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Así es la genofobia: miedo a la penetración

¿Llega el momento del encuentro sexual y te entra un miedo atroz? Puede que lo que te pase es que tienes genofobia o miedo al coito.

Así es la genofobia: miedo a la penetración

La fobia al sexo en general se conoce como erotofobia, un trastorno complejo con una gran variedad de síntomas. Se usa este término cuando la persona experimenta una ansiedad extrema y limitante ante el momento de desnudarse y mantener relaciones sexuales con otro individuo. Hay muchas variedades de fobia al acto sexual, una de ellas es la genofobia, el miedo a la penetración, temor que en caso de tener pareja puede acarrear muchos problemas.

Es considerado una fobia porque incluso solo con pensar en un encuentro con penetración ya ocasiona un miedo irracional. Este temor hace que el placer quede en un segundo plano. La mujer o el hombre se puede preocupar más por no sentir dolor que por sentir placer y esto puede tensar el ambiente. Además, puede concluir en que no solo afecte en las relaciones con otras personas, sino también con las de una misma o uno mismo.

¿Qué causa la fobia?

A pesar de lo que se difunde en películas y series, el origen de la genofobia no tiene por qué ser traumático. Con mucha frecuencia el temor sucede en relaciones consentidas entre dos o más personas. Podemos tener una vida sexual satisfactoria pero que irracionalmente aparezca el miedo al coito. Si en el momento de realizar la práctica sexual la mujer o el hombre no se sienten libres, cómodos o satisfechos, es probable que se quede grabado en su memoria y que nos cueste volver a intentarlo.

La realidad es que las causas de este temor no son claras, en la mayoría de las ocasiones dependerá de las experiencias vividas. "Nos han explicado, desde siempre, que la primera vez duele y, además, cualquier cosa relacionada con nuestra sexualidad va con dolor incorporado. Por lo tanto, tenemos el dolor asumido en nuestra sexualidad", cuenta la psicóloga, sexóloga y terapeuta de pareja Elena Crespi.

Las relaciones desiguales entre mujeres y hombres en la esfera afectiva y relacional también las colocan en una situación de vulnerabilidad y relaciones sin consentimiento real.

¿Se puede tratar?

La fobia a la penetración se puede trabajar. El primer paso es aceptar que se tiene este problema y hablar con la pareja sobre ello. Si la cosa se alarga en el tiempo, entonces lo mejor será acudir a la ayuda de un profesional.

La solución reside en la psicoterapia cognitivo conductual y terapia de pareja (sexología). "Para ser genofobia el malestar debe ser, no solo físico (sensación de dolor en genitales) sino, también, emocional y psicológico. Se trata de un trastorno de ansiedad, de una fobia específica al coito (penetración vaginal) en sí mismo. Es una de las fobias sexuales que existen", señala Irene Aterido, sexóloga y experta en ciclo menstrual de Intimina.

Es importante destacar que la genofobia no es el miedo al sexo en general, por lo que para los besos, los abrazos, las caricias y otras formas de cariño o placer no se siente temor. El horror comienza cuando se es consciente de que va a suceder la penetración vaginal.

La ayuda psicológica es clave

El autoconocimiento es clave para superar este problema. En el caso de que sea la pareja la que esté sufriendo este problema, lo básico es apoyarla y hablarlo con normalidad. Si entre la pareja no se soluciona, es cuando se debe acudir a un profesional.

La vida sexual es una parte muy importante que repercute en la salud física y mental, además de una dimensión añadida de la vida en pareja. Por eso, al igual que sucede con otros trastornos, es muy importante saber cuándo acudir a un especialista.

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