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Refugiados: esta es nuestra responsabilidad en los conflictos que hacen peligrar sus vidas

Los refugiados huyen de guerras que interesan a algunas multinacionales cuyos productos usamos a diario: ¿tenemos derecho a negarles asilo?.

La llegada masiva de refugiados a las costas españolas ha despertado toda una oleada de racismo y xenofobia. La falsa idea en torno al 'daño' que producen en nuestros países es, básicamente, eso: falsa

Nadie quiere jugarse la vida, pasar hambre y sed o sufrir todo tipo de infecciones para llegar a un país en el que no se conoce a nadie. En el que no se habla en el mismo idioma. En el que has entrado de forma clandestina y hay un sistema que se encarga de dos cosas: o encerrarte entre cuatro paredes (un CIE) o en sentarte en un avión para que vuelvas a tu país. Un país en el que te pueden matar o puedes morir de hambre.

¿Cuál es el origen de todos aquellos conflictos? ¿Cómo estamos colaborando en la precarización de sus vidas? Quizás, con muchos gestos, contribuyes a que esas personas se vean obligadas a venir a tu país. Quizás, luego defiendes que sean devueltos a un lugar a donde se pueden jugar la vida. Quizás, jamás te plantearías la posibilidad de vivir en Siria, Afganistán o Somalia. Quizás, tú harías lo mismo que ellos. Quizás.

Si dudas de todo esto, te ofrecemos algunos argumentos para que comprendas cómo los países denominados del 'Primer Mundo' están colaborando de manera velada en los conflictos de los que estas personas huyen. Y, de paso, cómo algunos de tus gestos contribuyen a su precarización.

1 Debilitar y dividir a un país para facilitar su saqueo y expulsar a personas que evitan ese saqueo

Comenzaremos en República Democrática del Congo. La maldición de tener coltán bajo los pies de su población ha sido quizás la responsable de una guerra civil que desangra al país africano. Una nación que precisamente se encontraba viajando hacia la estabilidad antes de la popularización de los smartphones. 

El coltán es un mineral escaso y muy preciado. Se considera el 'nuevo oro negro', en referencia a su importante cotización. República Democrática del Congo cuenta con el 80% de las reservas mundiales, por lo que parece bastante obvio el interés por controlar el país al completo.

¿Por qué despierta la codicia de tantas empresas? En concreto, porque es fundamental para que su tablet y su teléfono funcione correctamente. Y no es nada barato: las organizaciones de Derechos Humanos estiman que cada kilo cuesta la vida de dos personas. No lo sabe, pero su dispositivo está cubierto por la macha de la sangre.

Aquí comienza a nacer su smartphone "Aquí comienza a nacer su smartphone"

¿Qué sucede allí? Básicamente, que algunas entidades se han dedicado a financiar milicias enemistadas entre sí. Milicias que necesitan el dinero de las entidades que hemos mencionado para financiar sus absurdas guerras. Gracias a ello, se imponen con puño de hierro en los territorios que controlan, violan indiscriminadamente a mujeres y niñas y lavan el moldeable cerebro de los pequeños para que no tengan reparos en matar al enemigo. Ahora, mire una fotografía de sus hijos y vuelva a rechazar la llegada de refugiados.

¿Y cuando se produjo todo esto? Hay dos etapas. La primera, tras la caída del presidente Laurent-Désire Kabila gracias a las tropas financiadas por Uganda y Ruanda. Este último país funciona en la actualidad como el principal blanqueador del dinero del coltán y cuenta con un entramado para desvincular su origen a través de cientos de intermediarios.

El país logró la paz el 30 de julio de 2006 y todo parecía regresar a su sitio. Falso. Las primeras elecciones libres consiguieron que Kabila consiguiese un 45% de los votos y su oponente solo un 20%. El resultado estaba claro y fueron unos comicios limpios. ¿Qué pasó? Que varias milicias no aceptaron el resultado y volvieron a sublevarse, entre otros lugares, en aquellos territorios que mantienen reservas de coltán, en los que se enriquecen y en los que someten a la población a todo tipo de torturas.

2 Arrasar un país para cobrar venganzas políticas y expulsar a personas que huyen de esas venganzas políticas

Bienvenidos a Afganistán. Antes de hacer ningún comentario y para evitar la sombra de las teorías conspirativas, pueden comprobar qué confiesa Hillary Clinton. Algo que, por otro lado, es vox pópuli:

Sigamos. El país asiático ya había mostrado simpatías con la URSS durante el Gobierno de Mohammed Najibulá, en aquella época en la que las mujeres afganas vestían minifalda, lucían cardados y su país era uno de los destinos hippies favoritos.

Estados Unidos se encontraba en plena crisis existencial tras la histórica derrota de Vietnam, aquella que se había producido en plena Guerra Fría contra su principal rival, la URSS. Pakistán, mientras tanto, buscaba un país fronterizo más o menos controlable, afín a sus preceptos del islam y de carácter sunní.

En 1992, los grupos talibanes se sublevan con un armamento insólito para, seamos francos, 'cuatro campesinos'. Vuelvan a revisar el vídeo que inicia este punto.

Desde entonces, Afganistán se convirtió en un campo de entrenamiento de terroristas, un Estado sin libertades y una victoria para Estados Unidos. Cuando el Califato no fue de su interés, básicamente, invadieron el país.

Universidad de Kabul en 1960 "Universidad de Kabul en 1960"

¿Cuál fue el problema? Primero, que las áreas tribales perfectamente armadas (y financiadas por alguna monarquía del Golfo) consiguieron controlar las denominadas áreas tribales, un territorio situado en un área montañosa que ocupa parte de Afganistán y Pakistán. Desde allí, se consigue mantener parte del poder del país y ordenar a sus sublevados sus actuaciones. Son grupos que fueron fundamentales para crear Al Qaeda.

El país es un caos, con milicias enfrentadas entre sí y una población altamente radicalizada. La violencia y el sectarismo ocupan la calle y, tan solo quizás, produzca el deseo de que parte de la población pueda huir de la barbarie.

3 Comprar petróleo a un país que financia guerras ideológicas en países que no han rentabilizado su petróleo

Irán y Arabia Saudí viven una Guerra Fría similar a la que protagonizó el mundo occidental durante la década de los 90. El conflicto se produce sin agresiones mutuas, pero con combates que sí se libran en terceros países. Así, ambas naciones no sufren los efectos devastadores de estos casos y consiguen aumentar influencia en otros territorios.

Arabia Saudí es uno de los países con mayores reservas de petróleo y vende en especial a Estados Unidos. Irán se situa en la órbita de Moscú y cuenta con reservas limitadas de petróleo. Irán es chií y Arabia es sunni. El petróleo es fundamental para que pueda conducir o encender la luz de su casa.

Varios países extranjeros han sido acusados de financiar a diversas milicias "Varios países extranjeros han sido acusados de financiar a diversas milicias"

Ahora, bajamos en el Golfo Pérsico hasta Yemen. Tiene una reserva de petróleo muy interesante. A diferencia de los países de su entorno como Omán o Emiratos Árabes, no ha sabido rentabilizarlo. Yemen vive una guerra civil desde que se produjo un golpe de Estado en 2014.

El conflicto y la crisis humanitaria que vive el país ha dejado 3.894 muertos y 19.500 heridos, según la ONU. Las acusaciones contra Eritrea por filtrar material y dinero iraní a los hutíes, con la misma religión que Irán, ha sido constante. Las acusaciones contra Estados Unidos y Arabia Saudí por apoyar al Gobierno afín a Arabia Saudí han sido constantes. Arabia Saudí vende petróleo a Occidente y lucha contra Irán por controlar Oriente Próximo.

4 Aliarse con un país que financia el terrorismo y culpar de 'terroristas' a los que huyen de esas guerras

Antonio Pampliega, José M. López y Ángel Sastre fueron secuestrados por el Daesh en 2016. Son periodistas del diario El Mundo y vivieron las represalias en la época en la que el autodenominado Califato se extendía por amplios territorios de Siria e Irak.

Según relataron tras su llegada a España, los terroristas les proporcionaron alimento y varios ejemplares del Corán, con el fin de instruirles en su fe religiosa. Los libros que recibieron contenían el siguiente lema: "Impreso en Arabia Saudí". El Daesh mata a población kurda afín a Irán y lucha contra el alawita Bashar Al Assad, un dictador de la órbita de Irán.

Los territorios que ocupaba entonces el Califato albergaban varios pozos de petróleo destacados. Eran la principal fuente de financiación del grupo. Varios medios han señalado repetidamente el tráfico de este material tan preciado, aunque la pista se pierde: nadie conoce a los compradores. Pero venden, repetimos, productos que le permiten conducir su coche o encender la luz de su casa. Quizás, sigue la misma ruta que el coltán, con una serie de intermediarios que permiten perder la pista. 

Nadie sabe quién compró petróleo al Daesh "Nadie sabe quién compró petróleo al Daesh"

Por otro lado, los Gobiernos del sátrapa sirio Bahsar Al Assad y del demócrata iraquí Fuad Masum son afines a Irán. El desestabilizado Irak había dejado atrás los gobiernos de corte sunní, para abrazar a un presidente próximo a Irán. Gracias a ello, el país persa se garantizó una ruta directa hacia el Mediterráneo. Ese mar que ahora usan ahora los refugiados para huir de la barbarie y donde Irán mantiene una base militar a la que siempre tuvo dificultades para acceder.

Bashar al Assad se mantiene gracias al apoyo de Rusia. Uno de sus territorios controlados, Lattakia, le permite contar con su única base militar en el Mediterráneo. Estados Unidos y Rusia mantienen un conflicto velado, materializado en campañas de desestabilización a través de las redes sociales.

5 Vestir ropa producida en condiciones infrahumanas y expulsar a gente que huye de esas condiciones infrahumanas

La fábrica textil Rana Plaza en Dacca, la capital de Banglaseh, dejó más de 1.000 muertos tras no contar con ninguna revisión previa sobre su estado "La fábrica textil Rana Plaza en Dacca, la capital de Banglaseh, dejó más de 1.000 muertos tras no contar con ninguna revisión previa sobre su estado"

'Made in Bangladesh'. Es uno de los lemas más extendidos en la ropa que compramos en cadenas tan célebres como H&M o Zara. Los empleados de los talleres donde se fabrica esta ropa cobran sueldos anuales de una media de 54 euros.

El trabajo infantil, las jornadas maratonianas de lunes a domingo, sin ningún día libre, están a la orden del día. La falta de seguridad llevó, entre otros, al derrumbe del edificio Rana Plaza en Dacca, la capital, que se cobró la vida de 1.100 personas. Nadie se molestó jamás en hacer una revisión.

El trabajo infantil y las acusaciones de abusos sexuales y de todo tipo son constantes y se extienden a otros países productores como La India. En la actualidad nadie necesita arreglar su ropa en el caso de que termine estropeada: podemos comprar camisetas a dos euros y abrigos a 20. Los ciudadanos de Bangladesh han formado una de las comunidades de expatriados más importantes en ciudades como Madrid o Barcelona.

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