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Sandra Blázquez, volcada en su ONG en Kenia: "Iba a dejar la interpretación cuando me llamaron para el reencuentro de 'FoQ'"

En su libro 'Me dije 'hazlo' y lo hice', la actriz narra su aventura al frente de su ONG y cómo compagina esta labor con su trabajo como actriz.

Sandra Blázquez, volcada en su ONG en Kenia: "Iba a dejar la interpretación cuando me llamaron para el reencuentro de 'FoQ'"

Un viaje a Marruecos le cambió la vida a Sandra Blázquez. La actriz viajó con su amiga María Fábregas al país norteafricano durante unas vacaciones y visitaron un orfanato, donde encontraron a un niño, Ryan, que, sin quererlo, las empujó a emprende la mayor aventura de sus vidas. "Nuestras vacaciones se acababan y teníamos que volver a nuestra vida normal. Así que ahí decidimos que teníamos que hacer algo. Nos sentimos incluso egoístas", relata la joven, siendo este el germen de la ONG que llevan años capitaneando, Idea Libre.

Ahora, Blázquez cuenta en su libro 'Me dije 'hazlo' y lo hice' el camino de todos estos años, las dificultades a las que se han ido enfrentando y los retos que han tenido que superar. "Es una historia donde los miedos no tienen cabida, donde son los sueños los que ganan, la perseverancia y el amor. Es mi historia", cuenta. Lo cierto es que fácil no ha sido: "Tú llegas con la idea de hacer algo pero llegas con tus ideas de lo que has vivido y aprendido. Pero a veces lo que tú consideras que es buen para ellos, es perjudicial. A veces te vas dando tortas, tienes que escuchar mucho, empatizar mucho. Y a veces no entender las cosas, solo aceptarlas".

Idea Libre opera en Chumvi, una de las zonas más desérticas de Kenia, donde han construido una escuela para los niños y niñas. "Cuando quisimos construir la escuela, empezamos sin pasta", narra, "y ademas, te tienes que ganar el respeto de la gente. Hay que conseguir un constructor y como te ven blanco, se piensan que tienes mucho dinero y te suben los precios", recuerda. Según cuenta, empezaron esta labor con un grupo de misioneros, los cuales al principio desconfiaban de sus intenciones. "Nos preguntaron si es verdad que íbamos a ayudar porque es cierto que va mucha gente de vacaciones y le regala un caramelo y un lápiz al niños, se hacen la fotito y después para casa", critica.

Más allá del trabajo físico desempeñado en Kenia, Sandra Blázquez reconoce que el trabajo mental es igual de duro. "Llegamos con nuestras ideas occidentales y quitárselas es muy duro", explica, recordando una curiosa anécdota: "A mi se me ocurrió que los niños tenían que lavarse los dientes todos los días. Los preparamos todo. Les dimos las pastas de dientes y a la media hora se lo habían comido. Y los cepillos los usaron para jugar en la arena. ¿Lo necesitan? Pues bueno, es que antes necesitan comer". "Es una lucha interna constante. Yo por ejemplo ahora estoy en Kenia, pero cuando vuelvo a España mi realidad es otra. Y de pronto te sientas a comer todos en Navidad y al día siguiente todos a dieta... pues uff... Hay que hacer un trabajo de aceptación para no vivir amargado", reconoce.

Sandra Blázquez, además, hace una importante reflexión sobre el papel que tenemos todos para acabar con la pobreza: "Hay que dejar de echar la culpa a los Gobiernos. Tienen mucha culpa, pero si nos ponemos a señalar, no hacemos nada. Hay que tener conciencia de lo que pasa y ser responsables. Si cada uno tomamos responsabilidad del mundo en el que vivimos, todo cambiaría. Pero para mí lo principal es la educación, es la base de todo. Porque les puedes dar ropa, comida... pero eso se acaba. Pero si les das educación, los haces libres".

Compaginar la ONG con su trabajo como actriz

Otro de los aspectos que aborda en su libro es cómo compagina su labor en la ONG con su trabajo como actriz. "Cuando trabajo en televisión, no trabajo todo el año. A lo mejor trabajo dos o tres meses al año. El resto del tiempo me queda para dedicárselo a la ONG. Como actriz tampoco me da para vivir de maravilla, no trabajo todo lo que me gustaría. Así que he hecho trabajos de todo tipo", cuenta.

Sin embargo, reconoce que a veces ha tenido crisis importantes en las que se ha llegado a plantear abandonar el mundo de la interpretación. "A principios de este año tenía muy claro que lo iba a dejar, pero de pronto me llamaron para hacerle reencuentro de 'Física o Química' y fue como una señal. Diez años después, esa llamada, sucedió por algo", confiesa. "El reencuentro es un regalo para todas las personas que nos vieron. Lo hemos hecho con todo el cariño. Todos teníamos claro que era algo que hacíamos por y para los fans porque se lo merecían. Le hemos puesto mucho amor", avanza.

Sobre 'Física o Química', Blázquez reconoce que formar parte de esta serie supuso un antes y un después en su carrera. "Profesionalmente fue como subir un escalón", afirma. La serie de Antena 3 se convirtió en un boom mediática, algo que la actriz supo gestionar. "Sabia que esa pompa no era real, que eso se rompe. Cuando estás arriba no te mantienes todo el tempo arriba, y que tampoco es importante estar arriba. El éxito no es eso, el éxito es estar tranquila y en paz. Lo otro es un trabajo. No hay que confundirlo, porque cuando se acaba puede ser un bajón de la leche", reflexiona.

Esta madurez se debe a la juventud con la que Sandra Blázquez se introdujo en el mundo de la televisión, pues con solo once años pasó a formar parte de Megatrix. "Yo era pura gasolina y de pronto me lo quitaron y empecé a tener la vida normal de un niño. No lo entendí. Así que lo aprendí y lo tuve muy presente cuando empecé con 'FoQ'", explica, lamentando también que ya no se hagan programas infantiles como aquel de Antena 3. "Ya no se hacen programas dedicados a niños. No lo entiendo. Megatrix molaba mogollón. Además era educativo", valora.

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