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José Antonio Primo de Rivera ya está fuera del Valle de Cuelgamuros. La exhumación ha concluido en torno a las 13:00 horas, cuando el cortejo fúnebre ha abandonado el recinto portando los restos del fundador de la Falange, entre gritos y aplausos de una decena de simpatizantes fascistas congregados a las puertas.
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La operación de exhumación se ha llevando a cabo discretamente, con el templo cerrado al público, solo en presencia de los familiares y los trabajadores encargados de levantar la losa que cubría la tumba.
Así, los restos han abandonado el emplazamiento junto al altar mayor de la basílica de Cuelgamuros donde llevaban desde hace 64 años. Ahora serán depositados junto a los de otros familiares del ideólogo fascista, como su hermanos Miguel y Pilar, en el cementerio de San Isidro.
Allí, aunque el cementerio está cerrado y vigilado por un fuerte dispositivo policial, aguardaban varias decenas de falangistas, que al llegar el cortejo fúnebre han llevado a cabo gritos y saludos fascistas y algunos se han saltado el cordón policial, aunque los agentes han podido contenerles.