El Deutsche Bank preocupa a los Gobiernos. ¿Se puede producir otra crisis financiera?

El Deutsche Bank preocupa a los Gobiernos. ¿Se puede producir otra crisis financiera?

El pasado mes de septiembre se conocía que Estados Unidos podría una multa al Deutsche Bank a la que no podría hacer frente. A pesar de que la cifra final de la sanción ha sido mucho menor, el susto de que este banco se convierta en el nuevo Lehman Brothers no ha pasado. ¿Podría producirse una nueva crisis económica?

Economía Lola L. Muñoz Lola L. Muñoz 02 Noviembre 2016 09:27

El 15 de septiembre de 2008 Lehman Brothers anunciaba que entraba en quiebra, después de haber perdido el 75% de su valor en bolsa y de declarar pérdidas millonarias a raíz de los créditos subprime. Con la caída de este banco se inaugura la mayor crisis financiera de la historia, en la que todavía estamos sumergidos.

Durante el pasado mes de septiembre se temió que este episodio de la historia económica se volviese a repetir, en este caso con una entidad europea, el Deutsche Bank. Debido a una sanción multimillonaria impuesta por Estados Unidos, se abrió la posibilidad de que este banco cayese y se formase un efecto en cadena con el resto de entidades europeas. Lo que traería consigo una nueva crisis financiera.

Una multa millonaria

Sede del Deutsche Bank "Sede del Deutsche Bank"

El pasado mes de septiembre se filtró la noticia de que el Departamento de Justicia de Estados Unidos podría sancionar al Deutsche Bank: a causa de la venta de hipotecas basura el banco tendría que afrontar una multa de 14.000 millones de dólares, más de 12.500 millones de euros.

Esta declaración trajo consigo un gran desplome de más del 7,5% en bolsa, cotizando la acción a un mínimo histórico. Y es que si bien el banco alemán se había provisionado de un fondo para financiar las batallas legales que iba a tener que afrontar, lo cierto es que una multa de esas características iba mucho más allá de lo que se había previsto, unos 5.500 millones.

Así, según un informe de bolsa publicado por Bankinter, una multa de 12.500 millones de euros supondría el equivalente al 42% de los ingresos de la entidad, el 18,5% de sus recursos propios y un 70% de su capitalización bursátil.

Tras esta noticia, que significaba que uno de los mayores bancos de Europa podría seguir los pasos de Lehman Brothers, el Gobierno alemán se apresuró en desmentir que fuesen a rescatar a este gigantesco banco. Y es que por un lado, Merkel se enfrenta a una reelección para el año próximo, y un nuevo rescate bancario en un país que ya aprobó uno por valor de 500.000 millones de euros podría afectar muy negativamente a esta reelección.

Por otro lado, tal y como informa El Diario, el director de supervisión del Bundesbank, Andreas Dombret advirtió a la canciller que es necesario poner fin al rescate bancario, comparando a estas gigantescas entidades con dinosaurios incapaces de adaptarse al nuevo entorno financiero.

El banco, por su parte, también negó continuamente un posible rescate y comenzó una venta de activos para obtener capital con el que pagar esa posible multa.

A finales de septiembre, sin embargo, el Deutsche Bank llegó a un acuerdo con el Departamento de Justicia de Estados Unidos, y la multa quedó en "únicamente" 5.400 millones de euros, cifra que ya entraba dentro de las previsiones de la entidad.

El origen de la multa: los activos tóxicos

El Gobierno alemán ha avisado de que no rescatará a la entidad alemana "El Gobierno alemán ha avisado de que no rescatará a la entidad alemana"

El origen de esta multa tiene lugar en las hipotecas subprime, que se vendieron por todo el mundo, y que resultaron ser una estafa.

En el caso de la entidad alemana, esta estafa se forjó con los MBS (mortgage-backed security, por sus siglas en inglés), un tipo de valor respaldado por activos. Es decir, un bono o un pagaré que está asegurado con un activo financiero conformado por cuentas pendientes de cobro. En este caso, por una hipoteca.

Básicamente, la idea era que una entidad vendiese bonos o titulizaciones de créditos respaldadas por un conjunto de estas hipotecas. Las agencias de calificación, a su vez, habían dado el visto bueno a estos productos, que tenían notas de triple A, la máxima otorgada.

Sin embargo, las hipotecas que el banco había concedido no eran seguras. Es decir, no presentaban los suficientes avales como para asegurar que la persona que había pedido esa hipoteca podría seguir pagándola. A su vez, los bancos estaban muy endeudados para poder seguir concediendo hipotecas, pero las seguían concediendo porque luego podrían vender otra hipoteca al colocar el inmueble que se hubiese quedado vacío.

Más tarde, esas hipotecas se vendían respaldando cualquier otro activo y las agencias de calificación le otorgaban la triple A.

Cuando todo este sistema se vino abajo, se descubrió que las entidades, entre ellas el Deutsche Bank, habían estado vendiendo estos activos financieros tóxicos conociendo su toxicidad. Y es por esto por lo que se está enfrentando a la mencionada multa.

Un banco demasiado grande para dejarlo caer

Manifestantes protestan por el rescate bancario español "Manifestantes protestan por el rescate bancario español"

Una vez que se conoció que la multa impuesta al Deutsche Bank no superaría el dinero que tenían previsto para batallas legales, la cotización del banco alemán se disparó, para estabilizarse un poco tiempo después. La entidad, sin embargo, continúa necesitando una recapitalización, más dinero con el que poder hacer frente a posibles sanciones derivadas de estas hipotecas. De hecho, una de las primeras medidas que el banco anunció para reducir costes fue el despido de 4.000 personas, a las que más tarde se añadirían otras 5.000 más; es decir, un quinto de la plantilla global.

Sin embargo, y a pesar de la negativa del Gobierno alemán al rescate de este banco, los expertos coinciden en que el Deutsche Bank es una entidad demasiado grande como para dejarla caer. Ella sola tiene 60.000 millones de dólares en derivados financieros; es decir, en productos financieros que a su vez se basan en el precio de otro activo financiero. Así, si este banco cae, se produce una reacción en cadena.

Y es que a pesar de que este banco es mucho más pequeño que las mayores entidades de Wall Street, tiene grandes vínculos comerciales con instituciones financieras de todo el mundo. Ya lo advirtió el FMI en junio, el Deutsche Bank es "el mayor contribuyente neto a los riesgos sistémicos".

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