7 verdades y 6 mentiras de 'Buscando el Norte': mi experiencia como emigrante en Berlín

7 verdades y 6 mentiras de 'Buscando el Norte': mi experiencia como emigrante en Berlín

Antena 3 estrenó su serie sobre emigrantes españoles en Berlín con algunos aciertos y algún que otro topicazo.

Televisión David Carro David Carro 11 Febrero 2016 13:33

Reconozcámoslo: la idea de Antena 3 haciendo una serie sobre emigrantes españoles en Berlín destila, de entrada, topicazos a cada fotograma. Este miércoles se estrenó 'Buscando el Norte' con gran éxito, logrando un 19,1% de share y 3,46 millones de espectadores. Parece que al público le sedujo la sinopsis inicial, pero, ¿refleja con fidelidad la vida del emigrante?

Pasé dos años viviendo en Berlín (hasta el pasado septiembre) y la verdad es que cada día allí daría no para un capítulo, sino para una serie entera. Ser español lidiando con alemanes provoca situaciones muy surrealistas -también muy, muy dramáticas. En el primer episodio de la serie ya hemos podido ver algunos sucesos que a muchos nos resultan familiares (¡y eso que aún no se han puesto a buscar piso!), aunque también otros que nada tienen que ver con la realidad.

1 Todos los alemanes son rubios

¿Son todos los alemanes rubios? "¿Son todos los alemanes rubios?"

Ulrike, Anke, el novio de Adela, la directora de la guardería... Todos los alemanes de 'Buscando el Norte' se caracterizan por dos cosas: están obsesionados con las normas y son rubios, muy rubios. Mientras que no me atrevería a negar la veracidad del primer tópico, los alemanes no son suecos, ni daneses, ni finlandeses. Y, especialmente en Berlín, el color de pelo que predomina no es el rubio platino.

En general tienen buena genética, son altos y se les puede mirar a la cara, pero no, no son tan rubios como pensamos. Eso no es que más que un topicazo.

2 En Berlín hay mucho trabajo y los sueldos son altos

Quizás Berlín no es el mejor destino para buscar trabajo "Quizás Berlín no es el mejor destino para buscar trabajo"

Intuyo que los tiros de 'Buscando el Norte' van hacia que Álex y Carol verán su gozo en un pozo en lo que se refiere al empleo. Si estás pensando en emigrar a Berlín para encontrar trabajo deberías considerarlo dos veces, ya que es la segunda región de Alemania con el paro más alto, con un 10,7%. Sé que suena a risa comparado con nuestros escandolosos porcentajes (que son muy buenos según quien los mire), pero precisamente afecta a los jóvenes, pues el paro juvenil de Berlín (10,5%) es el más alto del país. Baviera sería, sin duda, una opción más segura, aunque claro, allí la vida es más cara y es una región menos multicultural, lo cual puede hacer más difícil la llegada a un inmigrante.

En cuanto a que los sueldos sean altos... bueno, en teoría el sueldo medio de Berlín está por encima de los 3.000 euros, pero te deseo mucha suerte consiguiéndolos si eres joven y extranjero. Además, casi un tercio se va en impuestos. Por tanto, diría que la idea de Berlín como paraíso laboral es... fruto de un alucinógeno.

3 Están tan obsesionados con las salchichas que las venden por la calle en una especie de mochila-parrilla

Con paraguas incorporado para no mojarse "Con paraguas incorporado para no mojarse"

Por increíble que parezca, existen. En las zonas más céntricas de Berlín, especialmente junto a la catedral y en Alexanderplatz, es muy común ver a vendedores de bratwurst cargando en los hombros con una parrilla que las mantiene calientes. Y creedme, que en Alemania haga siempre frío y no salga el sol también son mitos, así que imagináos cómo debió ser llevar esa parrilla con los 38º C que se alcanzaron el pasado verano.

Si queréis comer una salchicha en cualquier momento, es totalmente cierto que se la podéis comprar a un mozo con una parrilla portátil.

4 Puedes aprovechar el WiFi de cualquier cafetería para hacer Skype con tu familia

Misión imposible: skypear en una cafetería berlinesa "Misión imposible: skypear en una cafetería berlinesa"

'Falsoso' en mi diccionario, en la RAE, falso. Si algo sorprende es que la capital de Europa sea tan digitalmente atrasada en la burocracia y en general. Como nacido en la generación de los 90 puedo decir sin vergüenza que las únicas veces que he utilizado un fax en mi vida es al hacer papeleo alemán. ¡Sí, no están extintos! Y mejor no hablemos de los tres (angustiosos) meses que tardaron en ponerme Internet en casa.

Al comienzo del primer episodio de 'Buscando el Norte' vemos a Jaime hablando por Skype con Chus, su mujer. Sin embargo, si de algo se extrañaban las visitas que vinieron a verme era de no poder conectarse al WiFi en cualquier restaurante o cafetería. Vale que hay algunos sitios que sí ofrecen Internet, en su mayoría Starbucks y McDonald's, pero siempre es con contraseña y restricciones de tiempo (así que imposible que Jaime skypeara sin haber consumido). En Berlín siguen prefiriendo una revista, un libro o una conversación cuando se van a tomar un café... con amigos, claro. No esperes conocer a nadie en un encuentro espontáneo.

5 Llevar dos años en Alemania y no hablar ni pizca de alemán

Recién llegados vs inmigrantes pata negra "Recién llegados vs inmigrantes pata negra"

Vale que el alemán es difícil, pero podrá sorprender que el personaje de Fele Martínez lleve dos años en Berlín y no hable ni pizca del idioma. Bueno, pues esto es totalmente normal en muchos de los inmigrantes. De hecho, existe una especie de corriente rebelde entre los españoles de "no voy a aprender alemán porque no me da la gana darles el gusto a esta gente". En el lado contrario están los 'inmigrantes pata negra', aquellos que lo hablan tan bien que ya se creen alemanes autóctonos y creen que los recién llegados vienen a chupar del bote. Ejemplares de ambas especies los podéis encontrar discutiendo a menudo en el grupo de 'Españoles en Berlín' de Facebook.

6 Puedes insultar sin miedo a que te entiendan y los hijos de españoles nacidos en Alemania no te hablan en español aunque te entiendan

¡Amargada! "¡Amargada!"

Cuidado con insultar a la directora de la guardería o tu jefa de enfermería porque, como ocurre con Ulrike, es muy posible que te entiendan. Muchos alemanes estudian español en el colegio o la universidad o han veraneado en Mallorca, tiempo suficiente para aprender palabras como 'puta' y 'gilipollas'.

En este sentido, hay quien se extraña de que Ulrike, siendo hija de Marcelino, no hablara desde el principio en español con el que después descubriría que es su primo. Lo cierto es que yo viví exactamente la misma situación: una descendiente de españoles me hizo una prueba de trabajo en la que se dirigió a mí todo el rato en alemán (incluso en momentos menos profesionales). De hecho, llegó a decirme un "no te preocupes, yo también llego tarde, soy española". Tan solo me habló en español a la salida de la oficina, cuando ningún otro de sus compañeros podía escucharnos. Así que, en este caso, otorgaremos un pichipichá de realismo a la serie.

7 La 'maravillosa' embajada española

Fea, ¿no? Pues la real es peor "Fea, ¿no? Pues la real es peor"

Cuando la mochila con dinero lleva a Carol, Álex, Chus y Jaime a la embajada, vemos un maravilloso hall con mármol, madera, plantas, banderas españolas y un amplio espacio para hacer cola. Cualquier parecido con la realidad es mera coincidencia y, de hecho, habría dado mucho más juego mostrar la embajada real. Con mucho cariño (la verdad es que, cuando lo necesité, resolvieron bien... excepto lo de renovarse el DNI, que no sé cómo lo consigue Adela en la serie) he de decir que ir a la sala de atención de la sección consular española es una experiencia lúgubre y gris que roza lo penitenciario.

En primer lugar, hay que dejar todos los objetos metálicos en unas taquillas. Debe haber diez taquillas y solo cierran como la mitad. Después, te sometes a una especie de cabina-detector como la de los aeropuertos. Una puerta se abre, entras a la cabina, te escanea, y sales de la cabina por otro lado transformado en una estrella de 'Tu cara me suena'. Lo que te encuentras es una sala de espera pequeña y gris (cabe más gente en el pasillo de tu casa, y al menos tienes un par de paisajes colgados en las paredes) y unos funcionarios que te atienden a través de un cristal. Eso sí, allí se da la vez a viva voz, a la española, ni numeritos ni citas previas.

8 Los alemanes se ponen sandalias con calcetines

¿Sandalias con calcetines? "¿Sandalias con calcetines?"

"¿Cómo van a tener el mal gusto en la capital de Europa de llevar sandalias con calcetines? ¡Menuda leyenda urbana!". Pues no. He visto como compañeros de trabajo venían a la oficina con sus chanclas y sus calcetines en verano para llevar los pies bien aireados. Así que sí, en este caso, los personajes de 'Buscando el Norte' son verídicos como la vida misma.

9 Empezar a trabajar el mismo día de hacer la entrevista

No, no vas a poder empezar hoy "No, no vas a poder empezar hoy"

Cuando Álex va a buscar trabajo de enfermero, Ulrike le dice que, como no sabe alemán, tendrá que conformarse con ser auxiliar, pero que puede empezar ese mismo día. ¡Ja! ¿Sin Anmeldung (registro en la ciudad), Steuernummer (número de la Seguridad Social, básicamente), Krankenkasse (seguro médico), dirección, cuenta de banco y demás papeles interminables que te exige la burocracia alemana? Aquí los guionistas sí que echaron mano de purita imaginación.

10 Juntarse con españoles

Como en casa "Como en casa"

¿Te vas de España para estar rodeado de españoles? Pues sí, así es. Es poner un pie fuera de las fronteras y te vuelves un patriota, oye. Hasta casi te olvidas de las lamentables condiciones laborales españolas y a veces te planteas volver. Conocer a alemanes en Berlín es la mar de difícil (no seamos demasiado duros, ¿cuántos amigos extranjeros tenéis vosotros en España?), por ello es normal acabar juntándote los fines de españoles con más españoles que en las fiestas de tu pueblo. Y sí, suele ser en restaurantes españoles como el On Egin o el Gastón.

Eso sí, en una ciudad tan multicultural seguro que, por lo menos, acabas trabando amistad con inmigrantes de otros países. A partir de ahora te ahorrarás el alojamiento cuando viajes a otros sitios.

11 Que las maletas salgan rápido del avión

Los aeropuertos, la vergüenza de Berlín "Los aeropuertos, la vergüenza de Berlín"

Un detalle tan tonto como que Álex y Carol recojan rápido las maletas en el aeropuerto nos lleva a una realidad como un templo. Nadie se imaginaría que la cosmopolita Berlín tendría dos aeropuertos tan diminutos y un tercero en construcción con más chapuzas que una obra española. Se cree que es el espacio público más pequeño de la ciudad, solo por encima de la embajada española. Pero bueno, al menos no te tienes que cruzar interminables salas para pasar por los controles de seguridad y recoger las maletas. Los de 'Buscando el Norte' se han documentado bien.

12 El jamón serrano es moneda de cambio en Alemania

¡Tengo jamón! "¡Tengo jamón!"

En la residencia en la quiere trabajar el personaje de Antonio Velázquez se encuentra a una anciana interpretada por Terele Pávez que le pide jamón serrano a cambio de sus consejos. No hace falta que os argumente demasiado la veracidad de este hecho: el jamón es el mejor obsequio en el cumpleaños de un emigrado. Cuando vives fuera de España te sorprendes a ti mismo regalando cosas como un bote de Cola Cao, bricks de tomate frito Orlando, latas de atún Calvo o anguriñas Pescanova. Eso sí, en contra de lo que dice Chus, en Berlín sí hay garbanzos, sobre todo en las tiendas de los turcos.

Que por cierto, ¿dónde están los turcos en 'Buscando el Norte'? Pero no estereotipos como los que viven con Jaime en el piso patera, no, sino los turcos berlineses auténticos, esos que han nacido en Alemania y hablan mejor alemán del que nunca conseguirás hablar tú.

A la serie de Antena 3 todavía le faltan detalles para añadir realismo si lo que pretenden es que "muchos se sientan identificados", tal y como rezaban sus promos, pero es una simpática aproximación que despertará la nostalgia de muchos de los que hemos pasado parte de nuestra vida en el extranjero.

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