Baltasar no era negro y otras mentiras sobre los Reyes Magos

Baltasar no era negro y otras mentiras sobre los Reyes Magos

Ni reyes, ni magos, ni tres, ni de oriente, ni uno negro... Investigamos el verdadero origen de estos personajes de la Biblia, en al que sólo se da una descripción vaga de los mismos.

Vida Sara Menéndez Espina Sara Menéndez Espina 05 Enero 2017 16:24

La historia de los Reyes Magos dice que eran 3, venían de Oriente, uno canoso, otro pelirrojo y otro negro y aparentemente calvo. Pero, si nos ponemos a explorar, parece ser que ninguno de esos datos se acerca a la verdad. Vale, asumíamos que lo de ser pelirrojo, canoso, con barba o calvo eran detalles añadidos, pero, ¿y todo lo demás? Parece ser que también son adornos que se han ido gestando con el paso de los dos mil y pico años desde que nació Jesús.

Aunque no queremos cambiar la historia ni leyenda para nada (de los trajes no decimos nada), vamos a intentar desenmascarar a los verdaderos Reyes Magos, si es que ese es su verdadero nombre. Partamos del pasaje de la Biblia donde se les descibre, en Mateo 2:1, donde dice: "Jesús nació en Belén, un pueblo de Judea, en tiempo del rey Herodes. Por entonces unos sabios de oriente se presentaron en Jerusalén". Y nada más sabemos de ellos. ¿Qué se ha descubierto con el paso de los años?

1 No son de Oriente

¡Que no veníamos, que íbamos a Oriente! "¡Que no veníamos, que íbamos a Oriente!"

El primer dato, y del que nos enterábamos en 2012, es que los Reyes Magos no llegaban a Belén desde Oriente, sino desde el occidente, concretamente, Andalucía. El Papa Benedicto XVI escribía en su libro 'La infancia de Jesús', que según las escrituras, el lugar del que provenían era Tarsis, también conocido como Tartessos. Según los historiadores, esta región se encontraba en algún punto entre Huelva, Cádiz y Sevilla. Es más, como de aquella no se conocían América, España se encontraba lo más al oeste del mundo conocido.

Además, en el libro dice que esos presentes que llevaron al niño Jesús, el oro, el incienso y la mirra, tenían aroma andaluz. Pues estamos esperando a que vengan los cristianos de visita a lo que era Tartessos, pueden hacerse un recorrido por las tres provincias, que bien bonitas que son.

2 Baltasar no era negro

No sabemos si Baltasar era blanco o negro, pero un blanco pintado de negro, seguro que no era "No sabemos si Baltasar era blanco o negro, pero un blanco pintado de negro, seguro que no era"

En la Biblia no se describe detalladamente el aspecto de estos reyes, ni tampoco que uno de ellos fuera de raza negra. La primera representación conocida de estos hombres fue en el siglo VI, y era blanco. Parece ser que alrededor del siglo XIV se empezó a representar como negro, pero hay una razón histórica. Podría ser porque la Iglesia estaba expandiendo el cristianismo más allá de Europa, y quería mostrar la universalidad de esa religión, así que se empezó a gestar la idea de que los magos eran cada uno rey de un continente: Asía, Europa y África. Uno sería blanco, otro ¿amarillo? y el otro tendría que ser negro.

Así es como lo vemos actualmente en las cabalgatas, cada rey lleva una representación de su continente. Pero, de ahí a decir que venían de Oriente... Si es que nos lo creemos todo.

3 Quizá no fueran reyes

En realidad lo que se dice en evangelio según San Mateo, el único que los menciona, es que unos magos fueron a adorar al niño. Nada de reyes. Pero si vamos a la Biblia, al Salmo 72: 10-11, podemos leer algo así como "Los reyes de Tarsis y de las Islas traerán presentes; los reyes de Sabá y Seba ofrecerán obsequios. Y se postrarán ante Él todos los reyes; todas las naciones le servirán". La duda queda ahí.

4 Los de que eran magos podría ser un error de traducción

Ni tan reyes ni tan magos "Ni tan reyes ni tan magos"

Las escrituras originales se encontraban escritas en arameo, que luego fueron traducidas al hebreo, al griego y al latín. Así que el teléfono estropeado pudo haber hecho mucho. Eso o nos fiamos de las investigaciones posteriores que fueron descifrando la Biblia de nuevo. En el pasaje se dice que quienes visitaron al niño Jesús unos "magusàioi", que en realidad significa astrólogo. También se dice que en esa época se llamaba astrólogo a cualquier hombre sabio, y no es extraño leer esa palabra relacionada con los Magos. Pero tiene sentido lo de que fueran astrólogos, porque, al fin y al cabo, estaban interesandos en una estrella.

Además, pensemos, ¿magia en la Biblia? La magia siempre se ha relacionado con brujería y prácticas del Averno, así que sería extraño. Sin embargo no es una contradicción tan grande, pese a que sería demasiado evidente, y es que la Iglesia católica interpreta que podían ser representantes de otras religiones paganas, que vendrían a ejemplificar la conversión al cristianismo. Igual en ese contexto sí podían llamarlos magos.

5 Podían ser tres... como doce

Como en el evangelio de San Mateo no especifica cuántos eran, se tiró de fuentes históricas, interpretaciones, frescos y de cosas que cuadraran con el Papa del momento. En un cementerio de Roma se representaron en un fresco como dos. En otros cementerios se habla de tres, en otro ocho, e incluso en las zonas de Siria y Armenia hay tradiciones que hablan de doce reyes.

Un relato de finales del siglo XIX, escrito por Henry Van Dyke, cuenta que había un cuarto Rey Mago llamado Arbatán. Éste salió en un momento diferente a los otros tres, algo más tarde, y se perdió por el camino porque perdió la referencia de la estrella.

Finalmente, se quedó la leyenda en tres, ya que eran tres los regalos que llevaron a Jesús. Y bueno, el 3 es un número muy presente en la Biblia.

6 ¿Qué era la estrella que seguían?

Tu sigue por ahí, a algún llugar daremos "Tu sigue por ahí, a algún llugar daremos"

Astrónomos de diferentes épocas han intentado estudiar qué fenómeno pudo haber dado lugar a la leyenda de la Estrella de Oriente, que guió a los Reyes Magos hasta Belén. Se pensó en un cometa o un supernova, pero no existen registros de que se hubieran dado ninguno de ellos en esa época.

La hipótesis más plausible parece que fuera una conjunción de planetas, es decir, que varios planetas se agruparan y se viera en el cielo una forma más grande de lo normal.

El propio Isaac Asimov publicó un ensayo llamado 'La estrella de Belén', donde expuso 9 teorías sobre la estrella, entre ellas, que fuera un milagro cristiano, como otros en la Biblia.

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