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El curioso origen de la expresión "dar gato por liebre"

La expresión tiene su origen en la Edad Media y ha llegado hasta nuestros días después de haber sido utilizada durante siglos.

El curioso origen de la expresión "dar gato por liebre"

El lenguaje español tiene una gran cantidad de dichos, frases y refranes a los que recurrimos de forma constante. algunas de estas expresiones sirven para describir momentos de la vida cotidiana y otras sirven para dar consejos.

Muchas de ellas se han ido manteniendo de generación en generación. Precisamente una de las más utilizadas durante mucho tiempo ha sido "dar gato por liebre" ya que su origen se remonta a la Edad Media y ha llegado hasta nuestros días pero, ¿por qué se dice?

La expresión "dar gato por liebre" significa que se ha engañado de forma deliberada, es decir, que se ha producido una estafa o un embuste con una intención determinada. Es una expresión utilizada especialmente cuando se quiere vender algo a alguien por una cantidad superior al valor que realmente tiene.

La explicación de su origen

Su origen se remonta a la Edad Media. Durante esta época existía la creencia de que en los sitios donde se servía comida, como tabernas, posadas, mesones y puestos ambulantes, se servía carne de gato haciéndola pasar por carne de liebre, conejo o cabrito, que era mucho más valiosa.

Por tanto, a la gente de aquella época se le daba, literalmente, "gato por liebre". El motivo de este engaño era que el aspecto físico de estos dos animales una vez desollados era muy similar, así como su sabor, por lo que solo pocas personas eran verdaderamente capaces de distinguirlos y apreciar lo que estaban comiendo.

De esta forma, las tabernas anunciaban en sus menús unos platos de liebre a precios bastante altos que la realidad era que todo el mundo sabía que lo que estaban sirviendo era carne de gato. En su momento, los viajeros que llegaban a estas tabernas pronunciaban otra frase muy típica de la época: "si eres cabrito, mantente frito; si eres gato, salta del plato", algo que decían frente al plato como conjuro.

Esta práctica era tan común que de ahí que su expresión se difundiera por todo el país y pasará también a representar cualquier tipo de engaño, no solo culinario. En la literatura hemos podido ver incluso varias referencias a esta expresión, que ha sido utilizada incluso por Miguel de Cervantes.

"Aun ahí sería el diablo -dijo don Quijote-, si ya no estuviese Melisendra con su esposo, por lo menos, en la raya de Francia; porque el caballo en que iban a mí me pareció que antes volaba que corría; y así, no hay para qué venderme a mí el gato por liebre, presentándome aquí a Melisendra desnarigada, estando la otra, si viene a mano, ahora holgándose en Francia con su esposo a pierna tendida", dice un extracto de la obra 'El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha'.

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