que se les pregunta por algo que de verdad les importa y sobre lo que normalmente no opinan abiertamente. 

Colombia votó 'no' al acuerdo con las FARC, contra todo pronóstico "Colombia votó 'no' al acuerdo con las FARC, contra todo pronóstico"

Hay otro tipo de gente que sí va a votar, pero que no se toman su propio voto en serio. Parece una forma de rebeldía, mezclada con el morbo de querer averiguar qué pasaría si gana la opción menos popular, la más polémica. Es lo que el documentalista Michael Moore predijo que pasaría con Trump y que resumió en que la gente vota lo contrario a lo más aceptado "solo porque pueden. Solo porque dará la vuelta a las encuestas y enfadará a papá y a mamá". A esta gente le da igual lo que salga, porque no se molesta en creer que les va a afectar directamente. En Colombia, algo parecido pasó con su referéndum: lo más interesante es ver dónde se voto sí y no. Y se ve que en las zonas más afectadas por el conflicto votaron 'sí' al acuerdo de paz. Da la sensación de que los menos afectados votaron un 'no' inconformista, pero desde la lejanía que aporta el que no creas que el resultado te va a afectar.

¿Y qué se puede hacer?

El primer paso, visto lo visto, es no fiarse de las encuestas. Hillary se equivocó en hacer caso a las encuestas que predecían que ganaría con un margen de hasta 10 puntos. Dejó de hacer campaña y se limitó a seguir dirigiéndose a sus ya convencidos votantes, olviándose de los indecisos. Las encuestas también hacen que la población se confíe: cientos de simpatizantes de Hillary, o del acuerdo de paz con las FARC, o del Bremain, se quedaron en casa y no votaron, pensando que todo estaba ya decidido.

Donald Trump, presidente electo de EEUU "Donald Trump, presidente electo de EEUU"

Esto nos lleva al segundo paso, igualmente importante: ir a votar. La base de la democracia participativa está en el voto, y no debemos tomárnoslo a la ligera ni pensar que no sirve para nada. Porque si no luego sale el rechazo a los refugiados en Hungría, el Brexit, y el 'no' al acuerdo de paz, para finalmente acabar con un señor como Donald Trump como el hombre más poderoso del planeta

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