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Cuatro años en un centro para el menor que apedreó a un hombre homosexual en Sitges

Al ser menor no puede ir a la cárcel, pero sí puede ingresar en un centro de menores.

En octubre del año pasado tuvo lugar en Barcelona una agresión homófoba en la que la víctima casi pierde la vida. En la estación de tren de Sitges, un chico de diecisiete años apedreó a un joven homosexual. La cosa no quedó solo ahí, y es que a causa de la piedra que le lanzó, el joven cayó a las vías. Fue gracias a unos testigos que logró ser salvado apenas un minuto antes de que pasara un tren. Es por eso que el menor ha sido condenado por un delito de tentativa de homicidio. Porque no solo pretendía herirle, sino que estuvo a punto de acabar con su vida. 

La sentencia ya ha salido. Al tener el agresor tan solo diecisiete años ha sido tratado como menor de edad por el juzgado de menores número 2 de Barcelona, siendo condenado a cuatro años de internamiento en un centro de menores. Además, deberá indemnizar al agredido con 10.537 euros, que servirán para paliar las posibles consecuencias del ataque que realizó. Cuando abandone el centro de menores, dentro de cuatro años, deberá someterse a otros tres años de libertad vigilada.

La agresión tiene el agravante de la homofobia "La agresión tiene el agravante de la homofobia"

El juzgado no ha tenido ninguna duda, señalando que el delito era una tentativa de homicidio, teniendo además el agravante de que actuó así por la orientación sexual de la víctima. No contento con esto, también le robó sus propiedades, con lo cual a lo que hemos señalado anteriormente hay que sumarle el robo con violencia. Si el acusado hubiera sido mayor de edad, seguramente la pena hubiera sido mucho más alta; aún así, estamos ante una pena ejemplar que cualquier debería tener en cuenta antes de plantearse siquiera cometer un acto homófobo. 

No fue el único que atacó al joven, sino que acudió al lugar con tres amigos. Uno de ellos, mayor de edad, cometió la agresión con él. La sentencia cuenta que el menor, procedente de Vilanova i la Geltrú, fue con tres amigos suyos a un bar de ambiente famoso en Sitges cerca de las doce de la madruga del seis de octubre del año pasado. El ir a ese bar fue únicamente con la intención de atacar a aquellas personas por su identidad sexual. A las afueras del establecimiento comenzaron a atemorizar a uno de los clientes, que se asustó y decidió entrar en el local para salvaguardarse. Lo que él no sabía es que su pesadilla aún no había acabado.

La agresión fue premeditada

La agresión había sido premeditada; no habían elegido una víctima, pero sí que tenían bastante claro que ese día iban a hacer algo por el estilo. Fue por eso que decidieron ir a un bar de ambiente homosexual en Sitges, y comenzaron a increpar a la gente que se encontraba fuera. Como ya hemos mencionado, un cliente se asustó y decidió entrar dentro. Mas a las cuatro de la mañana, cuando decidió abandonar el bar y volver a su casa tranquilamente, se encontró con que el menor que le había acosado antes, acompañado de tres amigos, continuaban en el paseo marítimo de Sitges. Pese a que creyó que había conseguido evitarlos, los jóvenes le siguieron hasta la estación de tren.

El joven llegó a la estación, se sentó tranquilamente en un banco a las cinco y cuarto de la mañana, y justo en ese momento comenzó todo. El menor, acompañado de uno de sus amigos, se sentó junto al chico y le dijo "te vamos a asaltar". Añadió, además: "Dame la bolsa, o te vamos a tirar piedras, maricón". Sin dar pie a que el otro reaccionara, el menor saltó a la vía del tren y comenzó a coger piedras de tamaño considerable, arrojándolas contra el chico. Con una de ellas consiguió golpearle la cabeza, haciéndole caer al suelo.

Una vez en el suelo, ambos comenzaron a decirle que le iban a tirar piedras, repitiendo "maricón" una y otra vez. No solo se contentaron con arrojarle piedras, sino que comenzaron a darle patadas por todo el cuerpo; viendo que no podía defenderse, le robaron el móvil, su cartera (con sesenta euros) y tarjetas de transporte público. A las cinco y veinticinco, el joven, herido y aturdido, cayó a las vías del tren, y fue justo en ese momento cuando tanto el menor como el mayor de edad huyeron. Según el juez, mostraron un "absoluto desprecio por la vida" de la víctima.

Fueron los otros dos amigos del menor, así como un pasajero que había estado allí, los que no dudaron ni un momento y acudieron corriendo a sacar al joven de las vías del tren. De esta forma le salvaron la vida, puesto que a las 05:26 le sacaron y a las 05:27 estaba pasando un tren por allí, a gran velocidad. La víctima recibió tantas pedradas y de tal calibre que acabó sufriendo una hemorragia cerebral interna, que requirió su ingreso hospitalario inmediato. De no haber recibido atención médica en ese momento, el juez ha declarado que podría haber provocado su muerte. Con lo cual se está juzgando un caso de intento de homicidio fallido, y no un caso de agresión.

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