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¿Debe dimitir Pablo Casado?

Los resultados electorales han provocado un seísmo de enorme magnitud en el número 13 de la calle Génova.

¿Debe dimitir Pablo Casado?

El Partido Popular ha cosechado el peor resultado desde su refundación cayendo a 66 escaños tras las elecciones generales del 28 de abril. el otrora buque insignia de la derecha española ha hecho aguas, ha pasado de ser uno de los principales actores del bipartidismo a desinflarse cuando ya hablamos de multipartidismo. El nuevo líder popular, Pablo Casado, ha sido incapaz de mantener la marca de su antecesor, Mariano Rajoy, el cual también se midió las fuerzas con Ciudadanos y VOX en las elecciones de 2016, hecho que no impidió que ganara las elecciones con claridad, aglutinando la mayor parte del voto del centro-derecha español.

Casado llegó a la presidencia del Partido Popular de forma legítima pero poco decorosa, pues pactó con todos sus rivales derrotados por el voto de la militancia (María Dolores de Cospedal, José Manuel García Margallo, José Ramón García Hernández y Elio Cabanes), para desbancar a la preferida por estos, Soraya Sáenz de Santamaría, y consiguió la victoria en segunda vuelta gracias al servil voto de los compromisarios, todos ellos cargos populares dispuestos a obedecer a sus mandatarios y a desoír a la militancia.

En su discurso prometió la vuelta a los principios y valores de siempre, presumió de ser pupilo de José María Aznar, situó a VOX como compañero de viaje, hizo virar el partido hacia la derecha y se olvidó del centro-derecha; todo esto sumado a la mano de hierro con la que conformó la estructura orgánica y, poco después, realizó las listas electorales, haciendo desaparecer a cualquier persona que no se hiciese llamar casadista.

Pablo Casado, Mariano Rajoy y Soraya Sáenz de Santamaría "Pablo Casado, Mariano Rajoy y Soraya Sáenz de Santamaría"

Sus subalternos, Teodoro García Egea y Javier Maroto, fueron los encargados de aplicar esta nueva línea política, haciendo bueno a aquel Alfonso Guerra que dijo "el que se mueva no sale en la foto". Era, decían, la nueva era del PP, con un líder joven, formado, carismático e imbatible, pues había crecido políticamente a la sombra de líderes y lideresas de mucho peso, pero se olvidaban de decir que también eran de otros tiempos.

El líder popular desenfundó los argumentos más conservadores, tocó temas tabúes tales como el aborto o la ley de violencia de género -haciendo la campaña a VOX- y se apropió de la bandera de España, en suma, se vendió como un "valor seguro". Estas no eran unas elecciones cualquiera, sino que se jugaba su credibilidad, tirón y liderazgo político, pero nada de eso funcionó.

Pablo Casado, pupilo de José María Aznar "Pablo Casado, pupilo de José María Aznar"

Realizó una campaña incendiaria en los mítines e inane en los debates contra sus contrincantes, fue incapaz de articular una propuesta de futuro para el país, se sumó a la moda de los fichajes estrellas y, al final, terminó estrellado. Pablo Casado, el pupilo de Aznar y Aguirre, el líder que renegaba de su antecesor, Mariano Rajoy, pero vendía su gestión económica, el más preparado -amén de las alargadas sombras sobre sus estudios-, el más capaz, no fue más que el candidato que llevó al Partido Popular a su suelo histórico -desde su refundación-. Recordemos que por menos, obteniendo 107 escaños -41 más que en la actualidad-, su mentor y referente, José María Aznar, presentó su dimisión, a la cual Manuel Fraga contestó con la mítica frase de "ni tutelas ni tutías". Ni Mariano Rajoy en 2004, tras los desgraciados atentados del 11-M, consiguió peor resultado, pues obtuvo 148 escaños.

Un líder sin liderazgo

¿Tendría que dimitir Pablo Casado? Sí. Su situación es insostenible, no puede liderar un partido que aspira a ser hegemónico en el centro derecha una persona que no ha tenido empacho en decir que VOX no era de extrema derecha, y que ofrecería asientos en el Consejo de Ministros a sus líderes, para ahora, tras el estrepitoso fracaso electoral, tacharlo de "derecha radical" o "extrema derecha". Ya, por mucho que acuse a Abascal de haber vivido de "chiringuitos", nadie se cree que él pueda ser el nuevo azote contra VOX.

Pablo Casado, junto a Albert Rivera y Santiago Abascal en la manifestación de Colón contra el gobierno de Pedro Sánchez "Pablo Casado, junto a Albert Rivera y Santiago Abascal en la manifestación de Colón contra el gobierno de Pedro Sánchez"

Casado es un líder sin liderazgo, un político sin experiencia laboral -fuera de la política- conocida y un gestor que nunca gestionó nada. Es un bluf que no se sostiene ante la compleja realidad electoral que presenta España. El Partido Popular ha empezado a desintegrarse, no por culpa del legado de Rajoy, pues mientras este lideró el partido VOX no obtuvo escaños, Ciudadanos ni se acercó y obtuvo la mayoría absoluta más abultada de la historia del PP, sino por la incapacidad de Casado para aunar sensibilidades, integrar a personas que compitieron contra él en las primarias, liderar un proyecto centrista y sentir el clamor de un país que necesita moderación y no radicalidad.

La UCD gobernó, esperanzó, tocó el cielo y, años después, desapareció; no es esta una situación extraña ni imposible para un Partido Popular que tiene competencia por su derecha y centro derecha. ¿Es tarde? No, pero tampoco hay mucho tiempo. Casado no dimitirá, lo sabemos todos, al menos por ahora, sin descartar que, ante su más que previsible incapacidad para mostrar con credibilidad un proyecto moderado, lo haga -forzado- en unos meses, tras los comicios europeos, autonómicos y locales. El Partido Popular solo podrá ser una opción de futuro si acomete otra refundación, nombra nuevo líder y presenta un ideario moderado, centrista y liberal, de no ser así, su futuro se presume tan corto como el liderazgo de Casado.

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