Todo lo que se sabe de Alfa Centauri

Todo lo que se sabe de Alfa Centauri

Encontrar vida en otras galaxias parece que sigue siendo nuestra asignatura pendiente. Pero como a cabezotas no hay quien nos gane, la vamos a encontrar, han debido pensar Stephen Hawking y Mark Zuckerberg.

Ciencia Ana Roca Montesa Ana Roca Montesa 14 Abril 2016 09:27

Puede que muchos, así a priori, no sepan nada de Alfa Centauri, esa combinación de palabras que más bien parece una mezcla de mitología griega con esos símbolos trigonométricos que tantos disgustos nos han dado. Y aunque es un buen intento -aunque algo fallido- de hacerse el resabido para intentar alardear de conocimientos, lo mejor será que te pongas un poco al día sobre lo que significa realmente Alfa Centauri si quieres estar en la órbita, porque no se está hablando de otra cosa. Qué, ¿no te habías enterado? ¿Acaso eres de otro planeta?

1 Vecinos interestelares

De otro planeta son los supuestos personajillos que las altas esferas científicas quieren localizar a toda costa en algún punto del universo. Para ellos debe de ser como buscar la pareja de tu calcetín preferido; tienes la certeza de que existe y está ahí, esperándote, pero tu habitación-galaxia tiene demasiados rinconcejos oscuros y desolados donde buscar.

Alfa Centauri B junto a su planeta Alfa Centauri Bb. De fondo, el Sol "Alfa Centauri B junto a su planeta Alfa Centauri Bb. De fondo, el Sol"

Pero, ojo, por algún sitio hay que empezar la apasionante búsqueda, ya que la de reconciliarnos con nuestro calcetín extraviado -o encontrar vida en otro planeta- es una misión que bien merece la pena. Y qué mejor lugar para buscar vida -lo de que sea inteligente o no, para el próximo episodio- que en un entorno similar al nuestro. ¿Deshumanizado, violento, hostil y asalvajado? Bueno, no son las condiciones idóneas para que surja la vida, pero sí, digamos que sí. Un planeta rocoso, lo suficiente próximo a una estrella como para recibir la luz y el calor, pero no tan cerca como para quemarse el culito. Y resulta que -según dicen los entendidos- ese lugar existe. Y se llama (venga, seguro que ya lo has adivinado) Alfa Centauri.

Eh, pero cuidado. Alfa Centauri no es el hermano gemelo -y algo descarriado- de nuestra pobre y maltratada Tierra. Alfa Centauri es un sistema estelar a 4,37 años luz de nosotros, formado por tres estrellas que mantienen sus órbitas con el mismo paralaje por efecto de la gravedad, ya que la distancia entre ellas es de 'solo' de 11,2 unidades astronómicas (unos 1.670 millones de kilómetros).

2 ¿Alfa Centauri es la copia de La Tierra?

Entonces a ver, aclarémonos. ¿Qué es exactamente Alfa Centauri y sobre todo, por qué nos interesa? Pues bien, Alfa Centauri es como una familia de estrellitas muy bien avenidas, donde la más gordita y amarilla (llamada Alfa Centauri A) hace las funciones de Sol; un poquito más luminosa, grande y viejita que el centro neurálgico de este nuestro sistema, pero que a efectos prácticos podría servir como fuente de la vida. En segunda posición tenemos a Alfa Centauri B (desde luego el que puso los nombres era un dechado de originalidad, y encima estaba inspirado), que es una estrella similar a la primera en cuanto a edad, pero que recibe la calificación de enana naranja. Nosotros tenemos ovejas negras en las familias y, ellas, enanas naranjas, es lo que hay. Y por último, pero no por ello menos importante, tenemos a la tercera estrella que cierra este conjunto estelar que está hoy en boca de todo el mundo. Próxima Centauri (por favor, aplauso definitivo y ovación para el nombrador de estrellas) es una enana roja, que muy poco tiene que ver con las valerosas características de nuestro Sol, pero que es la más próxima (ja, ja) a nuestro sistema solar.

Lo que se sabe de Alfa Centauri

La buena noticia es que en este sistemita 'multiestrella'hay planetas que podrían albergar vida. Y si albergan otras vidas, igual también pueden albergar la nuestra cuando nos hayamos cargado definitivamente el planeta. Pero, ¿cómo averiguarlo?, os estaréis preguntando. Pues, obviamente, lanzando una nave espacial nanotecnológica impulsada desde La Tierra con rayos láseres. ¿Podría haber algo más simple?

3 Hawking capitaneando la expedición micronavebusca alunizaje

Pues seguramente sea eso lo que haya pensado el bueno de Stephen Hawking durante todo el proceso de desarrollo del proyecto. Proyecto que, dicho sea de paso, cuenta con un presupuesto de 100 millones de dólares. Casi nada. Pero claro, si los otros altos cargos de este experimento son el muchimillonario filántropo ruso Yuri Milner y SobranLasPresentaciones Zuckerberg, parece que el dinero pasa a ser una minucia.

El dinero no es problema para Hawking y Zuckerberg

El caso es que, con la tecnología que tenemos actualmente, nos costaría 30.000 años llegar a la susodicha Alfa Centauri, pero con las ideas de uno de los mayores genios que nos ha dado el planeta, esto podría reducirse a un período tan insignificante como el que suponen 20 años. El plan es desarrollar una nave espacial de tamaño -muy- reducido (tarjeta de teléfono móvil), pero con todos los equipamientos necesarios para poder registrar la existencia de vida extraterrestre-en caso de que la haya- y con un completo sistema de comunicaciones, para que aquí -vía NASA- nos enteremos rapidito.

Solo hace falta una propulsión terrestre de 100 gigavatios, que aplicados sobre una navecita tan pequeña supondrían un impulso teórico de lanzamiento de 100 millones de millas por hora, para hacer realidad el conocido como Starshot (Disparo Estelar).

Y es que a lo que el resto de los mortales puede parecernos un ambicioso proyecto de ciencia-ficción, puede llegar a convertirse en el próximo gran paso de de la humanidad.

Por primera vez podemos hacer algo más que ver las estrellas. Podemos alcanzarlas

Estas han sido las palabras de Milner, que sin embargo no llegan a expresar la inmensidad de la aventura que tienen entre manos.

Así que sí, mientras nosotros, genios adormecidos entre la incomprensión del mundo que nos rodea, continuamos al acecho y con el modo en busca y captura encendido, por si pilláramos al rebelde calcetín escapista en un renuncio, hay otros que se dedican a ampliar las fronteras del universo, cruzando la línea de lo posible, llegando a límites que incluso se escapan a la imaginación.

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