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Solo un 5% de los actos de violencia se pueden atribuir a diagnósticos de la salud mental

A pesar de que últimamente se haya relacionado la esquizofrenia con los casos de violencia, la ciencia corrobora que no se pueden atribuir ambas.

Solo un 5% de los actos de violencia se pueden atribuir a diagnósticos de la salud mental Solo un 5% de los actos de violencia se pueden atribuir a diagnósticos de la salud mental

Foto: jcomp / Freepik

Desde febrero de 2021 ha comenzado a tener mayor visibilidad en los debates el tema de la salud mental, desde diferentes vertientes. A colación de esto, se ha comenzando a hablar de la estigmatización y ridiculización de la misma, dado que pocas veces se le da la importancia que merece.

Adquirió mucha relevancia aquel "vete al médico" que recibió Íñigo Errejón cuando habló de salud mental en el Congreso de los Diputados. A partir de ahí se ha continuado hablando de esta estigmatización, que volvió a surgir el pasado 26 de abril, cuando Reyes Maroto recibió una amenaza de muerte con una navaja ensangrentada.

A resumidas cuentas, los medios audiovisuales hicieron un ejercicio periodístico algo reprochable en cuanto al tratamiento de los diagnósticos de la salud mental. Esto surgió después de que se desvelase que quien envió la navaja estaba diagnosticado de esquizofrenia. Los periódicos relacionaron directamente esta neurodivergencia con la violencia.

Los datos afirman que no hay relación

Un estudio del Harvard Review of Psychiatry, en Estados Unidos, ha abordado la relación que hay entre la violencia y las enfermedades mentales y se ha desvelado que hay entre un 3 y un 5 por cierto de que tengan algún tipo de relación directa. A pesar de un relativo riesgo de violencia asociado a este tipo de enfermedades, "las personas con estas afecciones representan un subgrupo muy pequeño de una población más grande en la que ocurre la violencia, por toda una variedad de razones no relacionadas con la psicopatología".

En otras palabras, hay muchas más personas que cometen delitos de violencia y que no tienen ningún diagnóstico que aquellas que sí lo tienen. Además, "la mayoría de las personas con trastornos jamás son violentas". Un estudio hecho en EEUU a 1.410 pacientes con esquizofrenia comprobó que tan solo el 3% había sido violento, causando lesiones o utilizando armas. Por otra parte, un 16% se había involucrado en agresiones menos graves, tales como bofetones o empujones.

Este estudio prácticamente dice que la violencia es algo presente en todas partes, sea cual sea el diagnóstico del agresor (y que no es atribuible). Por lo tanto, se debe seguir haciendo un constante trabajo de desestigmatización de los diagnósticos de la salud mental, porque en la mayoría de los casos son ellos quienes más violencia reciben y no al revés.

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