Milagro hecho realidad: convertir el agua en vino ya es posible

Milagro hecho realidad: convertir el agua en vino ya es posible

Dos veinteañeros de San Francisco (California) aseguran poder convertir el agua en vino en 15 minutos. Pero no es oro todo lo que reluce, ¿será vino todo lo que ellos fabriquen?

Ciencia Ana Roca Montesa Ana Roca Montesa 23 Mayo 2016 18:52

Silicon Valley, la cuna de la investigación que vive unos siglos por delante del resto de los mortales, lo ha vuelto a hacer. El origen de la más alta tecnología y el lugar donde cualquier invento, por loco que sea, tiene cabida, ahora alberga la posibilidad de hacer realidad  un milagro que hasta ahora solo podía reconocerse entre las páginas de la Biblia.

Dos jóvenes emprendedores de la región de San Francisco aseguran que pueden convertir el agua en vino en 15 minutos. No sabemos cuánto tiempo invirtió Jesús en lograr semejante hazaña, pero si lo que estos chicos proponen es cierto, estaríamos ante una auténtica revolución vinícola. Aunque al parecer, los resultados de sus experimentos todavía no pueden ser calificados de 'milagrosos'.

1 El origen de una idea revolucionaria

Toda gran idea tiene una -cuanto menos curiosa- historia detrás. Y esta idea revolucionaria de convertir el agua en vino, también la tiene. No, nos referimos a las bodas de Caná (pasaje de la Biblia por todos conocido en el que Jesús convertía el agua en vino). Sino que ahora el hecho milagroso parece mucho más real y viene de la mano de dos veinteañeros que se han puesto manos a la obra en la fabricación vinícola, saltándose todo el proceso de cultivo de la uva, cosecha, fermentación y embotellado del vino. ¿Para qué, si han encontrado una vía más rápida?

Alec Lee, uno de los fundadores de Ava Winery "Alec Lee, uno de los fundadores de Ava Winery"

Alec Lee y Mardonn Chua son los genios que quieren revolucionar el mundo del vino tal y como lo conocemos ahora. Residentes en San Francisco, son los dueños de una de las cientos de start up's que campan a sus anchas por Silicon Valley. Lee y Chua crearon su emprendedora empresa, Ava Winery, con el objetivo de convertir el agua en vino. Y el origen de esta idea no es otro que el de la imposibilidad de estos jóvenes de poder adquirir una botella de Chateau Montelena, un vino histórico.

Fue durante una visita a la bodega de Napa Valley cuando empezaron a desarrollar su idea y pensaron que si no podían comprarla, quizá sí podrían fabricarla.

Nunca podría permitirme una botella de ese precio, nunca podría disfrutarla. Eso me hizo pensar

Y así fue como Lee y Chua establecieron la sede de Ava Winery en Silicon Valley y se pusieron manos a la obra en la fabricación de su propio vino de renombre.

2 La 'sencilla' explicación de este complejo proceso

Todo el trabajo desarrollado por Ava Winery se basa en la sencilla explicación de que en el vino todo es cuestión de química. El truco está en encontrar los elementos químicos presentes en los mejores vinos y sus proporciones para poder fabricarlos en el laboratorio, controlando sabores, texturas, aromas. Una fórmula mágica que, de salir bien, podría desbancar a la mismísima Coca Cola como poseedora del secreto mejor guardado del mundo.

Recreamos vinos desde cero, sabor a sabor, combinando esos compuestos en su nivel preciso. Sin levadura, sin fermentación, con control infinito del sabor y del aroma

Tal y como aseguran Lee y Chua, todos los vinos comparten los mismos compuestos básicos. La gracia está en poder encontrar la mezcla perfecta que haga las delicias de los mejores paladares. Para ello en Ava Winery, esta bodega de laboratorio, lo que proponen es analizar la composición de distintos de vino -cabe destacar que en cada vino hay cerca de mil componentes distintos que afectan a la textura, el color, el aroma o el sabor- a base de la cromatografía de gases y la espectrometría de masas para determinar qué moléculas están presentes en el vino y en qué proporción, para convertir a cada uno en único e irrepetible (hasta el momento). Para ello cuentan además con la ayuda de un sommelier profesional, que va supervisando junto con Lee y Chau los primeros resultados de Ava Winery. Resultados que, sin embargo, dejan un poco que desear.

Los vinos comparten los mismos compuestos básicos, y se pueden crear en el laboratorio "Los vinos comparten los mismos compuestos básicos, y se pueden crear en el laboratorio"

3 Los primeros prototipos de Ava Winery no son lo que esperaban

Por el momento parece ser que Moët & Chandon -ni ninguno de los grandes vinos y champagnes- tienen nada que temer ante la inminente llegada de este vino de fabricaciónultrarrápida.

Y es que a pesar de que en el laboratorio se pueden recrear las condiciones perfectas para la fabricación de -casi- cualquier cosa, lo cierto es que ahorrarse años de cultivo de la uva, el mantenimiento, los cuidados, la cosecha, la fermentación... tiene que tener algún tipo de repercusión. Y esta no es otra que el sabor.

En las primeras pruebas, el sabor de la bebida era monstruoso

Esas eran las palabras de sus propios creadores al probar uno de los primeros prototipos con los que investigaron.

Todavía no han logrado reproducir con éxito el aroma, el sabor o las texturas "Todavía no han logrado reproducir con éxito el aroma, el sabor o las texturas"

Sin embargo no es solo el sabor lo que se ve adulterado en estas pruebas realizadas por Lee y Chau. Ahora, 6 meses después de ese primer y desastroso experimento, ya tienen una versión más refinada del Moscato d'Asti, un blanco espumoso italiano con denominación de origen protegida. Aunque todavía no han conseguido igualar los atributos del original, ya que el color es más claro, la textura es distinta y el sabor, aunque no malo, sí tiene pinceladas de artificial. Pero lo que más diferencia a este Moscato d'Asti de su modelo de verdad- a juzgar por lo que dice los que han tenido la oportunidad de probarlo- es su olor, que recuerda algo así como "alcohol de limpiar" o al "plástico de los hinchables que usamos en la piscina".

Las mejores marcas de vino todavía no tienen de qué preocuparse "Las mejores marcas de vino todavía no tienen de qué preocuparse"

Así que aunque la intención de Ava Wanery es comercializar un vino con aires de grandeza, pero al asequible precio de unos 50 dólares la botella, lo cierto es que su meta parece aún un poco lejos de ser alcanzada. Lo que no sabemos es si, una vez conseguido, el vino de Ava Wanery será capaz de agradar además de a los bolsillos, a los paladares más refinados. Habrá que verlo.

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