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Un famoso culturista se casa con una muñeca sexual de silicona: "Tiene una personalidad ardiente"

Yuri Tolochko y su novia Margo, una muñeca destinada a fines sexuales se han casado en una boda que no deja a nadie indiferente... menos a la muñeca.

Un famoso culturista se casa con una muñeca sexual de silicona: "Tiene una personalidad ardiente"

Yuri Tolochko, un popular culturista y actor kazajo, finalmente ha oficializado su boda con el amor de su vida: una muñeca de silicona destinada a fines sexuales a la que llama Margo y con la que se comprometió en el año 2019.

Yuri asegura que llegó a someter a alguna que otra operación quirúrgica a su muñeca sexual para "aumentar su belleza" y se siente completamente embelesado tras ocho meses de relación, aunque no detalla cómo son las conversaciones entre ambos.

La pareja, en un momento de intimidad difundido en redes "La pareja, en un momento de intimidad difundido en redes"

El culturista y la muñeca tuvieron que retrasar la boda con motivo de la pandemia, pero ambos han vivido su relación con mucha mayor tranquilidad que el resto de parejas. Yuri, al menos, no tiene miedo de contagiarla y ella se libra de las mascarillas y las restricciones, puesto que no puede ser nunca portadora del coronavirus: es una muñeca de silicona hiperrrealista.

Yuri le ha puesto un anillo de silicona a su novia de silicona: "Ella tiene una personalidad ardiente"

La boda, que se ha celebrado bajo una ceremonia que cumple todos los ritos tradicionales, ha terminado con Yuri colocándole a Margo, la novia, un anillo realizado con el mismo material del que ella está fabricada: silicona.

Yuri, junto a la muñeca "Yuri, junto a la muñeca"

En declaraciones a los invitados, Yuri Tolochko ha asegurado que su amada Margo "tiene una personalidad ardiente, pero hay un alma tierna en su interior". Sin duda, se ha mostrado completamente enamorado por su muñeca de silicona sexual en el día de su enlace.

Para no romper con la tradición, Yuri Tolochko y Margo protagonizaron el baile nupcial. Nuevamente, no hubo problemas con las restricciones, puesto que a efectos prácticos es como si él bailase solo. Eso sí, en la pareja, él siempre tenía que llevar el ritmo.

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